22 Marzo 2008

Capítulo 43 – Y al final llegó el final (…ya nunca podré volver a mirar en tus ojos… otra vez…)

Categoría: Capítulo 43, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:48



Aún continuamos una temporada llamándonos ocasionalmente, pero hace ya que todo acabó. Deseo que estés perfectamente, de verdad. Mi intuición me dice que casada, quizá con Javi. Desearía alguien mejor para ti, de corazón te lo digo, desearía un verdadero amor que te hiciera exquisitamente feliz. Pero recuerda que la primera vez que decidiste enlazarte a alguien fue conmigo. ¿Por qué ya nunca contestas a mis llamadas o a mis mensajes? Tu tumor me ha hecho sufrir mucho sin tener noticias tuyas, sin tener noticias de Galicia desde la muerte de David. Sí, aquel día fue el último que hablamos. Habíamos hecho que David y Carol se hicieran amigos por mail en la distancia por lo tanto que se parecían, y te llamé para preguntarte si Carol había notado algo raro, porque se había ido despidiendo sutilmente de todos menos de su hermana y de mí, los que quizás nos hubiéramos dado cuenta y hubiésemos intentado impedir el fatal desenlace de su suicidio.

Incluso intentaste quedar conmigo a raíz de un crucero que tu tía te regaló y que al final se frustró, y quisiste también venir cuando inauguré mi garito… Yo sabía en mi fuero interno que no vendrías. Y desde entonces te acobardaste y nunca más se supo. Te encontré a faltar en muchas ocasiones, ¿sabes…?
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Capítulo 42 – Amores caducos – 4ª parte (…aunque mi destino fue encontrar tu amor…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:36


Llegué a aquella maldita casa que no era mía y me acomodé en el maldito sofá, tapándome con mi irracionalidad. No quería dormir con aquella hembra. No quería nada de ella. No quería nada de nadie. No quería nada. Tampoco era la primera ocasión en que dormía allá después de algún desencuentro. La visualicé en brazos del gorrino funcionario y contuve las ganas de devolver.

En cuestión de minutos llegó ella, hecha una furia y con los ojos arrasados en lágrimas.

- Te dije que no aguantaría ni un enfado más así de idiota. No quiero volver a hablar nunca más contigo, cabrón. Nunca más, nunca más… ¿Por qué coño me haces esto, Nes, por qué coño? Estás loco y quieres enloquecerme a mí también… ¿Qué quieres, hijo de puta?

- Nada, olvídame. Por mí como si te lo follas. Déjame dormir de una puta vez -, el tono de verdadero cochino maleducado.

Me costó dormir, no por la incomodidad del sofá, si no por escucharla gimoteando durante horas, sin eutanasia para sus males. También me deprimí yo, pero me creí con el derecho a tener la razón y a no bajar del burro. La gestoría preparaba el contrato de Despedido por no superación del periodo de prueba. De finiquito 45 días de recuerdos por año trabajado…
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20 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 3ª parte (…tienes que partir, muy lejos de aquí, de regreso a tu país…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 3:40


De noche, recorriendo bares, reflejábamos alegría paradisiaca o enfado demoníaco, sin puntos intermedios. Juntar dos personalidades tan pasionales y viscerales como las nuestras es lo que tiene. Narcisito se percataba y daba el coñazo. En cuanto nos veía por ahí comenzaba con las series de llamadas de horario intempestivo, lo que me desquiciaba, extremadamente si estaba borracho, algo que era ya a diario… Y sin farla que aliviase heridas de lo cotidiano. Pero apareció otro personaje mediocre a enturbiar mi aparatosa existencia.

Javi era amigo de Carol. Lo conocimos una de las pocas tardes de buen ambiente con las niñas. El tipo era inteligente, hay que reconocerlo, pero feo, alopécico (sí, otro más…) y estropeado en demasía para sus treinta recién cumplidos. En cuanto vio a Mery se encaprichó de ella, cómo no, y se dedicó a intentar buscar mis defectos y hacerlos patentes ante público. De profesión funcionario de Hacienda, por ello debía ser lo de la paciencia destructiva de aquel madrileño emigrado por las bajas notas de las oposiciones. Con habilidad y maestría sacaba temas en los que yo podía nadar con total desenvoltura y demostrarle que mis capacidades estaban muy por encima de las suyas. Pero, lo que son las cosas, lo que la gente veía en esas conversaciones era a un Nes egocéntrico y desalmado que, sin miramientos, vapuleaba a alguien que no dominaba tanto los temas de su especialidad, con el propósito de erigirse como el triunfador en la feria de las vanidades. La modestia no me ha acompañado nunca. Ahora intento aprender la virtud de la humildad, pero entonces me sentía mejor que los demás, me sabía mejor que los demás, era mejor que ciertos demases, y me enfadaba mucho que un cretino pretendiese sobrepasarme, ni siquiera planteárselo. A mí nadie me cabalga las barbas. Por eso aún me cebaba más con él. Y también para pagar mis complejos de infelicidad. De alguna forma tenía que sacar toda la rabia que se me acumulaba, no quería que me provocase úlceras estomacales. Pero claro, él, más listo que yo, que no inteligente, iba de mártir por el mundo. Guerreaba con sus pocas armas, pero muy certeramente…
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19 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 2ª parte (…ya de nada valen las palabras…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:26


Llegó una carta del Juzgado a casa reclamando mi presencia cierto día de febrero para ultimar unas aclaraciones sobre el delito que no cometí durante el fin de semana del cumpleaños de Sonia, año y pico atrás, y del que finalmente se me culpabilizaría en diciembre de 2002, pero algo ya os conté. El hecho es que si no aparecía para la vista oral se me podían caer las greñas. Sin coche y sin ningún puto avión disponible, dada la premura de tiempo, tuve que volver en tren. No os aconsejo que imitéis ese viaje terrible, interminable, duro, transiberiano. Da pena el transporte público en este país de mierda. Catorce horas de trance agotador y apaleamiento de huesos, cartílagos, músculos y ligamentos… ¡Qué horror!

Apenas estuve en casa de mis padres. Me instalé en casa de mi amigo y socio de fraudes aseguradores. Era dificultoso poder ver a mi gente los días de diario, por lo que pensé en quedarme hasta acabado el fin de semana. Menos mal que Christian andaba esos días también en paro y podíamos hacernos mutua compañía todo el puto día. Mery no quiso entenderme y me presionó para que volviese lo antes posible, no podía pasar tantos días fuera de casa. Yo aprovechaba, en teoría, para solucionar papeles del banco, además de mi réplica en el Juzgado de Instrucción número dos de Mollet del Vallés.

Christian pasaba de la farlopa pero aceptaba mi vicio, siempre con ciertas recriminaciones. Tiempo después, mucho después de abandonar a Mery, eso cambiaría y nos distanciamos por dos motivos fundamentales: una mujer (que al final, a pesar de los intentos en contra y a escondidas por su parte y por la de otros, sucedió lo que tenía que suceder, que fuese mía, porque ya estaba escrito en mis venas y en mi corazón encabronado) y por la dichosa droga. Olvidó que en una ocasión me pidió que le consiguiera coca para contentar a una viciosilla que conoció en un chat. Cuando vi que la Memory Card sólo le servía cuando a él le interesaba, cambió mi concepción de nuestra amistad. Ya tocará el momento de hablar de ello…
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18 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 1ª parte (…sé que para nuestro amor llegó el final…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:23



El último viaje que hice en coche a Santiago de Compostela, siguiendo la misma ruta peregrina de siempre, me costó lo mío. Las morriñas se me saltaron nada más leer Comunidad Autónoma de Aragón y me despedí de mi tierra, pensando Eternament et portaré dins el meu cor (Eternamente te llevaré en mi corazón), mientras escupía mi bilis rabiosa y resacosa por la ventanilla. Lo bueno de las tierras de nacimiento es que siempre te vuelven a recibir, por más que las pisotees o las abandones, por más que las trates como a furcias baratas. Pero vaya que la añoraría.

Continué el camino bastante despistado desde ese cruce de comunidades. Lleida me quedaba muy atrás y me acercaba a la ciudad de la Pilarica escuchando unas versiones en directo de mi grupo preferido en catalán. Me contaban historias harto conocidas, y Siset, un borrachuzo que pasaba las monas al lado del río Ter, me hacía rememorar que ir al Infierno no interesa hasta más tarde, que mola más la preciosidad del Empordà. Recordé a Gerard Quintana, cómo me emocionaba con la canción de un Mr. Tambourine Man que había matado sin querer al loco del pueblo (en Catalunya no se mata por apetencias como en Reno) y los jueces, por ello, le condenaron a sustituirlo. Así es que canta, para soportar el dolor de la soledad y de ser diferente. Cercando Burgos, mi voz se había roto de cantar, del vacío de mi aislamiento y del frío de la glaciación de la Meseta, igual que al personaje del Dylan de Girona. No puedo conducir con la calefacción conectada: me adormece. La temperatura no mejoró en León, menos entrando en Galicia. Y así, una madrugada perversamente congelada, justo dos años después de aquel primer viaje, me planté en casa de Mery, ya también la mía… y la de las niñas. Estaba hambriento pero con el estómago cerrado, agotado pero ni pizca de sueño, triste pero ilusionado. Y bastante acojonado por la responsabilidad y por los cambios, vale, también. Pero con las ideas claras (o eso consideraba) como para llevar la relación a buen puerto. Lo había dejado, literalmente, todo por estar con ella…
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15 Marzo 2008

Capítulo 40 – Me voy contigo – 3ª parte (…que tus suspiros… ya no m´aguanto…)

Categoría: Capítulo 40, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 1:22


La cena fue exquisita pero salvaje, mucho marisco (¡joder, me relamo, ayyyy!), vino, cava, copa de buen whisky y unos cuantos cafés. Por respeto hasta comí las uvas, cosa que detesto. Mis paranoias de superstición e hipocondría llevan otros derroteros más cercanos a la neurosis obsesiva-compulsiva, como cerrar dos veces el coche o tocar varias veces algún objeto, pero las uvas me la pelan, sinceramente.

Hale, Mazda, piloto automático, llévanos al Círculo. Con la panza repleta, la euforia alcohólica y los últimos vestigios de coca que había ido racionando tantos días, la líbido se me subió a la cabeza. Conociendo como conocía los puntos flacos, sensibles y erógenos de mi esposa, logré que su situación sexual de aquel instante se tornase como la mía. Inventé entonces la primera y morbosa locura del año. Nada más entrar en el Círculo nos encerramos en uno de los baños del privado recinto sin que nadie se percatase. Acostumbrados a encuentros alargados en el tiempo, improvisamos un orgasmo compartido en apenas unos minutos, ella con el vestido levantado sobre la cintura y yo con la bragueta abierta embistiéndole desde atrás, con mucho cuidado de no manchar los disfraces con el clímax espérmico, que quedó en el suelo como muestra impúdica de nuestro primer encuentro del año. ¡Aleluya! Seguro que alguien nos escuchó, ya que nos dejamos llevar sin una pizca de miramientos a base de gritos, gemidos y azotes en el culo con la palma abierta. Pero salimos como si tal cosa, a pesar de las miradas de extraña observación con las que se marearon muchas personas. Aristóteles no hubiera aprobado que nos agrupásemos en un mismo lavabo, no era natural para poder clasificar…
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14 Marzo 2008

Capítulo 40 – Me voy contigo – 2ª parte (…me falta el aire pá poder respirar…)

Categoría: Capítulo 40, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 12:57


Muchas veces nos agarramos a piedras ardiendo, a clavos que queman… Las cosas no andaban bien, ese era el resumen. Todo aclarado, todo con cierta lógica para ella. Lo que previamente le había ocurrido a Myriam cuando creó presiones por sus necesidades, paseaba por encima de nosotros ahora. Y, por más que me costase, hasta las vacaciones de Navidad no nos volveríamos a ver. Me costó lo mío, no creáis. No supe, no obstante, recortar la cantidad de llamadas diarias, la maldita sinrazón me lo impedía. Claro que así, de esa guisa, la renta per cápita de recriminaciones por desconfianzas y exigencias de mimos subieron unas cuantas décimas. Unos cuantos puntos.

Era consciente de que debía actuar de otra manera, controlándome, pero supongo que la tensión de la obligación me llevaba a comportarme del revés. Por fin, para infortunio degenerativo, padecía lo que durante unos pocos años había hecho padecer a cuantas chicas me habían amado. Los días eran largos, incinerando minutos en cigarrillos, a pesar de volcarme en labores profesionales como si en ello fuese mi vida, como nunca antes lo hice. Si mis ánimos hubieran estado altos, los resultados hubiesen superado la barrera de lo insuperable, cosa que no obstante ya hicieron. Premios económicos por magnificación de objetivos, fama dentro de la empresa, corbata diseñada en exclusiva para mí (con el mierdoso logo de la empresa impreso), Montblanc de colección, la roja, de mi color preferido, pero dolor nocturno que no se atenuaba ni entizando mi nariz ni introduciendo billetes enrollados por ella, menos aún respirando ron, vomitando demasiadas veces por excesos… de tristeza también, por supuesto. La melancolía y yo nos apretábamos fuerte de las manos y tropezábamos mareados sobre el helado cemento del frío asfalto, mientras la nieve perforaba mi tabique sin evitar lágrimas incandescentes que no conseguían nunca que entrase en calor. Debía ser por los cubitos de hielo de los millones de copas con las que defenestré mi maltratado hígado. Por mi mente no cesaba de girar Mery, de una u otra forma. Hablar con ella me ahogaba, y si no hablaba con ella me ahogaba. ¿Cambiarían los horribles presagios si abandonaba todo por ella, o la tónica última era la que nos envenenaría de amargura y quinina? ¿Y mi trabajo, por el que tanto había luchado? ¿Y mis amistades, y mi familia…? Pero, ¿era ella la mujer que me pertocaba, la destinada, la elegida…? ¿O no? Vacilaba…
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Capítulo 40 – Me voy contigo – 1ª parte (…y ahora me callo yo, yo no respiro, no…)

Categoría: Capítulo 40, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 3:48



La separación en la lejanía es muy difícil de poder llevar. Rectifico, a pesar de no ser sabio. Dependiendo del carácter de cada uno, la distancia puede hacer mucha mella en las relaciones. En nuestro caso, la personalidad de ambos era del tipo en que los estragos eran harto patentes. Porque eran estragos, las cosas como son. Los ataques de celos injustificados se sucedían con incongruencia entre los dos miembros de la pareja llegando a la falta del respeto en más de una ocasión. ¿Qué conseguíamos con ello? La nada absoluta. Cero. Debió ser una forma de aliviar las tensiones frustrantes del no poder convivir. Las infidelidades se borraron de mi conciencia rotundamente.

Ideó, no creo que con exagerada malicia (pero tampoco me atrevería a asegurarlo), un ataque sugestivo y obsesionante para lograr mi rendición a la evidencia de la necesidad de vivir juntos. Estuve en su casa para celebrar con ella mi cumpleaños y pasamos cuatro días sin enfados, sin broncas, sin problemáticas. Días después, yo ya en Barcelona, así, de buenas a primeras me soltó:

- Plantéatelo, Nes, cariño. Esto no puede seguir así. Te lo planteaste tú en Bilbao y ahora lo hago yo -. Puñalada trapera. Pero intuí que la cosa era muy seria y elegí callar, escuchar y analizar -. Nos casamos por amor pero llevamos más de medio año en la misma situación. Necesitamos pensar, recapacitar, sin prerrogativas. Miro el espejo de nuestra relación y el reflejo me da pena. No somos nosotros los que matamos un bello sentimiento, unas bellas posibilidades de realización amorosa, sino las circunstancias. Es contigo con quien tenía que ser la mujer más dichosa del mundo, pero los mil doscientos kilómetros, el caos de los celos irreductibles, el no tenerte para colmarme, me crea un vacío que no logro superar - sólo putos suspiros -, que hace que me falte el aire para poder respirar. Esto no es un ultimátum pero, o estamos juntos o lo olvidamos. Piénsalo bien, es importante para nuestra relación. Necesitamos unos días. Ya hablaremos. Por favor, no me llames durante unos días. Necesito estar sola… Ya te llamaré yo…
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