12 Marzo 2008

Capítulo 38 – Sin mí caminarás ligera (…en un mundo descomunal siento tu fragilidad…)

Categoría: Capítulo 38, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:44



Llamé a Sonia, creo que temblando. No hablaba con ella desde hacía varias semanas, justo el día del 11 de septiembre, que me llamó para contarme en primera persona lo que sucedía en los USA por los atentados en New York. Hacía trasbordo pues había estado unos días en Miami visitando a su hermana. Ese viaje lo habíamos planteado de hacer juntos, pero nuestra disolución como pareja redujo a uno el pasaje. Colgó. Lo intenté de nuevo. Gimoteaba.

- Ya no quería hablar contigo, Nes.

- Ya, pero es que…

- Ni es que ni es que – me cortó -. Me hace daño escucharte – pensé en convencerla para quedar, pero Mery surfeó en mi cabeza y me olvidé rápidamente.

- No quería hacerte daño, lo siento…

- Adiós – me pareció escuchar un te quiero ahogado por un sollozo.

Esto no me puede estar pasando ahora, el día de hoy es otro sueño, Nes, seguro. Me pellizqué. Y adquirí inmediatamente consciencia de lo que había hecho: había vuelto a ser infiel, me cago en mí. Lo que en mi primer viaje a Galicia le hice a Myriam esta vez le había tocado a mi amada esposa. ¿No podría ser que los adulterios sean de inferior categoría si se cometen con mujeres con las que se hayan mantenido previamente uniones carnales? ¿Qué incluso sean de menor clase si esa relación sexual ha sido extensa en el tiempo? Follar con quien se ha fornicado tantas veces es mucha cuestión de costumbre, no se añade ninguna nueva muesca en el revólver…
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11 Marzo 2008

Capítulo 37 – Nubes blancas en la calma – 2ª parte (…sólo eso y nada más,

Categoría: Capítulo 37, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 1:50


Un piso pequeño, pero para ella y su amiga Lydia (posteriormente para ella y su futuro novio) estaba genial. Me abrazó y me besó en las mejillas como si le fuese la vida en ello. No teníamos costumbre de los dos besos; me pareció muy rara la situación de no besarnos en la boca. Guapa, como siempre, pero muy delgada. Una sensación muy extraña estar a su lado, con lo que había sido en mi vida. Como nos iba a costar hablar de según qué temas, ¿quieres una cleca?, en segundos, con ayuda del D.N.I. y la tarjeta de crédito, transformé en dos estilizadas líneas continuas de autopista una informe masa blancuzca. Y esnifamos. Con la mente despejada y la lucidez que produce el polvo de Colombia se habla más y mejor. Siempre y cuando no se llegue al punto de inflexión de pelearse por hablar. Todavía no era el caso.

Le conté lo de Mery sin entrar en detalles, ni de ella, ni de los sentimientos, ni de la ceremonia. No era cuestión de hurgar en heridas con costra. Supuse que para ella Mery era el motivo por el cual la abandoné. Claro que inevitable fue que le diese explicaciones de mis infidelidades. Si estaba con una gallega, caía por su peso que la había conocido trabajando allá. Obvio. Otras rayitas. Iniciando la contrareloj de cubatas me expulsé las cobardías, se lo debía, y le conté todas las burradas que había sido capaz de hacer, mentiras, y traiciones.

- Pero te quería con locura, recuerda. Tú me hiciste la vida muy insoportable con tus presiones. La manera que tenía de no estallar, mi válvula de escape era esa. Lo siento…
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10 Marzo 2008

Capítulo 37 – Nubes blancas en la calma – 1ª parte (…sólo somos una luz

Categoría: Capítulo 37, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 1:32



A decir verdad, siempre bajo secreto de confesión regido por el Juramento Hipocrático, mi añoranza hacia Alexandra se multiplica por momentos, por segundos, por fracciones… Las ganas de poder estar con ella tienden a infinito en aproximación de derivada. Porque en verdad, qué más da quién llegó primero a la teoría de la integración, si Newton o Leibniz. Pura abstracción, incongruente en situaciones como esta. Lo verdaderamente vital es sentir, vivir, morir, padecer, gozar, sufrir. Punto. ¿El resto? Todo refutable, cambiable, mutable, dependiente de épocas y modas. Como todas las ideas. Defendibles a vida y muerte, por supuesto. Las ideas únicamente son válidas si aparecen determinadas sofisticadamente por realidades palpables, tangibles. Arriba la imaginación, pero no la de fantasear inservibles, no. Arriba la imaginación experimentadora, la descubridora, la consecutora de nuevas sensaciones, la creadora del sexo digno de alabanza, ¿por qué no? Por ello gozo de estas nuevas añoranzas sentimentales. ¡Amén! Que una puerta no es nada a menos que se abra o se cierre, aunque se canse de hacerlo.

Sumo y sigo. Se acabó el mes sabático de libertad y vuelta a Barcelona. Mi casa, mi teléfono… mi Phoskitos… Vuelta a la docena de llamadas diarias, a la melancolía del triste vacío, a las horas en a.m. dedicadas al triste oficio amateur de agazaparme por entre las cloacas de la desesperación fatua, condenando mi yo de energía natural al polvo del que provenimos y seremos con polvo proveniente de hojas alcaloides manipuladas químicamente. La droga de la soledad se corta con desesperación, no con Gelocatil o yeso como por ahí se dice…
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7 Marzo 2008

Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 3ª parte (…tu frialdad…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 12:56


No nos dio tiempo ni siquiera de hacer noche en Ponferrada porque Carol y Anxo, casualmente, tenían preparada una estancia de varios días en una casa de la familia de Anxo en las montañas. En el coche no cabíamos los cuatro, hale, ellos en tren y nosotros en coche. Desde la estación hasta la casa me tocó hacer viajes para llevar los trastos y los humanos. Pobre Pimientito Mobile, el camino era de menos de dos metros de ancho, lleno de fango, piedras y rocas y sólo apto para tractores. Así acabamos en la montaña, cerca de las Médulas (antiguas minas romanas excavadas en la montaña entre León y Ourense), en la casa aldeana. Dos vecinos en el municipio. Yuyu malo nos entró al saber que en la cama donde nos tocaba dormir y ensayar el Kamasutra había encontrado el rigor mortis la abuela de Anxo. ¿Sencilla alegoría de la alegría? Va a ser que no, que yo soy aprensivo e hipocondríaco a rabiar. No había calentador, ¿cóoooooomo? A ducharse con agua fría hasta que recojamos leña y encendamos el horno, que a la vez calentaba el depósito de agua. Soporto menos el agua fría que a los tunos, y a éstos les reventaría la cabeza a ladrillazos.

Le tocó a mi dulce amor enfermar esta vez, con peores fiebres que las mías. La farmacia más cercana se hallaba a más de treinta kilómetros (mismo camino de mierda, pero esta vez a oscuras y con prisas, pobres bajos, ay, ay, ay). El farmacéutico acudía exclusivamente tras llamada telefónica, con la consecuente media hora de espera. Casi cuatro horas después, sin exagerar, pude medicamentar a la ya casi moribunda. Llegamos a plantearnos un maleficio de la abuela por injurias coitales en lecho mortuorio. ¿Querría la pobre mujer, a la que el amor no le correspondió en vida, que nadie se amase? ¡Vaya puto fantasma envidioso…!
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Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 2ª parte (…porque a mí me atormenta en el alma…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:30


Cambio de plano, las siete y media, llego tarde a mi cita con Alex, joder, pero es que ahora estoy inspirado. Lugo. Insistí pesadamente en marchar fuera, huir del influjo guardián de su familia, ser libres unos días y pegar polvos nocturnos para después dormir abrazados, coño, lo que hacen todas las parejas normales. Los polvos de siesta me estaban llevando a unas digestiones duras y cierta acidez estomacal. Surgió la idea entonces de hacer una escapadilla de unos días a Sanxenxo, aunque sin las llaves del chalet de veraneo familiar, por acojone de ella, no quería pedírsela a los padres. Da igual, joder, me suda el pitorro dónde dormir, lo que nos cueste, pero yo quiero dormir contigo. Problemas de pasta no tenemos, el mundo es nuestro. La suave brisa del atlántico se fue convirtiendo en tenaz viento a medida que nos íbamos acercando. La carretera despertaba mis bajos instintos y los de mi Mazda, y su motor rugía felicidad al son de guitarras, bajos y baterías infernales. El airecillo de la capacidad de autodeterminación nos despeinaba descapotados. No me preocupaba, lo gozaba, yo sólo pensaba en llegar y pegar un polvo de tres pares de cojones y salir de fiesta después.

Mery conocía perfectamente la villa, veraneaba desde pequeña en ella. Pero como nunca había tenido la necesidad de buscar alojamiento allí en pleno mes de agosto, no tenía ni pajolera idea de dónde buscarlo. Horas perdidas preguntando en hoteles, hostales y demás, todo lleno, hasta que, por fin, dimos de bruces con una casona donde alquilaban preciosas habitaciones dotadas de baño y bañera. Perfecto. Un pequeño calambre me recorrió la espina dorsal. Todo se parecía bastante a los días pasados en Bilbao, intenta no preocuparte, Nes, coño, casualidades…
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6 Marzo 2008

Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 1ª parte (…yo quisiera saber si tu alma es igual a la de cualquier mujer…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:34



Conocí a Noe. Vivía en el centro con su madre, pero poseía una casita de dos plantas y tres habitaciones cerca de la universidad y que alquilaba por rooms. Una solamente ocupada, por lo que la mejor amiga de Mery me cedió las llaves del cuarto donde dormía de pequeña, cuando vivía en la casita. La alquilada estaba habitada por una chica que, sin más inquilinos, se había apoderado del piso al completo. Ella y tres perros. Pero no veas, en plan okupa. La chica era lo más cerdo y repulsivo que ni en ciencia ficción he podido admirar. ¡Qué puta cerda! Pero con la escasez de alojamiento que hay en Lugo en agosto, se agradecía la gratuidad y el detalle. De intestinos aurículas y ventrículos, que se acercaban tiempos de tragar sapos y culebras.

Segundo inconveniente abominable: Mery era absolutamente incapaz de dar la cara ante sus padres para quedarse el mes entero en mi cama y, religiosamente, tenía que dormir todas las noches en casa. Llegase a la hora que llegase, pero en casa. Vale que no estábamos casados de ninguna forma legal, pero me creía en el derecho de ser lo suficientemente importante como para que peleara por mí, ¿no? Si aprobaba en septiembre (esa es otra, había suspendido tres asignaturas) vendría a vivir conmigo. Y no quedaba tanto para ello. ¿Cuándo pensaba contarlo a la familia? Dormiríamos juntos si nos escapábamos unos días de la capital y del cercado materno. ¡Manda huevos! Relajación, Nes, relajación. Aunque me pareciese aberrante, no sería yo el que me inmiscuyese en las costumbres familiares. Por mucho que me provocase alergia su modus operandi.

- La cultura catalana y la gallega son diferentes, amor mío. Por eso tú puedes contarles a tus padres lo que yo no puedo a los míos. Además, no olvides que mientras estudio son ellos los que me mantienen. Así funcionan las cosas en Lugo -. ¿La cultura catalana? Mi madre es catalana, pero mi padre es andaluz… ¡Bah, bobadas…!
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5 Marzo 2008

Capítulo 34 – Tiempo de espera – 2ª parte (…ay, amor, tú eres mi religión…)

Categoría: Capítulo 34, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:12


Con estas, intentando sobrellevar las jornadas laborales de la mejor manera posible, el todopoderoso Rolex nos giró las manecillas para aproximar el verano. En los tres meses que sucedieron desde la boda al advenimiento de las nuevas holidays, si no fallan mis cálculos, me vi con Mery unas cinco veces, todas menos una en su provincia. La sensación de soledad desoladora era inconsecuente con mis principios vitales, pero la sentía horriblemente. Las esperas para poder compartir unos días eran terribles, ordinarias, asesinas, violadoras. Me faltaba como nunca me faltó nadie. Y eso que, como os comenté antes, las veces diarias que gracias a la línea móvil de directivo nos permitíamos hablar eran muchas. Excesivas, generalmente. Muchas veces, las que más, por el simple hecho de sentir la voz amada por el pequeño altavoz ensordecedor de orejas (normalmente de la oreja derecha que a veces hasta me escocía). Hora y media o dos horas diarias de charla en total. Otras muchas veces las llamadas servían de control. Sobre todo cuando uno de los dos, bueno, o los dos, anduvíamos de copeteo. Lo poco bueno, aparte de recibir el calor, aunque desde gran lejanía, era el favorecer el diálogo entre nosotros y el darnos cuenta de que siempre teníamos tema para hablar. Lo más importante en una pareja debe ser el diálogo. Qué lástima que, en cuanto perdíamos la racionalidad, el entendimiento entre nosotros desaparecía fulminado por el ardor irracional y la rabia de nuestras propias frustraciones.

Apareció para estar conmigo diez días en los previos a exámenes. La metí en el nido familiar, no era una extraña, era mi esposa. Mis padres llegaron a adorarla, suele pasar, incluso por delante de mí. Mientras yo trabajaba lo mínimo posible, peleando con la burocracia y escaqueándome con el objetivo de estar con ella, ella hacía compañía a mi madre, incluso iban juntas de compras. Mery ha sido para mi madre la hija que nunca tuvo, aunque encontrada algo mayorcita ya. Con diferencias, pero lo que es ahora su nieta Meritxell (¿casualidad el parecido de los nombres?). Congenió de manera admirable en casa, a pesar de que mis padres también tienen sus cosillas, sus manías, sus costumbres. Pero no con ella. Transmitía paz al nido familiar. Incluso con mi cuñada Nerea hizo buenas migas, a pesar de las patentes diferencias socioculturales que, saltaba a la vista, había entre ellas…
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4 Marzo 2008

Capítulo 34 – Tiempo de espera – 1ª parte (…vivía sin sentido pero llegaste tú…)

Categoría: Capítulo 34, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:12


Mis padres quisieron morirse cuando les conté lo de la boda. Creyeron que estaba loco, que había conocido a una más loca que yo y que alguna secta nos había captado. O algo peor. A pesar de que están curados de espantos, que están acostumbrados a todo tipo de excentricidades por mi parte, porque, según ellos, soy muy raro. Eso se debe a que mi planteamiento vital siempre se alejó de lo que ellos imaginan para mí como vida ideal. Pero lo de que Myriam fuese expulsada de mi vida con el manotazo del que ahuyenta una mosca para casarme por un rito de “brujería” era incomprensible. Con el cariño que le tenían a la chica. Y encima por una gallega. ¿Qué coño se me había perdido a mí en Galicia? La oveja negra comportándose como tal. Y como nunca. Por amor, les expliqué que había sucedido por amor. No se puede utilizar el término amor para definir un sentimiento ante una pareja que ya ha cumplido las bodas de plata. No se acuerdan del significado, suena a chino, ¿amor?

Cuando creyeron definitivamente que no andaba liado con ninguna movida sectaria ni esotérica, no se metieron mucho más en el asunto. Y eso que les asustaba que llevara todavía el lazo azul anudado en una mano. Me preguntaron por la ceremonia y ya no cuestionaron más. Ya saben que con mi vida hago lo que me sale de la punta de la polla y que lo que no quiero contar no lo cuento. Jugaba con la baza, con el comodín escondido en la manga, en caso de haberse puesto pesaditos con el tema, de que en muy breve les presentaría al otro miembro del equipo, y en cuanto la conociesen se les caería la baba con ella, tremendo encanto de muchacha. Así sucedería.

En el trabajo formidable. Llegó mi esperada elevación en el escalafón para adquirir funciones directivas. Con tan solo veinticinco añitos. Para ello tuve que marchar tres semanas a Málaga a hacer unos cursos de ampliación, teoría, un intento de mini-máster de Dirección Comercial. Se me exigía una responsabilidad tremenda, ya que yo dirigiría la oficina de Barcelona provincia, una de las que tenía más guías y mayor potencialidad, por lo que me preparé para una enorme expansión. Barcelona Capital se trabajaría con apoyo de Albert, con toda la ilusión de trabajar nuevamente mano a mano con quien había sido mi jefe, uno de mis mentores y uno de los que más me habían enseñado en el mundo de las ventas…
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