30 Enero 2008

Capítulo 16 – Ira e impotencia – 2ª parte (…he visto morir una estrella en el cielo de Orión…)

Categoría: Capítulo 16, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 15:14


- ¿Qué coño pasa aquí, qué coño quieres? - dirigiéndome al desconocido. Preso de un hilarante ataque de cólera defensiva le retorcí el brazo para que soltase a Mery. Con una fuerza ciertamente superior a la mía, pero de lejos, el iracundo se zafó de mi presa, me zarandeó violentamente y me lanzó contra el capó. Quedé a su merced, mi deseo de venganza no iba acompañada de saña por culpa de mi debilidad física. Después de golpearme a mala idea en un costado, me agarró del cuello con intenciones angustiosamente asfixiantes.

- Luís -, Mery histérica; empecé a entender, a la par que me faltaba el aire y no me podía liberar del cíclope que me miraba de cerca con gran parte del odio de la cristiandad concentrado en el único ojo que yo acertaba a ver -, no seas loco. Estoy con él, sí, pero él no es el culpable de que lo nuestro no haya continuado -. Soltó mi cuello, me levantó ultrajando las solapas de mi chaqueta y me lanzó al frío, sucio y duro suelo, haciendo crujir de ese modo primitivo mi pobre espalda. Mery acudió en mi ayuda para tenderme la mano y levantarme.

- Eres… eres… Eres lo peor, ¡qué guarra! Con este imbécil que ni siquiera es de aquí. Claro, el chulito de pelo largo y coche descapotable. ¿Por eso te has cegado? ¿Estás segura?

- Sí, Luís, sí… Segurísima -. Cogió mi mano -. Nunca estuve tan segura de nada. Y más después de esto.

- Hasta nunca…
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Capítulo 16 – Ira e impotencia – 1ª parte (…hace tiempo Venus se apagó…)

Categoría: Capítulo 16, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:11



La persona que se atrevía a asesinar mi necesario descanso era Mery. Colgué y llamé. Si telefoneaba a esas horas sería por un tema importante.

- ¿Qué pasa, amor, tan pronto despierta? - Y entonces me percaté de sus cuerdas vocales rozadas y de la ausencia de ánimos.

- No veas qué rallada me ha pegado Luís. Odioso. Pero ya lo he dejado, después de largas horas de explicaciones, súplicas y lloros, y que cambiaré y yo que sé más. Se ha quedado fatal. Me ha preguntado si le dejaba por otro y le he dicho que lo dejaba porque no era feliz con él, pero que sí que había otro, tú. Estoy segura de que me dará el coñazo durante semanas para que vuelva con él, para que te olvide, pero… ¡Bah! Llamaba para que lo supieras. Y para recordarte cuantísimo te quiero, nene. Buá, que me tienes loca, loquita, loca -. La pobrecilla estaba mentalmente agotada y no es para menos. Quien haya roto en alguna ocasión una relación puede entenderlo.

- Yo sí que estoy loco por ti, pequeña -. A través del altavoz intenté darle tanto amor como de mí salía. Y mi apoyo. Creo recordar que ni esa mañana ni nunca me molestó que Mery me despertase con una llamada, con la mala leche que me pone en el cuerpo que me despierten. Bien me conocéis ya en esos casos.

- Bueno, mi niño… Voy a dormir un rato. Luego te llamo, que no creo que llegue muy tarde, así podré verte. ¿Quieres qué pasemos la noche juntos? - ¿Cómo poder negarse a tan lujosa opción…?
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