12 Febrero 2008

Capítulo 23 – Mery y Bilbao – 3ª parte (…y sus bombas y sus pistolas…)

Categoría: Capítulo 23, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 4:34


- Imposible, estoy en una convención en Bilbao.

- No me engañes Nes, por favor.

Supongo que con aquella voz rota y desesperada me empaticé de su pena y su dolor y, por primera vez desde hacía meses, me apiadé de ella y de su sufrimiento. Después de tanto tiempo de paz volvía a mentirle cuando me dejaba indefensa la portería para poder contarle que estaba con otra cerca de San Mamés y no de reuniones, para que así desapareciese definitivamente. No sé qué pasó. Pero esa vez su dolor me provocó una lástima diferente, y me agobié, pero no de ella, no. Me agobié de maltratarla psíquicamente. Demasiados bourbons en el cuerpo. Y porros, que no veas cuánto se fuma en el País Vasco (alguien me dijo en una ocasión que los vascos no nacen con un pan bajo el brazo, sino con una txapela y un kit de papel, mechero y costo). Más de una hora de penosa terapia con benzodiazepinas fónicas por las ondas. Más de una hora en que Mery salía de aquel bar constantemente para observar cómo iba mi charla. En sus facciones se iba marcando el enfado. Bajé el telón de la charla como pude, consciente del jarro de agua fría que significaba la llamada para Mery, no sin antes prometer a Myriam que nos veríamos a la semana siguiente. Lo que consigue la lástima.

Entré en el antro por donde pululaba la gallega tonteando con el marcianito acaramelado. El pobrecillo no era muy consecuente con la historia de amor que le habían contado, o ni se había enterado por los efectos del hash…
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11 Febrero 2008

Capítulo 23 – Mery y Bilbao – 2ª parte (…con sus tanques y sus bombas…)

Categoría: Capítulo 23, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:27


A las tantas, las siete por lo menos, borrachos como cubas los dos, nos arrastramos como pudimos hasta nuestro cuarto, en el segundo piso, ¿dónde coño estaba el ascensor? Quise morir cuando mi estómago y mi cabeza comenzaron a girar concéntricamente y a la inversa uno y otro. Cada vuelta era un poco como debe ser una muerte dramática y dolorosa, como una alienación de Dragon Khan acelerando hasta 140 por hora en milésimas de segundo. Vomité. Al principio ella me cuidaba, me mojaba la cara y el pelo, pero le dije que estuviera tranquila, que se tumbase en la cama a esperar, que enseguida me recuperaría. Rápidamente se durmió. Yo también, con la cabeza metida en la taza del váter. Cuando de recepción nos llamaron a las doce para que abandonásemos el dormitorio, me desperté cansado, destrozado, con tortícolis y dolor de espalda asesino, sonó crash al intentar levantarme. La cabeza con una batería en su interior y Phil Collins golpeándola sin miramientos. No sería su día de estar en el paraíso. ¡Qué dolor! Para postres a huir de allá, vagando por los pueblos de los alrededores a encontrar dónde dormir. Sin aspirinas. Gelocatil y hasta siempre, pobre estómago mío. Te tuve mucho aprecio, te quise mientras te tuve. Ardores y retorcijones…
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10 Febrero 2008

Capítulo 23 – Mery y Bilbao – 1ª parte (…ellos están peleando en tu cabeza…)

Categoría: Capítulo 23, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:54



Qué jodido que es meter la frase adecuada, la mejor, la que concuerde con el todo y no sea repetición de anteriores oraciones, la puta frase por la que se me recuerde, este tío en una ocasión dijo que… Y sólo vienen a mi mente canciones de otros para lograrlo… ¿Busco frases o busco canciones? ¿Signos o clave de sol? Y a veces no hay nada por aquí, no hay nada por allá, sólo susurros en la ciudad que no consigo descifrar mientras sigo buscando

Lunes 31 de enero de 2000. Desperté por la mañana, sin demasiadas ganas de vivir a las seis y pico de la mañana y me sumí en el desorden circulatorio camino de la oficina, una nueva en Barcelona. La de Sabadell la habíamos dejado luego de las vacaciones navideñas. Un cambio a mejor, una enorme casa de cuatro plantas totalmente diáfanas. Al año siguiente, esa sería mi oficina como directivo. Y disfruté del jacuzzi que había en el despacho que adquirí con mi ascenso. Bueno, lo del sexo en la bañera espumosa llegará capítulos más tarde.

Nos recibieron con vítores y vivas. David y yo habíamos firmado unas ventas cojonudas, habiendo superado las expectativas con creces. El Director Comercial, Marcos, ex-jefe de Albert, llegaría en breve para darnos la enhorabuena e invitarnos a comer. El Jefe de Ventas de la Zona Norte, J., nos llamó desde Vigo. Entonces pertenecíamos a su zona. Nos regaló el oído sobremanera. Por valija nos enviaba un talonario de noches de hotel gratuitas como obsequio merecidísimo por nuestra gran labor…
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