19 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 5ª parte (…y mañana vendré con un cigarro a la cama…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:19


Empezó a extrañarme que Myriam no llamase después de las vacaciones. ¿Estaría ya harta de aguantar tantas putadas gordas? La di por perdida para siempre. Sé que nadie será capaz de entenderme con claridad, pero eso me dolía. Ni contigo ni sin ti, perro en un huerto. Tuve que llamarla yo, una noche de borrachera y añoranzas absurdas. Fue rápida y explícita,

- ¿Estás trabajando fuera?

- Sí, en Canarias.

- Vale. Cuando vuelvas para casa hablamos… - calló uno segundos y se dejó llevar ciegamente -. ¿Cómo tienes el coraje de llamarme después de lo que me has hecho, maldito-bastardo-cerdo-hijo-de-puta? Primero lo de tu pataleta de niño idiota por irme de vacaciones con mis amigas, y luego lo que he ido escuchando por ahí de tus vacaciones, todo muy desagradable. No puedes intentar dominar la vida de una persona ni exigirle que te dé lo que tú mismo no eres capaz de dar. Te quise mucho, nene, pero creo que me debes un montón de explicaciones. Ah, por cierto, yo también he estado con otra persona, como tú - ¿cómo lo sabía? ¡Ay! - Ya hablaremos cara a cara. Ahora hazme caso, por favor: no vuelvas a llamarme hasta que puedas quedar y hablar viéndonos los caretos. ¡Adiós…!
(más…)

18 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 4ª parte (…déjame que te cierre esta noche los ojos…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:51


Como Mery estaría hasta septiembre de veraneo, comencé el mes acompañado de mi jovencita. Y lo de siempre con ella. Risas, noches de alcohol, polvo blanco adulterado con analgésico, laxante y anestesia odontológica, tour de locales y el mejor sexo. Se decidió, a instancias mías, a rasurarse el pubis para poderme ofrecer su joya más íntima en su máximo esplendor. Pensad que por el 2.000 no era algo tan habitual. Ahora todo son chochos depilados, afeitados, y se añora un poco de pelo, pero antes queríamos conchas imberbes para degustar, zamparlas, beberlas, sorberlas. Queríamos ostras y no erizos de mar. Volvamos al tremendo coño de Sonia, ¡coño!, que es donde tendríamos ahora que estar, en aquel oasis salado, todos dentro, disfrutando de la experiencia. No gano para erecciones estos últimos días, Satán, que tengo la goma de todos los calzoncillos dadas ya de sí.

¡Qué imagen libidinosa, qué maravilla vaginal! Me apasionaba mirarlo, afeitadito, delicioso, esperando que lo trepanase. Cada vez que iba a mear la seguía yo detrás para excitarme viéndola verter al exterior sus orines, a admirar esos pecaminosos pétalos rosados abiertos por la postura miccionadora, aquel clítoris que asomaba y me invitaba a desayunar su deseo. Hambre de su coño me entraba siempre en momentos así. En una ocasión, esto viene a mi mente sedienta de lujuria, en un hotel cerca de su casa (y de la mía) y después de una gran juerga, jugamos en la bañera. Quiso mearse sobre mi polla, que me da mucho morbo, Nes, y mientras se me meaba encima se masturbaba. Se corrió, así, de esa guisa, ella solita. Después de ducharnos debimos pegar uno de los polvos más salvajes que ninguno de los clientes haya pegado en ninguna de aquellas habitaciones con vistas a polígono industrial, sus uñas clavadas en mi espalda, mi dedo tentando su esfínter para introducirse dentro y hacer que estallase, corriéndose como sólo ella podía correrse, con su dulce voz perforando de apasionamiento mi tímpano y todo mi cerebro, pulsando un resorte que sólo ella sabía dónde estaba para decidir el momento en que yo debía correrme, su gemido rompiendo el silencio de forma voluptuosa. Polvo violento. Al día siguiente los morados y cardenales adornaban nuestras blancas pieles. Y la chica de recepción, Kety, amiga mía, se reía mientras nos despedíamos y devolvíamos la llave…
(más…)

17 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 3ª parte (…quiero saber que la vida contigo no va a terminar…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:42


Ese viaje, como ya tenía compradas una maleta y un gran bolso de viaje diseñados en exclusiva para mi modelo de coche, pude transportar yo mismo todas mis cosas, me había olvidado de comentároslo. La angustia de las ganas de llegar para poder ver a mi nuevo amor me jugó la mala pasada de hacer que la relatividad del tiempo se expandiese hasta la eternidad absoluta en un algoritmo diferente a E=mc2, más cercano en todo caso al de Google y sus múltiples resultados de búsqueda, en los que no siempre encontramos lo que buscamos realmente, aunque a priori nos aparezcan millones de resultados. Pero Sonia esperaba. Tenía las mismas ganas que yo de poder proyectar la añoranza en el cuerpo del ser que había echado tanto de menos. Hablo de follar, claro. Seguro que ahora os apetece leer más, ¿a qué sí? Si es que sois curiosones y morbosillos, ¿eh? Cómo os conozco, malandrines y malandrinas.

Colmamos las presas de besos, pero viendo que se desbordaban, no tuvimos más remedio, romanticismos aparte, que acabar en la playa haciendo el amor. Casualidades de la vida, en la playa que tengo hoy tras las ventanas, escribiendo estos renglones mientras Alexandra duerme. Encendidos de pasión nos bañamos juntos en el mar para luego recrearme, pudiendo bañarme en ella, como si el infinito acariciase nuestra piel excitada nadando en sus ardientes aguas. Como si el infinito tuviese el núcleo dentro de aquel útero que me absorbía, que mordía para apoderarse de mi pene. Como si el infinito nos perteneciese en oleadas de álgido esplendor sensual. Escena poética, arena, agua y sal, los materiales con los que estamos formados. Y calor. Calor por la temperatura y calor dentro de ella, aderezado con el agua y la sal de su acogedora entrepierna, de su boca perfecta, de su desnudez imborrable, desnudez que me acompañará siempre (o hasta que el Parkinson se apodere de mí). Fuimos arena unida en la playa. Vertimos mares de lujuria agotada en las templadas aguas de la costa. Un acoplamiento inolvidable. Un trío con el Mediterráneo. Mare Nostrum que estás en las playas, santificado sea tu nombre, forniciamos en tu nombre… Descorchamos el cava de las grandes ocasiones, sabiendo que aquello no era un vulgar polvo. Había sido un grandioso encuentro sexual, además del sellado de un pacto íntimo e irrefutable entre ella y yo. La amaba. A nivel de sentimientos para con las mujeres, siempre se suele pasar del querer al amar. Con Sonia no hubo paso intermedio. La amé desde el principio. Desde el principio. Una suerte de repetición de lo que pasó con Mery…
(más…)

16 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 2ª parte (…quiero ser el único que te muerda en la boca.…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:57


El lunes fue un día de muchos papeles. El martes me reclamaban en León. Otra campaña bajo mínimos y Nes el mercenario para allá. Por mí estupendo. Hotel pagado en medio del Barrio Húmedo, uno de las zonas de toda España con más fiesta. El patrón de dicha zona es el Genarín, insigne borracho vagabundo que siempre aparece representado agarrado a una farola con una botella de vino, en actitud de cogorza del quince, acompañado de un perro y un gato. Conocidísimo por todo el mundo, cuenta la leyenda que el personaje murió atropellado por el camión de la basura, y de alguna manera se le santificó póstumamente, el santo del barrio. ¿Acaso no son los bares las catedrales del alcohol y el desamor? ¿La sangre de Cristo no es el vino comulgador? ¿Por qué no elevar a categorías divinificantes, a las aras celestiales, a un borracho? Pues a esa zona de santos alcohólicos me tocaba ir a luchar con pluma y palabras como únicas armas. La que me espera, pensé, vaya festivales.

Deseé que Mery me insistiese para venir a verme, tan cerca estaría de su tierra. Había vuelto a hablar con ella, si la memoria no me falla, en algún acceso de melancolía de bourbon, y a pesar de resquemores, de tener mi manojo de espinas bien clavadas en la frente, volvíamos nuevamente a tener contacto. Le había adelantado que estaría once días muy cerca de Galicia, pero que no tenía muy claro si verla o no. Quería probar su reacción y su interés por mí. Su actitud no fue la que hubiera deseado, no luchó por intentar verme de nuevo, no. Fue la de la sumisión a esperar mi decisión definitiva. Y yo no iba a pedírselo, lo tenía claro. Orgullo. Tenía que ser ella. Me pareció intuir que me quedaría solo. Ya veríamos. Ella no quería forzarme y yo quería que me forzase. Cuando dos no se entienden…
(más…)

15 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 1ª parte (…porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:22



Viernes 16 de Junio de 2000. Nítidamente, como si fuese ayer o antes de ayer, rememoro la noche en que conocí a Sonia. Andábamos David y yo de copas con unos gramos largos de fantástico polvo blanco para nuestras tochas. No el Uannai, sino mi hermano del alma, quién a finales del 2004 materializó su propia eutanasia sacrificándose por desesperación y vacío existencial. Cuando hace pocos días del aniversario de tu muerte ya no duele tanto pero aún escuece, ya no mancha tanto pero aún salpica. Aunque ya no te rinda homenajes etílicos.

Puede ser que llegase pronto de trabajar en Girona y pasase por casa de quien me abastecía de drogas en aquellos entonces (o séase, de un camellaco). Las grandes liadas con drogas se deben preparar siempre previamente. Recogí a mi brother con el descapotable y nos acercamos hacia el instituto donde habíamos estudiado años atrás, ya que frente a él se hallaba el bar de Mollet donde un viernes hasta las doce de la noche más juventud se reunía para emborracharse, el famoso otrohora en el Vallés Oriental The Class. Entre sorbo y sorbo la vi. Quedé tácitamente prendado de ella. Inmediata e inevitablemente. Su belleza no merecía menos. En cierto modo me recordó a Mery. Rubia, guapísima, un tipazo estupendo, un angelito de sensualidad en la tierra. Creo que tuve que cerrar la boca, forzándola con la mano debido al embobamiento de mi expresión. Ya sabéis que tímido no soy, por lo que indefectiblemente me acerqué a charlar con ella, haciendo mi colega lo propio con su amiga. La excusa fue un sutil parecido con una actriz y presentadora. No. Por ahí no iba bien. Cambia la estrategia, Nes, o te comerás los mocos…
(más…)