27 Febrero 2008

Capítulo 29 – Reencuentro en Figueres – 3ª parte (…que dejo esparcidos por el arcén…)

Categoría: Capítulo 29, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:33


Comida con los miembros de la familia proletaria más las dos turistas adoptadas, y después de ello corriendo al museo Dalí, una de las ilusiones más grandes en la vida de Mery. Lo que Dalí había unido no podía separarlo el ser humano de la taquilla. Yo ya había estado varias veces, pero ella, en su primera vez, alucinó en colores. Su Dalí, aquel que había admirado poco más que en láminas y fotos, tenía su lápida y parte de su creación en aquel maravilloso palacete. Por y para ella. Sandra quedó en un punto neutro de disfrute. Melo, con su irreverente poca sensibilidad artística, además de aburrirse, bromeaba con muy poca gracia sobre cuestiones estéticas en la obra del genio. Dios perdona a quien no sabe qué hace o dice. O eso le pidió el vástago al dios judío vengativo, que aprendiese a perdonar.

Por la noche cena con velas, acompañados por la otra pareja, para un consiguiente desbordamiento de juegos sexuales, a solas ya, claro, lamida de ano incluida en un perfecto 69 que nos convirtió, durante minutos en un mundo al revés, en pervertido símbolo zodiacal…
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26 Febrero 2008

Capítulo 29 – Reencuentro en Figueres – 2ª parte (…con besos robados de un todo a cien…)

Categoría: Capítulo 29, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 6:53


No tengo palabras. Mira que rebusqué por el mundo y revolví y revolví, pero no pude hacerme con ellas. Era Mery. Tal como la piel se me erizaba temblé. De amor recuperado, de emoción, de nostalgia de ella, de admiración por el valor… Nos corrimos juntos mientras yo la abrazaba con todas mis fuerzas y con los ojos nublados de saladas gotas, le gritaba, le sollozaba que llevaba tiempo esperándola. Tardó muchos meses desde que la insté indirectamente a sacar ese valor, desde finales de junio cuando arrasé León. Pero ahí estaba, ¡joder! En el mejor momento, tanto para ella como por mí. Era el momento idóneo. Su llegada me supuso, simplezas neuronales, una goma de borrar otras culpas y otros nombres de mujer. Mis sensaciones internas, todo lo que tenía que ver con el amor hacia ella, acudía desordenado, en tropel, desbocadamente, a lo bestia. Ser el receptor de una sorpresa de tales características produce esos acelerones en el aparato productor de amores.

Me confesó cómo me había encontrado. Llamó a Atención al Cliente (el número estaba impreso en cualquiera de nuestras guías, y en su casa, como en todas las viviendas y empresas de Santiago, tenía que haber alguna), donde le dieron el número de la delegación barcelonesa. Carmelo fue quien contestó. Había oído hablar de ella y le pareció muy romántico lo que pensaba hacer, por lo que la ayudó en su aventura. Más cuando venía con una amiga, Sandra, que podría ser víctima del carroñero sexual de mi amigo y jefe…
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25 Febrero 2008

Capítulo 29 – Reencuentro en Figueres – 1ª parte (…y ya lo ves, soy fácil de convencer…)

Categoría: Capítulo 29, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 7:37



Quizá ya estéis un poco hartos de leer las aventuras y desventuras de un personaje con tantas disyuntivas. Pues para vuestra información he de anunciaros, aún a mi pesar, que lo que nos resta sigue repleto de dudas. Por favor, que suba la música. Un poco más. Así está perfecta. ¡Olé! Me encanta ese tema de los Creedence, muy bueno. I put a spell on you. Me has hechizado. Creo que no era de ellos, pero la versión es gloriosa. Me sube hasta el infinito y más allá de la rabia, hasta llegar al borde justo de la violencia, de la enajenación, para, acto seguido, devolverme a mi estado mental cotidiano y volverme a violentar posteriormente, en otro subidón, hasta el fin de la canción. Guitarra memorable.

¿Qué si no me avergüenzo de explicar mi vida, así tal cual, mostrándome tan vulgar demasiadas veces? No, por ahora no. Ya veremos cuando lo leáis de verdad, cuando haya lectores reales…

No os planteéis que después de llegar de Ibiza la cosa cambió, no. Myriam siguió allí. Reapareció, no podía ser de otra manera, discreta como nunca, calmada como nunca y volviéndose poderosa semana a semana… Como nunca. Yo no lo sabía entonces, pero tenía un amiguito, compañero de trabajo. Aquel que en una ocasión me sirvió de excusa para montarle un follón de padre y muy señor mío y tener el móvil desconectado para acostarme con Mery por primera vez. ¿Lo recordáis? Buena memoria. Pues Myriam y el pavo ese se veían asiduamente. Palmo a palmo iba ganando terreno para rehacer su vida, pero ahí seguía. A pesar de eso, me tenía como el primero en su vida. Sonia también siguió a mi lado. Y aunque obedecía mis ruegos de desconfianza, tampoco acababa de fiarme del todo de ella…
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