Acerté a decir algo así como por supuesto, como con un salto de mi mente, más que nada por instinto. El anonadamiento producido por el impactante shock nervioso en el que me subyugué impedía reaccionar, decir nada, actuar. Mi mente olvidó, durante segundos largos como meses, cómo materializar en forma de voz o gestos las ideas a velocidad luz de mis entrañas. Si llueve, ¿quién te puede despertar? El nombre de Narciso se quedó inmóvil y estanco en el firmamento de mi universo particular, como flotando en un océano que salpicaba tsunamis y maremotos para aguar uno de los días más relevantes de mi existencia mortal. Hoy día, por suerte, la experiencia me hace defensor a ultranza del individualismo de la libertad y crítico acérrimo de la estupidez de ese tipo de celos. Pero entonces, entonces no lo entendí así, ay. Y eso que me quedaban decenas de cosas que conocer de él para terminar por cogerle un asco desmesurado. Sólo se me ocurría pensar: Ha mantenido una relación con él, han sido pareja, han follado… ¡Dios mío, han follado! Mi mujer se ha follado al calvorotas… ¡Puaj, que puto asco! Al calvorotas…
Mastiqué con paciencia el pérfido enfado que apretaba mi cuello hasta faltarme el aire. Quise hablar, chillar más bien, gritar, preguntar cómo había sido capaz, quise romper todos los vasos, todas las mesas, todas las caras, quise hacer añicos todos los cristales y aquella mierda de decoración rojiza, reventarle el cráneo a todo el que me hablase con aldeano acento de boca abierta, cortarle las venas a dios y su puta madre, quise haberme podido meter una enorme raya de palmo y medio para despejar mi cerebro de Fórmula 1 a dieciocho mil revoluciones por minuto, sin ni siquiera intentar comprender que yo la había lanzado al mar bravo sin salvavidas, a causa de mis incertidumbres y mis despechos, y alguien la había rescatado. No vi una aparición celestial diciéndome: “Nes, pero fue ella la que se mojó el culo para recuperarte. Agradece a Mery todo lo que por ti ha hecho y olvida tontadas, más aún careciendo de razón. Debería ser ella quien te odiase por cómo has llegado a comportarte en muchos momentos”…
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