7 Marzo 2008

Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 3ª parte (…tu frialdad…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 12:56


No nos dio tiempo ni siquiera de hacer noche en Ponferrada porque Carol y Anxo, casualmente, tenían preparada una estancia de varios días en una casa de la familia de Anxo en las montañas. En el coche no cabíamos los cuatro, hale, ellos en tren y nosotros en coche. Desde la estación hasta la casa me tocó hacer viajes para llevar los trastos y los humanos. Pobre Pimientito Mobile, el camino era de menos de dos metros de ancho, lleno de fango, piedras y rocas y sólo apto para tractores. Así acabamos en la montaña, cerca de las Médulas (antiguas minas romanas excavadas en la montaña entre León y Ourense), en la casa aldeana. Dos vecinos en el municipio. Yuyu malo nos entró al saber que en la cama donde nos tocaba dormir y ensayar el Kamasutra había encontrado el rigor mortis la abuela de Anxo. ¿Sencilla alegoría de la alegría? Va a ser que no, que yo soy aprensivo e hipocondríaco a rabiar. No había calentador, ¿cóoooooomo? A ducharse con agua fría hasta que recojamos leña y encendamos el horno, que a la vez calentaba el depósito de agua. Soporto menos el agua fría que a los tunos, y a éstos les reventaría la cabeza a ladrillazos.

Le tocó a mi dulce amor enfermar esta vez, con peores fiebres que las mías. La farmacia más cercana se hallaba a más de treinta kilómetros (mismo camino de mierda, pero esta vez a oscuras y con prisas, pobres bajos, ay, ay, ay). El farmacéutico acudía exclusivamente tras llamada telefónica, con la consecuente media hora de espera. Casi cuatro horas después, sin exagerar, pude medicamentar a la ya casi moribunda. Llegamos a plantearnos un maleficio de la abuela por injurias coitales en lecho mortuorio. ¿Querría la pobre mujer, a la que el amor no le correspondió en vida, que nadie se amase? ¡Vaya puto fantasma envidioso…!
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Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 2ª parte (…porque a mí me atormenta en el alma…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:30


Cambio de plano, las siete y media, llego tarde a mi cita con Alex, joder, pero es que ahora estoy inspirado. Lugo. Insistí pesadamente en marchar fuera, huir del influjo guardián de su familia, ser libres unos días y pegar polvos nocturnos para después dormir abrazados, coño, lo que hacen todas las parejas normales. Los polvos de siesta me estaban llevando a unas digestiones duras y cierta acidez estomacal. Surgió la idea entonces de hacer una escapadilla de unos días a Sanxenxo, aunque sin las llaves del chalet de veraneo familiar, por acojone de ella, no quería pedírsela a los padres. Da igual, joder, me suda el pitorro dónde dormir, lo que nos cueste, pero yo quiero dormir contigo. Problemas de pasta no tenemos, el mundo es nuestro. La suave brisa del atlántico se fue convirtiendo en tenaz viento a medida que nos íbamos acercando. La carretera despertaba mis bajos instintos y los de mi Mazda, y su motor rugía felicidad al son de guitarras, bajos y baterías infernales. El airecillo de la capacidad de autodeterminación nos despeinaba descapotados. No me preocupaba, lo gozaba, yo sólo pensaba en llegar y pegar un polvo de tres pares de cojones y salir de fiesta después.

Mery conocía perfectamente la villa, veraneaba desde pequeña en ella. Pero como nunca había tenido la necesidad de buscar alojamiento allí en pleno mes de agosto, no tenía ni pajolera idea de dónde buscarlo. Horas perdidas preguntando en hoteles, hostales y demás, todo lleno, hasta que, por fin, dimos de bruces con una casona donde alquilaban preciosas habitaciones dotadas de baño y bañera. Perfecto. Un pequeño calambre me recorrió la espina dorsal. Todo se parecía bastante a los días pasados en Bilbao, intenta no preocuparte, Nes, coño, casualidades…
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6 Marzo 2008

Capítulo 35 – Vacaciones de frialdad – 1ª parte (…yo quisiera saber si tu alma es igual a la de cualquier mujer…)

Categoría: Capítulo 35, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:34



Conocí a Noe. Vivía en el centro con su madre, pero poseía una casita de dos plantas y tres habitaciones cerca de la universidad y que alquilaba por rooms. Una solamente ocupada, por lo que la mejor amiga de Mery me cedió las llaves del cuarto donde dormía de pequeña, cuando vivía en la casita. La alquilada estaba habitada por una chica que, sin más inquilinos, se había apoderado del piso al completo. Ella y tres perros. Pero no veas, en plan okupa. La chica era lo más cerdo y repulsivo que ni en ciencia ficción he podido admirar. ¡Qué puta cerda! Pero con la escasez de alojamiento que hay en Lugo en agosto, se agradecía la gratuidad y el detalle. De intestinos aurículas y ventrículos, que se acercaban tiempos de tragar sapos y culebras.

Segundo inconveniente abominable: Mery era absolutamente incapaz de dar la cara ante sus padres para quedarse el mes entero en mi cama y, religiosamente, tenía que dormir todas las noches en casa. Llegase a la hora que llegase, pero en casa. Vale que no estábamos casados de ninguna forma legal, pero me creía en el derecho de ser lo suficientemente importante como para que peleara por mí, ¿no? Si aprobaba en septiembre (esa es otra, había suspendido tres asignaturas) vendría a vivir conmigo. Y no quedaba tanto para ello. ¿Cuándo pensaba contarlo a la familia? Dormiríamos juntos si nos escapábamos unos días de la capital y del cercado materno. ¡Manda huevos! Relajación, Nes, relajación. Aunque me pareciese aberrante, no sería yo el que me inmiscuyese en las costumbres familiares. Por mucho que me provocase alergia su modus operandi.

- La cultura catalana y la gallega son diferentes, amor mío. Por eso tú puedes contarles a tus padres lo que yo no puedo a los míos. Además, no olvides que mientras estudio son ellos los que me mantienen. Así funcionan las cosas en Lugo -. ¿La cultura catalana? Mi madre es catalana, pero mi padre es andaluz… ¡Bah, bobadas…!
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