22 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 4ª parte (…aunque mi destino fue encontrar tu amor…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:36


Llegué a aquella maldita casa que no era mía y me acomodé en el maldito sofá, tapándome con mi irracionalidad. No quería dormir con aquella hembra. No quería nada de ella. No quería nada de nadie. No quería nada. Tampoco era la primera ocasión en que dormía allá después de algún desencuentro. La visualicé en brazos del gorrino funcionario y contuve las ganas de devolver.

En cuestión de minutos llegó ella, hecha una furia y con los ojos arrasados en lágrimas.

- Te dije que no aguantaría ni un enfado más así de idiota. No quiero volver a hablar nunca más contigo, cabrón. Nunca más, nunca más… ¿Por qué coño me haces esto, Nes, por qué coño? Estás loco y quieres enloquecerme a mí también… ¿Qué quieres, hijo de puta?

- Nada, olvídame. Por mí como si te lo follas. Déjame dormir de una puta vez -, el tono de verdadero cochino maleducado.

Me costó dormir, no por la incomodidad del sofá, si no por escucharla gimoteando durante horas, sin eutanasia para sus males. También me deprimí yo, pero me creí con el derecho a tener la razón y a no bajar del burro. La gestoría preparaba el contrato de Despedido por no superación del periodo de prueba. De finiquito 45 días de recuerdos por año trabajado…
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20 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 3ª parte (…tienes que partir, muy lejos de aquí, de regreso a tu país…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 3:40


De noche, recorriendo bares, reflejábamos alegría paradisiaca o enfado demoníaco, sin puntos intermedios. Juntar dos personalidades tan pasionales y viscerales como las nuestras es lo que tiene. Narcisito se percataba y daba el coñazo. En cuanto nos veía por ahí comenzaba con las series de llamadas de horario intempestivo, lo que me desquiciaba, extremadamente si estaba borracho, algo que era ya a diario… Y sin farla que aliviase heridas de lo cotidiano. Pero apareció otro personaje mediocre a enturbiar mi aparatosa existencia.

Javi era amigo de Carol. Lo conocimos una de las pocas tardes de buen ambiente con las niñas. El tipo era inteligente, hay que reconocerlo, pero feo, alopécico (sí, otro más…) y estropeado en demasía para sus treinta recién cumplidos. En cuanto vio a Mery se encaprichó de ella, cómo no, y se dedicó a intentar buscar mis defectos y hacerlos patentes ante público. De profesión funcionario de Hacienda, por ello debía ser lo de la paciencia destructiva de aquel madrileño emigrado por las bajas notas de las oposiciones. Con habilidad y maestría sacaba temas en los que yo podía nadar con total desenvoltura y demostrarle que mis capacidades estaban muy por encima de las suyas. Pero, lo que son las cosas, lo que la gente veía en esas conversaciones era a un Nes egocéntrico y desalmado que, sin miramientos, vapuleaba a alguien que no dominaba tanto los temas de su especialidad, con el propósito de erigirse como el triunfador en la feria de las vanidades. La modestia no me ha acompañado nunca. Ahora intento aprender la virtud de la humildad, pero entonces me sentía mejor que los demás, me sabía mejor que los demás, era mejor que ciertos demases, y me enfadaba mucho que un cretino pretendiese sobrepasarme, ni siquiera planteárselo. A mí nadie me cabalga las barbas. Por eso aún me cebaba más con él. Y también para pagar mis complejos de infelicidad. De alguna forma tenía que sacar toda la rabia que se me acumulaba, no quería que me provocase úlceras estomacales. Pero claro, él, más listo que yo, que no inteligente, iba de mártir por el mundo. Guerreaba con sus pocas armas, pero muy certeramente…
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19 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 2ª parte (…ya de nada valen las palabras…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:26


Llegó una carta del Juzgado a casa reclamando mi presencia cierto día de febrero para ultimar unas aclaraciones sobre el delito que no cometí durante el fin de semana del cumpleaños de Sonia, año y pico atrás, y del que finalmente se me culpabilizaría en diciembre de 2002, pero algo ya os conté. El hecho es que si no aparecía para la vista oral se me podían caer las greñas. Sin coche y sin ningún puto avión disponible, dada la premura de tiempo, tuve que volver en tren. No os aconsejo que imitéis ese viaje terrible, interminable, duro, transiberiano. Da pena el transporte público en este país de mierda. Catorce horas de trance agotador y apaleamiento de huesos, cartílagos, músculos y ligamentos… ¡Qué horror!

Apenas estuve en casa de mis padres. Me instalé en casa de mi amigo y socio de fraudes aseguradores. Era dificultoso poder ver a mi gente los días de diario, por lo que pensé en quedarme hasta acabado el fin de semana. Menos mal que Christian andaba esos días también en paro y podíamos hacernos mutua compañía todo el puto día. Mery no quiso entenderme y me presionó para que volviese lo antes posible, no podía pasar tantos días fuera de casa. Yo aprovechaba, en teoría, para solucionar papeles del banco, además de mi réplica en el Juzgado de Instrucción número dos de Mollet del Vallés.

Christian pasaba de la farlopa pero aceptaba mi vicio, siempre con ciertas recriminaciones. Tiempo después, mucho después de abandonar a Mery, eso cambiaría y nos distanciamos por dos motivos fundamentales: una mujer (que al final, a pesar de los intentos en contra y a escondidas por su parte y por la de otros, sucedió lo que tenía que suceder, que fuese mía, porque ya estaba escrito en mis venas y en mi corazón encabronado) y por la dichosa droga. Olvidó que en una ocasión me pidió que le consiguiera coca para contentar a una viciosilla que conoció en un chat. Cuando vi que la Memory Card sólo le servía cuando a él le interesaba, cambió mi concepción de nuestra amistad. Ya tocará el momento de hablar de ello…
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18 Marzo 2008

Capítulo 42 – Amores caducos – 1ª parte (…sé que para nuestro amor llegó el final…)

Categoría: Capítulo 42, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:23



El último viaje que hice en coche a Santiago de Compostela, siguiendo la misma ruta peregrina de siempre, me costó lo mío. Las morriñas se me saltaron nada más leer Comunidad Autónoma de Aragón y me despedí de mi tierra, pensando Eternament et portaré dins el meu cor (Eternamente te llevaré en mi corazón), mientras escupía mi bilis rabiosa y resacosa por la ventanilla. Lo bueno de las tierras de nacimiento es que siempre te vuelven a recibir, por más que las pisotees o las abandones, por más que las trates como a furcias baratas. Pero vaya que la añoraría.

Continué el camino bastante despistado desde ese cruce de comunidades. Lleida me quedaba muy atrás y me acercaba a la ciudad de la Pilarica escuchando unas versiones en directo de mi grupo preferido en catalán. Me contaban historias harto conocidas, y Siset, un borrachuzo que pasaba las monas al lado del río Ter, me hacía rememorar que ir al Infierno no interesa hasta más tarde, que mola más la preciosidad del Empordà. Recordé a Gerard Quintana, cómo me emocionaba con la canción de un Mr. Tambourine Man que había matado sin querer al loco del pueblo (en Catalunya no se mata por apetencias como en Reno) y los jueces, por ello, le condenaron a sustituirlo. Así es que canta, para soportar el dolor de la soledad y de ser diferente. Cercando Burgos, mi voz se había roto de cantar, del vacío de mi aislamiento y del frío de la glaciación de la Meseta, igual que al personaje del Dylan de Girona. No puedo conducir con la calefacción conectada: me adormece. La temperatura no mejoró en León, menos entrando en Galicia. Y así, una madrugada perversamente congelada, justo dos años después de aquel primer viaje, me planté en casa de Mery, ya también la mía… y la de las niñas. Estaba hambriento pero con el estómago cerrado, agotado pero ni pizca de sueño, triste pero ilusionado. Y bastante acojonado por la responsabilidad y por los cambios, vale, también. Pero con las ideas claras (o eso consideraba) como para llevar la relación a buen puerto. Lo había dejado, literalmente, todo por estar con ella…
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