18 Enero 2008

Capítulo 4. Mery y Compostela - 2ª parte (…y no me siento capaz de iniciar nueva vida sin más…)

Categoría: Memorias, 4º Capítulo, Novela Blog — Nes Oliver @ 15:51


No fue fácil topar con la casa de nuestras amigas. No era lo mismo el camino a píe que en coche. Al tener una gran zona antigua, la ciudad es bastante complicada para el tráfico, más aún sin conocerla. Después de perdernos varias veces y de muchas llamadas telefónicas para que nos guiasen, por fin llegamos. Nos abrieron el portal y subimos las escaleras. La puerta de entrada al piso estaba entornada. Pasad. Nos esperaban las cuatro en la cocina, ya bebiendo vino, meted estas botellas en el congelador para que se enfríen más deprisa, ya está la cena casi preparada. Ensalada, nécoras, cigalas, buey de mar, navajas, almejas, mejillones y salmón. Todo tenía una pinta exquisita.

Durante la cena conversaciones totalmente normales y naturales entre personas que no se conocen pero sienten curiosidad por conocerse, como si supiéramos que el destino nos obligaba a conocernos y fuésemos adelantando tiempo. David, no obstante, intentaba quedar por encima de mí en cuanto podía. Gran error por parte de un heredero de nada especial. Mery y Carol eran excesivamente inteligentes como para dejarse engatusar positivamente por aquellos comentarios de porque yo hice… porque yo vi… porque yo tengo…. Quedaba él solito en evidencia. Demasiado pueril.

Rompió nuestra cierta armonía el crispante monofonismo de llamada de un móvil. Mery, en sobrecogedora actitud nerviosa lo cogió con cierta reticencia, corriendo hacia una de las habitaciones. Su novio, pensé. Y no me equivoqué, no. Lo supe en cuanto reapareció rato después, roja como un tomate y tensa, muy tensa. Demasiado para una llamada de, pongamos, su madre. Sus amigas la miraron con cierto disimulo y cierto pesar. Bueno, si mis aptitudes deductivas no fallaban y realmente llamaba su pareja, ambos estábamos en la misma situación. No ocultaría entonces que tenía novia. Mucho tiempo después aprendí a ser sincero con la persona a la que conquistar. Años atrás prefería mentir para no tener que dar explicaciones de ningún tipo. Me mataba tener que informar de según qué datos míos. Ahora prefiero ligar incluso exagerando mis aspectos más negativos. Preguntadle a Alexandra por las técnicas que utilicé con ella. Tal como estaban las cosas, el pensar en Mery con novio supuso quitarme un peso de encima…
(más…)

Capítulo 4. Mery y Compostela - 1ª parte (…he de encontrar una senda que me lleve a un lugar…)

Categoría: Memorias, 4º Capítulo, Novela Blog — Nes Oliver @ 3:35



Prosigamos conjugando en pretérito, que hoy estoy harto de sandeces y falta algo de amor. Sí bemol. Lunes 17 de enero de 2000. Después de dormir no creo que llegase a una hora, ducha fugaz, desayuno, y agobiante encierro en una de las salas del hotel con la Jefe de Zona y sus comerciales. Ninguno de ellos vivía en Santiago de Compostela (la oficina gallega se hallaba en Vigo) y como no era cuestión de conducir todos los días cien kilómetros de ida y otros cien de vuelta, “vivían” todos con nosotros en el mismo hotel. De oficina utilizábamos una de las salas de reuniones, que para los pocos que éramos ya bastaba.

A la jefa, Sonia no-se-qué-apellido-gallego-de-aldea, ya la conocíamos de una convención de tres días celebrada en Conil de la Frontera, Cádiz, a finales del octubre anterior. Tenía la fama que su más que impactante y deseable físico y su cara de viciosa argumentaban. Fama de devora-hombres, claro está. Se suele poner famas a las personas sin apenas argumentos, pero con Sonia los comentarios tenían tintes de ser verídicos. Ya se sabe que a veces cuando el río suena… Recuerdo verla bailar con minifalda y sin bragas (bello espectáculo, por cierto) durante el transcurso de alguna de las juergas de alguna de esas convenciones, mientras uno de mis compañeros perdía los papeles con semejante declaración de principios a mi oído tras vislumbrar la ausencia de ropa interior:

- Madre de Dios, si no fuese una de las jefas, si no fuese uno de los peces gordos… ¡Lo que intentaría…! Esta noche me la follaba. Si es que va sin bragas, la muy puta. ¡Será zorrón! ¡Será calientapollas! ¡Le iba a dar yo, joder, le iba a dar yo! ¡Ay, qué a gusto me la follaba!

- Sí, claro. Si no fuese uno de los peces gordos… - dándole la razón como a los tontos. En realidad mi cabeza pensaba otra frase: ¡Imbécil, mírala y mírate! Aunque no fuese una de los jefes, ella tampoco querría nada contigo. Y apestas a alcohol, capullo…
(más…)