No fue fácil topar con la casa de nuestras amigas. No era lo mismo el camino a píe que en coche. Al tener una gran zona antigua, la ciudad es bastante complicada para el tráfico, más aún sin conocerla. Después de perdernos varias veces y de muchas llamadas telefónicas para que nos guiasen, por fin llegamos. Nos abrieron el portal y subimos las escaleras. La puerta de entrada al piso estaba entornada. Pasad. Nos esperaban las cuatro en la cocina, ya bebiendo vino, meted estas botellas en el congelador para que se enfríen más deprisa, ya está la cena casi preparada. Ensalada, nécoras, cigalas, buey de mar, navajas, almejas, mejillones y salmón. Todo tenía una pinta exquisita.
Durante la cena conversaciones totalmente normales y naturales entre personas que no se conocen pero sienten curiosidad por conocerse, como si supiéramos que el destino nos obligaba a conocernos y fuésemos adelantando tiempo. David, no obstante, intentaba quedar por encima de mí en cuanto podía. Gran error por parte de un heredero de nada especial. Mery y Carol eran excesivamente inteligentes como para dejarse engatusar positivamente por aquellos comentarios de porque yo hice… porque yo vi… porque yo tengo…. Quedaba él solito en evidencia. Demasiado pueril.
Rompió nuestra cierta armonía el crispante monofonismo de llamada de un móvil. Mery, en sobrecogedora actitud nerviosa lo cogió con cierta reticencia, corriendo hacia una de las habitaciones. Su novio, pensé. Y no me equivoqué, no. Lo supe en cuanto reapareció rato después, roja como un tomate y tensa, muy tensa. Demasiado para una llamada de, pongamos, su madre. Sus amigas la miraron con cierto disimulo y cierto pesar. Bueno, si mis aptitudes deductivas no fallaban y realmente llamaba su pareja, ambos estábamos en la misma situación. No ocultaría entonces que tenía novia. Mucho tiempo después aprendí a ser sincero con la persona a la que conquistar. Años atrás prefería mentir para no tener que dar explicaciones de ningún tipo. Me mataba tener que informar de según qué datos míos. Ahora prefiero ligar incluso exagerando mis aspectos más negativos. Preguntadle a Alexandra por las técnicas que utilicé con ella. Tal como estaban las cosas, el pensar en Mery con novio supuso quitarme un peso de encima…
(más…)




