28 Abril 2008

Capítulo 49 – Laura – 1ª parte (…seguir la trayectoria que llevan las nubes y volver por la mañana igual que sale el sol…)



Rozábamos el verano, sino es que habíamos entrado ya en él, y el calor me empujaba a veces fuera de mi asombro. En algún acceso de melancolía etílica había llamado a Mery, tal como ella me había llamado en mismas circunstancias que las mías. Cosas del alcohol. Recuerdo que en alguna ocasión alguno de los dos, alternativamente, ponía sobre la mesa las cartas de una reconciliación, pero el contrario siempre iba de farol y con comodines, y era imposible llegar a un acuerdo tácito. Cuatro acordes mal tocaos en la Telecaster y muchas ganas de verla. Cuesta darse cuenta de cuándo algo ha concluido. Cuando eso ocurre el tiempo se diluye y deja de ser un axioma importante de la formulación de la vida y de las cosas. Si no se atraviesa el umbral del cementerio y se sepultan los restos, el alma de una idealización nos perseguirá fantasmagóricamente, magnificándose durante el curso de épocas, condicionando nuestra existencia y las posibles relaciones posteriores, que serán comparadas, no con la relación real fracasada, sino con la idealización que en los recuerdos se fraguó. No dar un paso adelante a veces implica retroceder y los siglos son siempre muy cortos, más si son sólo una canción.

Yo por lo menos tenía claro que la relación no podría funcionar ya nunca, y a excepción de esos pequeños momentos de venas envenenadas de ron, no se me ocurría, ni de lejos, pensar en Mery, pensar en la soberana gilipollada de retomar lo nuestro. Segundas partes nunca fueron buenas. Y menos cuando habías bajado infiernos después de lamer cielos y cielos…
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27 Abril 2008

Capítulo 48 – Esclavo – 3ª parte (…Tenemos que salir de aquí mientras seamos jóvenes…)


Hacía años que Iván y yo nos conocíamos, y además nos llevábamos de puta madre. Nos había presentado el Maligno de Xavi y desde el primer momento habíamos conectado. Pero todo ello mejor os lo cuento en alguno de los siguientes capítulos del pasado más lejano, que vendrá más al caso. El hecho es que había coincidido que en los últimos meses, tras su separación de Martona, teníamos más tiempo para estar juntos, y como la afinidad era muchísima nos sentíamos a gusto el uno con el otro. También que nos habíamos distanciado de Xavi por un mogollón de trolas que nos había encolomado a los dos, y sin su presencia dañina aparecían nuevas compenetraciones entre Iván y yo. Como lo de Xavi es suficientemente importante, le voy a dedicar un capítulo completo. Hale, otra cosa en el tintero para complicar más la lectura. Vaya estilo más raro tengo, coño…

Como iba diciendo, me acerqué a casa de Iván a comer by the face en mi pobreza. Lo mismo que Alexandra, que qué tal el nuevo curro. Con él podía ser sincero, hostias, una puta pena, el director es un comemierdas de mucho cuidado. A mi edad y con mi experiencia me hace salir a puerta fría, como un puto pringado de los cojones.

El cabroncete lleva media vida viviendo solo, por lo que sabe cocinar, y di buena cuenta de unos fantásticos espaguetis con tomate y carne. Me revienta que a la pasta se le ponga algo más que tomate con carne o atún, o bien salsita carbonara de la rica; todo lo demás lo considero una violación a la pasta. Deberían prohibir la salsa pesto, la pasta con pescado o marisco, puajjj…
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24 Abril 2008

Capítulo 48 – Esclavo – 2ª parte (…de noche atravesamos mansiones de gloria en coches suicidas…)


La vida en ocasiones es como un capítulo de Padre de Familia, vas llegando a situaciones desde situaciones que nada tienen que ver, de forma paranoica y acelerada, y tan pronto te ríes de una desgracia ajena que te viene un revés que tardas algo de tiempo en encajar, en analizar, en asimilar, en darte cuenta de que lo que te viene encima son sólo putadas, grandes putadas, putas putadas. Y risas enlatadas de fondo. Yo me veía allí como un pobre infeliz que dependía de otro para sobrevivir, de píe, como un payaso vestido con un traje impecable que me quedaba algo grande, sintiendo mi ridículo como no lo había sentido antes, sabiendo que algo no iba bien y que posiblemente tardase todo en volver a su rumbo normal. Fui un Peter Griffin delgado, pero un Peter Griffin al fin y al cabo, un pringado. Antonio me miraba como el malvado mono del armario de Chris y me señalaba. No, a menos de dos kilómetros de ese señor las cosas no me podrían ir bien nunca, a pesar del aroma a Yves Saint Laurent que marcaba el terreno por donde pisaba mi preciosa jefa.

- Bueno, te voy a dar todo el material -. Fantástico, no tenía nada, no conocía aún el producto. Pero me horroricé cuando vi que lo que él llamaba material era una maqueta de una guía telefónica bastante fea, de color naranja, y su interior era un collage de Páginas Amarillas con fondo salmón. Pero sin una lógica, sin un esquema predefinido, sin unos espacios publicitarios determinados y bien maquetados. Un niño de un colegio especial podría haber conseguido un soporte promocional de mayor calidad. Unas pegatinas horripilantes y una carpetita con tarifas de precios redondeaban el pack de comercial. ¿Cómo? Un comercial tiene que vender su producto a través de todos los sentidos, tiene que disponer de asistentes para vender, presentaciones de calidad con dibujitos, estadísticas (¿quién no se deja seducir por unas buenas estadísticas?) y los conceptos principales, tanto para pactar el guión de la visita como para dejarle algo más que nuestra tarjeta de visita cuando nos vamos, para que tenga presente que no dejamos un presupuesto en un folio de libreta escolar. Cada paso que daba era un paso que me hundía en la mierda en la que aquel puto negado quería hacerme nadar y que él y sólo él merecía tragarse a cucharadas por no tener ni puta idea…
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21 Abril 2008

Capítulo 48 – Esclavo – 1ª parte (…de día las pasamos canutas en las calles por un aplastante sueño americano…)


No recordaba esta macabra sensación, la del folio de Word en blanco. La pequeña pantalla de mi precioso Dell rojo me mira desafiante, chulesca, con los dos cojones de su brillo antirreflejos, ¿qué te pasa, Nes, hoy te cuesta? No, cabrón, no me cuesta, lo que pasa es que simplemente hoy no sé por dónde comenzar. ¿Y qué más da cómo comiences, capullo? ¿No te has jactado de que escribes lo que te sale de la polla cuando te sale de la polla? Bueno, sí, pero es que… ¿Es que qué? Pues que quiero decir algo pero no sé cómo decirlo. Qué manera tan chabacana de sacarte un párrafo de la manga, la madre que te parió…

En la época en la que estudiaba en la facultad, existía un dilema personal no explícito de elegir un bando filosófico, racionalistas o empíricos. Nunca me adscribí a ninguno, porque está claro que el conocimiento científico parte de ambas partes, razón y contrastación. Pero si hubiera debido elegir sin otra alternativa, me caían mejor los racionalistas, qué coño, sin dudarlo. Eran más simpáticos, menos fríos, más apasionados… El jefecillo de los empiristas modernos, el inglés John Locke, era insufrible, seguro que la gente le señalaba con el dedo por la calle, corre, vámonos, que viene Locke, y seguro que hablaba como un pijo con flema inglesa de la época, o sea, es que, o sea… Pero los racionalistas eran de otra pasta, puede ser porque la mayoría de ellos eran de pueblos mediterráneos, y todo el mundo sabe que los mediterráneos somos de sangre más caliente que los gélidos anglosajones…
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16 Abril 2008

Capítulo 47 – Miedo a la realidad – 2ª parte (…y si el miedo me invita a mí sólo a jugar…)


Mis días empezaban a afrontarse, realmente, a partir del primer sorbo etílico. La primera copa de la jornada tiene un alto componente ritual, es la iniciación diaria de un sacrificio hacia dioses elementales pero superiores. El insigne primer ron de la jornada tiene que contener una cantidad determinada de ron y de hielo, de tal manera que es imprescindible que sobre un 40% de la Coca-Cola del botellín al rellenar el vaso hasta el borde. Ni más ni menos. Entonces hay que beber exactamente la cantidad que libere el líquido correspondiente al sobrante de la botella para, posteriormente, rellenarlo. El primer y largo sorbo debe ser duro, fuerte, oscuro, debe preparar el estómago y el hígado a la ingesta masiva que se avecina. Porque tras este trago el pico se calienta, y cuando el pico de Nes se calienta que tiemble el mundo, porque hay inicios que no acaban. A mí me lía exclusivamente el alcohol. El resto son las especies que rematan el plato.

Es curioso, pero siempre ha sido así, incluso en las temporadas en las que no he bebido a diario. Puedo pasar semanas enteras sin beber una sola gota de alcohol, pero en el momento en que algún licor o brebaje etílico roza mis labios, ya la hemos cagado y no para hasta que, o me bebo hasta el agua de los floreros, o me entra el sueño, o todo a la vez. Amigos míos que tienen locales, al verme entrar, ya avisan a los camareros, niño, vete preparando otra botella más de ron, que llega el Nes…
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13 Abril 2008

Capítulo 47 – Miedo a la realidad – 1ª parte (…y si el miedo me gana este pulso…)



El día que más pronto me despertaba lo hacía al oír la musiquilla de los Simpson en la tele, porque a esa hora mi hermano Willy llegaba a comer. Su oído estaba brutalmente resentido de los trallazos que el subwoofer del 106 Sport le propinaba tras la nuca. Había días que me despertaba cuando el sol caía y podía salir sin gafas de sol de mi ataúd-dormitorio en paz. Otros días abría los ojos en una habitación desconocida y, hasta que no me orientaba, pasaban por mi mente miles de pensamientos erráticos sobre cómo había llegado allí. Una juerga, siempre era una juerga la que me llevaba a los lugares más insólitos con las personas más insospechadas, una tremenda juerga.

Si me despertaba con los Simpson y no me volvía a meter en la cama en cuanto acababan (me daba tiempo de sobras de comer entre los dos capítulos), cambiaba el canal para ver Friends, sólo por ver esos ojos fantásticos de una Jennifer Aniston en el papel de Rachel. La serie en sí ni me gustaba ni me molestaba, pero la mirada clara y felina de la sexy actriz servía de sustitutivo de los ojos verdes cantábricos que había dejado atrás. El telediario me importaba un rábano, nada me unía con un mundo de cámaras y noticias prefabricadas del color del partido político que defiende cada medio. Pero unos ojos no saben más que mirar y ser mirados, y los de la Aniston me embobaban…
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11 Abril 2008

Capítulo 46 – Madrugones y sinsentidos - 3ª parte (…pues, estuve ahí y vi lo que hiciste: lo vi con mis propios ojos…)


Principio de las mentiras, exageraciones y el “todo vale”
Los buenos comerciales conjugan un punto intermedio entre instinto y técnica, entre psicología y teórica, entre garra y servicio. Los malos comerciales no. Dentro de las grandes cagadas de sus visitas, cada vez van empeorando la situación, quedándose con un esquema repetitivo y mierdoso en el que no queda lugar para el análisis y la solución porque sus auto-excusas borran cualquier alternativa de posible mejoría.

Pero como las visitas pasan y los contratos no llegan, en un momento determinado de una visita a un cliente “comprador” (ese que te grita sin palabras que va a comprarte), sin notar las señales que éste envía gesticularmente, y animándose la escenita con un cliente dicharachero (porque hay quien quiere comprar y quien no sabe cerrar), empiezan las primeras mentiras, exageraciones y llega una compra. ¡Coño, qué he vendido! El mal comercial atribuye a la trola la compra, por lo que en cada visita se empieza a crecer más con ellas, a aprendérselas de memoria, a magnificarlas, a dar mayor importancia a las falsedades que a la verdad. En esa espiral tramposa el cliente pasa de ser un ser al que respetar, atender y asesorar lo mejor que se pueda, a un enemigo al que vencer al precio que sea… Ya nada importa más que arrastrar una mano inerte hacia un folio auto-copia de contrato. La victoria es una transacción comercial, y por esa patética comisión muchos son capaces de timar, literalmente, a un cliente.

Podría relataros miles de anécdotas relacionadas con esas mentiras y que los comerciales, tan acostumbrados a ellas, han soltado en mi presencia cuando he realizado acompañamientos, pero eso ya sería rizar el rizo de unos fragmentos de capítulo que pueden llegar a ser harto aburridos…
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8 Abril 2008

Capítulo 46 – Madrugones y sinsentidos - 2ª parte (…he visto tu rostro antes, amigo mío, pero no sé si sabes quién soy…)


Y en estas empezaron a llegar los comerciales. No eran demasiados, un grupito de seis o siete, la mayoría de ellos extranjeros, y no se podía decir que irradiasen motivación por los poros de su piel, ni que tuviesen una imagen adecuada para el negocio. Más que una oficina comercial aquello parecía una convención de lerdos. Mis augurios no eran positivos que dijéramos. No sabía si sentirme bien porque sabía a ciencia cierta que era superior con diferencia a todos ellos o ponerme a llorar porque había poco futuro… ¿Por qué demonios una empresa americana invertía en aquel proyecto con este personal tan chungo? ¿O es qué yo lo veía todo tan negro porque no tenía ni putas ganas de empezar de nuevo de cero? Aunque realmente me lo merecía, por haber sido tan cabestro con la pasta y haberme arruinado de tan malas maneras…

Pero estaba criticando al tristísimo equipo comercial, ¿no? Durante mis años de experiencia como comercial, y posteriormente como directivo, había visto docenas de personas sin aptitudes que iban vagando de una empresa a otra sin servir para ninguna. Al haber tanta demanda de vendedores en tantos sectores, siempre cabe la posibilidad de que una persona negada pueda ir rotando y saltando de empresa en empresa durante un periodo casi indefinido de tiempo, sin tener que pasar por las penurias del paro, aunque cobrando sólo los misérrimos sueldos fijos. Apto esto para personas sin demasiadas aspiraciones, claro. Pero van sobreviviendo hasta que alguien se da cuenta de los escasos resultados, les cita en un despacho y, con las mejores palabras que puede, les despide sin más. Vuelta a casa a encender el ordenador (o al cyber o a casa de un amigo si no se dispone) y nuevamente a iniciar el proceso de visitas en Infojobs y demás, unos cuantos envíos de currículums, unas entrevistas y de nuevo a la rueda…
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