4 Diciembre 2008

Capítulo 52 – Un sueño – 3ª parte (…una estrella está brillando en la noche plateada, lejos de allí, al otro lado…)

Categoría: Capítulo 52, Diario Estupefaciente 2, Diario 2, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:51


Con el corazón en la mano, que es como mejor se canta, proseguí mi incierto pero apasionante camino, con una sonrisa de esas que ocupan la mandíbula entera. Soy optimista por naturaleza, y cuando eres el dueño de un mundo acelerado de acordes en quinta te puedes permitir los lujos que quieras, puedes reír y sorprenderte de lo que quieras, y si no hay nada de lo que reír, y si no hay nada de qué sorprenderse, pues lo creas tú mismo, lo imaginas, lo inventas. Sin risas y sin sorpresas no queda en el mundo más que música, sexo, drogas, coches deportivos y dinero, y aunque eso ya me esté bien, nunca fui conformista. Espero que al despertar el mundo real me siga valiendo aunque se me haya quedado pequeño.

Sonó mi móvil y lo liberé del bolsillo, ¿qué hago yo con un iPhone? ¿Qué querrá transmitirme mi subconsciente materialista y caprichoso metiendo un iPhone en mis ensoñaciones? Vaya por Dios. Y hablando de Dios, el remitente del SMS era el mismo Dios. Dios, decía en letras mayúsculas y pixeladas la pantalla, el mismo Dios. “Kuando enkuentres lo q buskas m das1toke xa tomar birras,mtrnos rayas&ligar con warronas”. Y es que todo el mundo sabe que Dios siempre va a la moda, que Dios crea las modas y, claro está, cuando escribe un SMS lo hace en dialecto eseemesil. Y que es un golfo. Sin esa premisa como indispensable no se puede entender la Creación tal y como es. Dios es un golfo de tomo y lomo. Dios es humano. Y ahora Dios es mi colega. Un colega a mi mismo nivel, un coleguita de una misma casta divina y regidora de mi mundo. No, coño, yo estoy por encima de él, yo lo he creado colega a mi imagen y semejanza, yo lo he puesto en esta historia como complemento. Curioso cuanto menos dado mi agnosticismo. ¿Son los profetas emisarios de Dios o creadores de nuevos credos vislumbrados a través de la imaginación, los sueños o las drogas?
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