30 Abril 2009

Capítulo 52 – Un sueño – 4ª parte (…¿vendrás a hablar conmigo esta noche? Pero ella no encontró la forma de abrirse camino…)

Categoría: Capítulo 52, Diario Estupefaciente 2, Diario 2, Novela Blog — Nes Oliver @ 3:30


Cocaína. Digo cocaína en voz alta y mis manos se llenan de merca colombiana. Aspiro electricidad directamente de mi palma derecha, vatios de coca. Como si me hubieran enchufado un Marshall a válvulas por el culo, amplificado con el volumen y la distorsión que me apetece. Brugal Cola. Digo brugal cola en voz alta y ya tengo un cubata perfecto preparado. Un sorbo largo, como me gusta, la garganta lo agradece. ¿Digo en voz alta un millón de euros? No, ¿para qué? No lo necesito. En mi mundo escogido no hace falta el dinero, tengo todo lo que quiero, creo todo lo que quiero, pero el vulgar metal no me motiva. No llueve, la temperatura es primaveral, es de noche, la farlopa y el alcohol son infinitos, todo huele a música, mi viejo Mazda me vuelve a pertenecer y cada paso es un nuevo asombro. ¿Se podría pedir algo más? No echo de menos ni siquiera la adicción a mis dieciséis horas de trabajo diario. Soy feliz, jodidamente feliz. Y noto esa felicidad como se nota calor en la punta de la polla cuando meas después de un buen orgasmo, como cuando desfloras un coño nuevo y notas que se abre tiernamente para ti, siento la felicidad con esa misma intensidad física, como siento mis neuronas en desorden gozando de la situación.

Nunca he sido de los que se dejan llevar por sus fantasías, nunca he sido de los que sueñan despiertos, siempre he sido un tío práctico, un tipo pragmático que ha empleado su inteligencia y sus habilidades en conseguir una posición acomodada en la vida, siempre partiendo de un punto de vista realista. Pero ahora vuelo en el aire sin motor, noto mis píes a metros del suelo, ahora soy el eterno viajero de sueños e ilusiones. Después de esta noche creo que sólo me quedaría matar a alguien para gozar de nuevas sensaciones. ¿Matar? Cuando despierte debo acordarme de apuntar esto en la agenda. Matar, umh…
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