Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

2 Marzo 2008

Capítulo 33 – Luna de hiel -1ª parte (…necesito una manita que me diga ¿todo bien?…)

Categoría: Capítulo 33, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 4:53



Tras la aceptación por parte de los fenómenos naturales de la hipóstasis divina, nos llegaba la fiesta conmemorativa de tan importante evento. Antes nos desataron, claro. Ambos anudamos uno de los pañuelos en una muñeca como símbolo de unión, como nuestra particular alianza matrimonial.

Alguien, como estaba preparado, hizo aparecer un par de guitarras, y el druida, haciendo los coros, cantó conmigo algo que pretendía emular a los Metallica, ante el estupor sorpresivo y la alegría alborotada. Luego pasé las seis cuerdas a alguien que tocaba incomparablemente mejor y cantamos lo típico que se canta entre colegas de bolingazo. Mientras se fumaban porros, e incluso salvia. Aplausos, fotos, todo bien grabado en vídeo (no recuerdo haber visto a nadie fotografiar ni grabar la ceremonia, y sin embargo se hizo). Recuerdo a Carmelo y a Toni, muy flipados de salvia, haciéndose rodar por la explanada por turnos para reírse diciendo pelota, pelota, pelota, como dos enorme retrasados mentales infantiloides.

Nos amábamos por encima de las leyes de los hombres, más aún que durante nuestra primera semana de fulgor amatorio, y era incapaz de soltarle la mano, de cesar de besarla, de dejar de mirarla. Más feliz me hacía (si era posible que cupiese más felicidad dentro de mi repleta alma), que ella estuviera como yo. Si esa noche hubo luna llena, debió caer y quedar atrapada en el Monte do Gozo para alumbrar tanto derroche gratuito de sentimientos incontenibles…

Marchamos a casa a cenar (solo teníamos que calentar la comida en el microondas; la habían dejado preparada) y a gestar una gran queimada. Melo y Toni no habían visto nunca la elaboración, y aún menos la habían probado. Realmente es una preciosa costumbre, otro bello ritual. Brujos y brujas del mundo… Que la Santa Compaña no venga nunca a por nos.

Llegamos a la conclusión de que la noche sería más puramente especial (y divertida) si no nos cambiábamos de ropa y salíamos tal cual. Juntos de la mano invadimos las calles, dejando los coches aparcados. La gente nos miraba divertida, preguntándose de qué fiesta había salido un grupo tan nutrido de esperpentos caracterizados de antiguos celtas.

Importante aquella noche también fue que Narcisito nos vio de tal guisa y, habiendo escuchado lo que se rumoreaba, se le puso muy mala cara, cara de muy mala hostia. Mi satanascillo interior rió largo y tendido y lo comenté con Mery.

- ¡Debe estar odiando El Calvo (ya le puse apodo) a un greñudo como yo como nunca antes en su puta vida, jejejé! -. Me jacté de forma exagerada, demasiado creído en aquellos instantes.

- Él no es tan malo. No te odiará, pero se muere de rabia porque tú me tengas y él no. Pobrecillo, debe de estar asimilando que me ha perdido para siempre, que nunca volveré a su lado.

- Perdón, me he perdido. ¿Cómo qué nunca volverás a su lado? ¿Tanto le significó aquel beso al capullo?

- No, Nes, no. Cuando fui a tu encuentro te negaste a hablar de todas las cosas que podían hacernos daño. ¿Recuerdas cuando yo quise hablar de Sonia y me criticaste el hecho porque tú no me sacabas a colación a Narcisito? Lo importante era volver a estar juntos. Poco a poco, me dijiste. Así lo preferiste -. Lógica aplastante. Así había hablado yo. Prepárate, Nes, no te va a gustar lo que vas a oír -. Prepárate, no te va a gustar lo que vas a oír. Cuando me abandonaste en verano, cuando me despreciaste, me hundiste en la miseria. Volví a Santiago por exámenes, y de casualidad Narcisito y yo nos vimos un día. Y mira, debido a mi depresión y a que él estaba pendiente de mí, un día tras otro de insistencia, acabamos saliendo. Tres meses y algo. No me reconfortó y lo dejé. Lo dejé a causa de tu recuerdo. No podía ser feliz sin mi Nes. Es normal que lleve esa cara. A pesar de tú no estar, esos tres meses le fueron una lucha a muerte en ausencia. Tuvo claro que yo te amaba a ti. Claro, Nes por aquí, Nes por allá. Nunca vi unos celos tan obsesivos, créeme. En el fondo debemos agradecer a su mediocridad como ser humano el que nos hayamos casado. Descubrí con él que te necesitaba, que te añoraba, que no tenía alternativa a ti y que sólo compartiría lo que me quedase contigo, cariño. Así es como estamos los dos juntos y recién casados. ¿Es qué no eres feliz, mi vida? -. Y cogió mi mano…

Nadie ha dejado sus estupefacientes »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .