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8 Marzo 2008

Capítulo 36 – Un horrible sueño (…por el boulevard de los sueños rotos…)

Categoría: Capítulo 36, Diario, Novela Blog — Nes Oliver @ 4:46



Me produce curiosidad, ¿dónde leéis esto? En casa, en el trabajo, en el baño… Si alguien quiere contármelo tiene el micrófono abierto para hacerlo.

Vamos a por cosas serias e importantes. Las tres últimas veces en que el sueño me ha sorprendido (no por ello las tres últimas noches, llevo una vida bastante desordenada en esos aspectos), se me ha repetido un esquema parecido de pesadilla. Como se puede observar debido al grosor de lo que habéis leído y de lo que resta por leer, esto va acabando. Ya queda poco. Es probable que por ello me angustie Morfeo con montajes audiovisuales en Dolby Surround Pro-Logic 5.1 y Technicolor en los que pierdo el original y las copias de esta narración, bien sea por virus en el ordenador, por rotura de la tarjeta de almacenamiento o por estropicio de la PDA debido a pisotón ajeno. No obstante, más por ser fiestas ahora mismo y estar de vacaciones, no voy a dar en esta ocasión la clase de interpretación de sueños. Bueno, vale, porque no me apetece pelearme con los fantasmas opereros de mis pavores en estos momentos, ¿de acuerdo? El axioma de estar ahora de vacaciones no ha sonado convincente, ¿no? Claro, ya voy camino de los once meses sabáticos…

Retomemos mi ansiedad creada por onirismo. ¡Qué dolor metálico en el Jardín Botánico! ¡Qué jodida desesperación! ¡Con qué cara de pazguato aparezco en esas perversas fantasías! ¿Podríais, por inversemblante que os llegue a parecer, intentar transformaros en mí, entrar dentro de mi acongojado pellejo e imaginar durante unos segundos mi terrible angustia? ¡Qué lloro y todo en dichas elucubraciones, joder! Lo prometo. Demasiada tensión y sufrimiento padecido por el puto realismo de la imaginación. Vuelve a escribirlo, me ofrece algún anónimo imbécil, cretino y retrógrado, como solución. Claro, como me sería tan fácil. No volvería a ser lo mismo porque no puedo llegar a recordar todo tal y como ha sido metaforeado y plasmado, coño, que son cientos de folios, cientos de miles de bytes, de mordiscos a mi actividad neuronal. El argumento general de la parte del pasado lo recuerdo, obvio, pero no la forma de escribirlo, ni mucho menos. Peor aún sucedería con la parte del presente, donde el argumento principal es inexistente y la base principal es el puro azar y la libertad de estilo para trazar las sensaciones recibidas externamente. Es por ello que me puedo permitir el lujazo de dedicar un capítulo, por pequeñajo que sea, inclusive a estos horribles sueños de horripilante inseguridad. Un accidente tal supondría dramatismo a mi sacrificada labor de escritor novel desconocido y sin un puto euro en el bolsillo.

Podría soñar con la gloria, con presentar el libro en programas de televisión harto conocidos donde los invitados son siempre específemes en promoción de un disco, de una película, de una novela. Podría soñar con recorrerme todas las FNAC y los Corteingleses, firmando y dedicando mi literatura. Podría recrearme, qué duda cabe, con que la gente me felicitase por la obra con apretones de mano y besos debido a que gustase, con vítores, bravos, vivas y aleluyas. Si me pusiera ya en plan radical, podría imaginarme en la gala de entrega de un gran premio literario, vestido de esmoquin, siendo llamado al estrado como ganador del certamen. Podría verme en la lista de los viernes de El Periódico de Catalunya o La Vanguardia, con mi ópera prima como uno de las ediciones más vendidas de la semana… ¡umh! O, bonito también, podría vislumbrarme en las Ramblas de Barcelona el día de Sant Jordi, el Día del libro y las letras, entrevistado por radios y televisiones gracias a la enorme acogida de la publicación. Soñar este tipo de historias posiblemente sería muy egocéntrico, pero satisfactorio, muy satisfactorio. Saborearía las mieles del éxito social con una creación artístico-intelectual de mi cosecha. Debe ser maravilloso. Pero va a ser que no, por mi Calle Fantasía sólo se sufre de accidentes involuntarios y destructores. Se corta la respiración con desesperación y mala suerte.

A ver si cuando vayáis a la cama sois capaces de soñar con orgasmos, coches de lujo, conciertos sublimes, boutiques, joyerías, jacuzzis y peluquerías, tríos, orgías, bandejas de cocaína, billetes dentro de vuestra nariz, yates y todo aquello que os motive material y/o sexualmente, y no con la pérdida de vuestra mejor creación. Ni con miserias mundanas. Ese es mi deseo para vosotros hoy. Sea como sea, buenas noches y dulces sueños…

6 Comentarios Estupefacientes »

  1. Buenas, en respuesta a tu pregunta yo te leo desde el trabajo debido a unos largos tiempos muertos de los que dispongo.
    Te vuelvo a Felicitar por la novela, y que quede claro que no es peloteo ya que no gano nada.
    Me gustan las incursiones de canciones que haces por medio, y esta noche en el bar donde sirvo copas pondré unas cuantas de las que he ido viendo los vínculos.

    A pasar un buen finde…

    Saludos

    Comentario por Triskel — 14 Marzo 2008 @ 13:07

  2. Las canciones nos traen recuerdos de situaciones, personas, momentos… Y esto no deja de ser un compendio de recuerdos del personaje catalizados con la música que he ido escuchando con los años…
    Curiosamente hay muchos lectores que leen desde el curro… Y luego nos quejamos de que curramos mucho, juajuajuá…

    ¿Se puede decir el bar dónde sirves copas???

    Comentario por Nes — 14 Marzo 2008 @ 13:16

  3. Pues esto lo leo en casa, por desgracia en el trabajo, pues eso trabajo. Por lo demás muy bonico y paranoico.

    Comentario por Javier — 26 Mayo 2008 @ 13:52

  4. Pues muchas gracias por los halagos, Javier. Ya vas por un capítulo muy avanzado, me alegro.
    Debes ser uno de los pocos que no lee trabajando, jejejé, porque por aquí hay mucha gente que se escaquea, jajjajá…
    Lo de bonico me hace gracia… Te supongo por tierras mañas, ¿no?

    Comentario por Nes Oliver — 26 Mayo 2008 @ 14:23

  5. Yo leo en mi casa mientras pienso el trabajo que voy a hacer sobre el psicoanalisis basado en este majestuoso texto, en el que todos nos vemos reflejados de una u otra manera, y pasando al tema de los sueños, me he preguntado si no somos resultado de lo que anhelamos y producto de lo que soñamos.

    Comentario por Mélomano♫ — 23 Agosto 2009 @ 18:44

  6. Como decía el locuelo de Nietzsche, “mi vida en un sí, un no, una meta, una línea recta”, y ahí entran los sueños. Somos sueños si nos esforzamos en llegar a ellos, y somos sueños si no ponemos las fuerzas necesarias y nos consolamos en un “si yo…” o en un “yo llegaré a …”. Lo bueno de soñar de esa forma es que siempre hay una ilusión… Y lo malo de conseguir lo sueños es que siempre querremos más. La gran diferencia entre el conformismo y el inconformismo es este tratamiento de los sueños propios.

    Comentario por Nes Oliver — 24 Agosto 2009 @ 6:55

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