Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

10 Marzo 2008

Capítulo 37 – Nubes blancas en la calma – 1ª parte (…sólo somos una luz

Categoría: Capítulo 37, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 1:32



A decir verdad, siempre bajo secreto de confesión regido por el Juramento Hipocrático, mi añoranza hacia Alexandra se multiplica por momentos, por segundos, por fracciones… Las ganas de poder estar con ella tienden a infinito en aproximación de derivada. Porque en verdad, qué más da quién llegó primero a la teoría de la integración, si Newton o Leibniz. Pura abstracción, incongruente en situaciones como esta. Lo verdaderamente vital es sentir, vivir, morir, padecer, gozar, sufrir. Punto. ¿El resto? Todo refutable, cambiable, mutable, dependiente de épocas y modas. Como todas las ideas. Defendibles a vida y muerte, por supuesto. Las ideas únicamente son válidas si aparecen determinadas sofisticadamente por realidades palpables, tangibles. Arriba la imaginación, pero no la de fantasear inservibles, no. Arriba la imaginación experimentadora, la descubridora, la consecutora de nuevas sensaciones, la creadora del sexo digno de alabanza, ¿por qué no? Por ello gozo de estas nuevas añoranzas sentimentales. ¡Amén! Que una puerta no es nada a menos que se abra o se cierre, aunque se canse de hacerlo.

Sumo y sigo. Se acabó el mes sabático de libertad y vuelta a Barcelona. Mi casa, mi teléfono… mi Phoskitos… Vuelta a la docena de llamadas diarias, a la melancolía del triste vacío, a las horas en a.m. dedicadas al triste oficio amateur de agazaparme por entre las cloacas de la desesperación fatua, condenando mi yo de energía natural al polvo del que provenimos y seremos con polvo proveniente de hojas alcaloides manipuladas químicamente. La droga de la soledad se corta con desesperación, no con Gelocatil o yeso como por ahí se dice…

Acabados sus exámenes nos mantuvimos a la espera de los resultados, pero estos no fueron los esperados, ni mucho menos. Suspendió las tres asignaturas y tuvo los santos huevos de culparme de su fracaso estudiantil. ¡A mí! Al estar durante el mes de agosto pendiente de mí, se defendía, había descuidado los estudios. Decía que yo no la motivaba para con sus obligaciones y que me había comportado como un egoísta incoherente. Según ella hubiera sido menester que hubiese estado encima de ella para que devorase los libros y los apuntes sacrificando, porque era necesario, las horas de estar juntos. Claro, en julio no podía estudiar porque necesitaba descanso mental luego de haber estado el curso memorizando como una loca, madrugando y desperdiciando el puto día entre clases y prácticas. Evidente que en una semana no le sobró el tiempo para zamparse tres asignaturas de las comúnmente denominadas tocho. Siempre es más sencillo culpar a otro de nuestros errores y fracasos, más cuando no se les puede poner remedio. Mejor que asumir nuestra equivocación y auto-responsabilizarnos subsidiariamente por dichos errores.

Supuso un gran enfrentamiento entre ella y yo. Está claro que no podía dejar que me obligara pasar por causante de un hecho que nos condicionaba el futuro con total ilegalidad. Se alienaba la posibilidad de poder convivir juntos cerca de mi zona natal. La excusa perfecta para que ella no dejase Galicia. No podía estudiar en Barcelona con esas asignaturas cateadas, que le significarían repetir el curso entero (políticas autonómicas sobre estudios: algunas asignaturas las regula el Estado, otras el gobierno autonómico y otras la propia universidad). Me hartaba de digerir sofismas. En más de una ocasión llegué a imaginar que había sido un montaje suyo para hacerme sentir mal y forzar así, indirectamente, mi escapada para vivir con ella. No tardaría en utilizar técnicas mucho más agresivas. Uno más uno muchas veces son demasiado, generalmente cuando las decisiones o las necesidades del uno son contrarias a las del otro.

Como todas las cosas sin sentido de la vida, pasó, borrándose poco a poco, dejando de debatir sobre el tema. Nuestra tormenta propia cesó dejando paso a otro precioso arco iris amoroso. Pero no sintiéndola cerca se me hacía todo cuesta arriba. Era como un chupete para un bebé: imprescindible. Según comentaba en nuestras cientos de intercambios móviles de impresiones, a ella le sucedía lo mismo. Necesitábamos de la presencia del otro para continuar. Por ello deslimité mis fugas a Compostela y nunca pasaban más de dos semanas sin que nos viéramos. Ante la imposibilidad de saber el momento exacto de poder escaquearme de mis obligaciones empresariales, el poder reservar billete de avión se convertía en una utopía. El viaje era insultantemente más corto en tiempo y con las ofertas por competencia resultaba ostensiblemente más barato. Pero cualquier tonto imprevisto podía hacerme perder el vuelo, e imprevistos me salían a cada paso. Además, sin disponer de coche en Santiago, nuestra calidad de movimientos se veía perjudicada. Y que los horarios de vuelo no permitían aprovechar demasiado tiempo de estar juntos. En definitiva, que el coche casi que sabía llegar solo de tantas veces que llegó a marcar el camino con las feromonas de sus Dunlop Sport.

Llamó Alexandra para contarme su viaje. Ha llegado sana y salva. Me explicaba la nieve y la niebla que encontró de camino y con ello me trasladó a esos viajes que os contaba, ese que tantas veces realicé y que Pimientito ya tenía grabado. Ciertas noches de carretera helada y niebla impenetrable. Me guiaba persiguiendo las luces de los coches que delante de mí marchaban y fijándome en las líneas continuas de los laterales, las del arcén. Para habernos matado. Miedo tuve en ocasiones de poder perder la vida sin ver contra qué me estrellaba.

Regreso al pasado. Las broncas condicionadas por celos se sucedían con cierta frecuencia estadística, no la suficiente como para prender fuego en la discordia pero sí para abochornar la nostalgia impúdica. Por mi parte, la mágica alianza de lazos célticos era indestructible y esos enfados eran mucho menos importantes que la lejanía. Además siempre se sucedían vía satélite y en horas de borrachera elucubradora de sinrazones, porque cara a cara nos deleitábamos en amor y en escarceos sexuales harto placenteros. Eliminé las drogas en la medida de lo posible cada vez que tenía que estar con ella. Me daba miedo jugármela, que me enganchase (me refiero a que me pillase ella). No quería perderla y me sacrificaba por ello.
Entonces lo más duro para mí era aguantar tanto tiempo de secano sexual. Follar como locos dos días cada dos semanas no era lo propicio para mis necesidades biológicas. Yo, que durante mucho tiempo me consideré como un enfermo del sexo, un yonki de eyaculaciones, veía mi dieta drásticamente restringida, sin poder recompensar a mi polla con sus necesidades lógicas. Mono de coño, ayyy. Hasta que reapareció Myriam en mi vida. Sí…

Claudio, un amigo de Christian con el que yo tenía buen trato, me vino un día contando que se había topado con mi ex en algún garito y que le había contado que vivía estupendamente, que se había independizado recientemente y era extremadamente feliz. Que se había enterado de lo de mi boda y que se alegraba por mí. ¡Piiip! El polígrafo dice que miente. Puedo jactarme de conocer a Myriam con perfección matemática, por lo que supe que esas frases albergaban un embuste. Probablemente por despecho. Y me dio rabia. Igual también me despechó a mí, sumiéndome en una terrible curiosidad. Tras planteármelo en una eternizante duermevela, me decidí a llamarla. Contestó con un énfasis inusual en ella. Un énfasis que se veía de actriz de tres al cuarto…

- ¿Qué tal, guapetón, cómo te va la vida de casado? -. El tono era con intención de que creyese que no le importaba para nada.

- ¿Quién te ha contado…? -. No me dejó ni acabar, pero se me iluminó la bombilla del hipotálamo. Uno de los mejores amigos de Nisi era Cándido, el cual tenía mucha amistad a su vez con Gemma, una de las mejores amigas de Myriam. Una chica a la que tener que callar algo se le podía convertir en un castigo peor que la pena de muerte, ya que en alguna ocasión había estado a punto de morir porque se le había atragantado la propia lengua al no haber encontrado alguien a quien contar algún chisme novedoso. A Nisi yo se lo había explicado un día en la uni junto a Silvia y otros. Las noticias se propagan como regueros de pólvora, quemando bocas y lenguas.

- Cándido se lo contó a Gemma -. ¡Diana!

- O.K. Bien, todo bien. Pero sigo viviendo en Barcelona y ella en Galicia.

- ¡Ah! ¿Es gallega? No lo sabía -. Falsa. Claro que lo sabes. Jugar al póker con ella hubiera sido arruinarla. Es peligroso ir de farol si no eres consecuente o si se te ve el plumero porque te conocen demasiado bien.

- No digas tontadas, que te conozco. Como eso de que vives estupendamente y lo que le contaste a Claudio. ¿Por despecho? ¡Coño, qué no me chupo el dedo! Ya ha pasado el tiempo prudente como para que podamos volver a hablar, no sé, incluso intentar ser amigos -. Había sido tan importante en mi vida… En ese momento de alumbramiento, el neurocórtex parió la decisión de querer tenerla en mi vida, por lo menos como amiga. Supongo que también me sentía en deuda punible por el daño que había originado, por lo mal que, a ciencia cierta, lo había pasado por mí -. No tienes que intentar impresionarme en nada. Soy yo tía, soy Nes. Te hice tantísimo daño por quererte. Si no te hubiese querido te hubiese dejado sin piedad, pero te quería y no podía lastimarte así como así. Mi gran error, lo siento, preciosa -. Creo que fuimos los dos los que gimoteamos. Puede ser que nostalgia…

- Hago una fiesta hoy en casa, ¿quieres venir? La gente llegará a partir de las once o las doce. Tú ven cuando quieras, así hablamos, ¿no? -. Y me dio la dirección, coño, no me lo esperaba -. Por cierto, Nes, ¿sigues metiéndote farla?

- Sí -. Me quedé extrañado por la pregunta, aún me la esperaba menos, no sabía a qué venía. Pero ya no tenía necesidad de engañarla.

- Yo de tanto en tanto también, ya ves tú como cambian las cosas. Si tienes algún contacto trae tema, que nos pegaremos un homenaje celebrando que volvemos a hablar y que vamos a intentar ser amigos, ¿no? -. Impresionante, me quedé a cuadros, va en serio. Pero me hizo gracia. Mira, de festival iríamos a la par.

Ducha de medalla de oro de velocidad, vestido bien guapete, el camello que me lo pone fácil, y en poco menos de hora y media ya estaba mi Mazda de ligoteo en un chaflán del centro de Barcelona, al ladito de una preciosa Subaru azul. Vienes mucho por aquí, guapa. Sí, a veces mi dueño me aparca por la zona, va a un gimnasio en la esquina. Oye, pues si te apetece podríamos quedar algún día y salir a una gasolinera a tomar algo y luego nos vamos de fiesta a un túnel de lavado, ¿qué te parece? ¿Te he dicho ya que tienes unas llantas doradas preciosas?

La llamé al móvil, el portero automático no funcionaba…

6 Comentarios Estupefacientes »

  1. jo ¡¡¡

    Comentario por Jeza — 10 Marzo 2008 @ 16:42

  2. ¿Jo?? ¿Jo qué? Jjejejeé…

    Comentario por Nes — 10 Marzo 2008 @ 16:49

  3. Pues jo. Está claro no?

    Me estoy dando cuenta de que no me mola este escrito-blog, te explico.

    Siempre me sabe a poco y siempre me quedo con las ganas de seguir leyendo, siempre quiero un poquito mas y nada oye que no hay manera.

    Que donde ande un libro con sus páginas que se quite esto del ciber-libro-blog o lo que sea jeje.

    Si eres capaz de publicar esto por favor piensa un poquito en mi y me mandas un ejemplar con dedicatoria incluida vale?

    Estamos a once y si no me fallan los cálculos quedan como poco siete capítulos venga se bueno y adelanta eh?¡

    Por lo demás, enhorabuena por esos lectores. Tienes gancho.

    Besikos

    Comentario por Jeza — 11 Marzo 2008 @ 17:07

  4. Jjajajjajá, pero qué puñetera!!!!

    Quedan cuatro o cinco capítulo (estéticamente no sé si el último capítulo debe ser uno o dos), y no llega a una docena de fragmentos. La semana que viene habrá acabado el martirio, no sufras…
    No puedo adelantar, me hice una promesa a mí mismo de publicarlo de una manera concreta y seré fiel a ello. Prometo pasarte un ejemplar en PDF debidamente firmado. Lo tengo casi listo, pero mi despiadado afán perfeccionista me tiene negro, revisando y retocando constantemente.
    Una vez que acabe esto colgaré un post-encuesta para que me comentéis lo que más os ha gustado y lo que menos, y entre todos decidiremos ciertas partes formales de la segunda parte de la novela y que voy a escribir en tiempo real (por lo menos en versión 1.0 con posibilidad posterior de retoques).
    Si después de esto hay personas que desean disponer de una copia real, material, tradicional, de la novela, nos pondremos manos a la obra pero no por afán de publicar, sino por satisfacer a l@s que tantas alegrías me habéis dado en estos dos meses y pico de aventura literaria.
    Ahora es cuando más lectores están llegando, pero cuando esto empezó éramos poquitos, realmente, y esos poquitos que habéis quedado (se supone que porque os ha gustado) sois los que habéis podido sentir al 100 % la novela, no sólo en su aspecto literario, sino en el aspecto conceptual. No solo es un “Diario Estupefaciente” porque habla de drogas; es estupefaciente porque estaba “diseñado” para enganchar. Desde un principio explico el final de la novela, sabes lo que va a suceder, pero no cómo, y te vas metiendo en la novela… Me han escrito desde el formulario de contacto muchas personas (en lugar de postear un comentario), como algo más íntimo, diciéndome que aunque saben cuál es el final, ellos siguen esperando que suceda otra cosa… Y otras personas que han pasado por situaciones similares que esperan el final para ver cómo sucede todo y cómo el personaje lo supera y toma una experiencia de ello. La historia es más importante por el argumento, las experiencias y situaciones que no por el final en sí.
    Te anticipo (soy un cabronazo de mucho cuidado), que cuando acabes de leer la novela vas a quedarte con esa misma sensación de que te falta algo, de que algo ha quedado en el tintero, porque todos sabemos que las grandes historias de amor nunca acaban radicalmente, así como así…

    Comentario por Nes — 11 Marzo 2008 @ 17:51

  5. Bien bien, pues si tu eres un borde yo un canto.
    Primero y por favor no dudes ni un poquito que si quedan cinco capítulos el último, por supuesto, no puede ser doble…dónde quedaría tu promesa de publicarlo bajo unas directrizes??? (emoticono de ironía claro)

    Segundo, tu perfección te impide pasarme el archivo PDF porque no te gusta la firma o que??? (otro emoticono pero esta vez de sonrisa maquiavélica)

    Tercero, mis comentarios siempre están bien visibles, con esto de que hay una forma mas íntima para contactar contigo…es una manera de explicarme el camino??? (emoticono de estar partiendome de la risa)

    Y cuarto, espero no joderte el día pero de verdad crees que las historias de amor no acaban?, tienen fecha de caducidad como todo en esta vida (emoticono con una cara seria asi como pensando)

    Por último, espero no quedarme con las ganas de…..porque sino me dá algo¡¡¡¡ No me queda tiempo de pensar en que pasará mañana. Creo que te dije una vez que no poseo la virtud de la paciencia.

    Ale, con dios y BESIKOS

    Comentario por Jeza — 11 Marzo 2008 @ 18:34

  6. Borde yo??? Por qué?

    Quizás no me he explicado bien, o quizás me has malinterpretado, todo podría ser. La letra escrita no siempre plasma lo que uno quiere decir… Y tú eres muy canalla, jajajjaá…

    Venga, una explicación a todas tus preguntas (para que luego alguien diga que no soy majísimo y no me dedico en cuerpo y alma a mis lector@s). Veamos, por partes:

    “Primero y por favor no dudes ni un poquito que si quedan cinco capítulos el último, por supuesto, no puede ser doble…dónde quedaría tu promesa de publicarlo bajo unas directrices??? (emoticono de ironía claro)”. Las directrices primigenias eran las siguientes:

    1) Transformar una novela en un blog con capítulos de una extensión razonable para no prostituir ninguno de los formatos. Conseguido. Los capítulos o fragmentos mantienen esa medida más o menos lógica.

    2) Mantener el ritmo publicador en un post diario. Conseguido, añadiendo el 2×1 de los viernes inclusive.

    3) Mantener un ritmo de la trama que produjese cierta tensión agónica, ganas de leer más. Creo que conseguido.

    4) Involucrar a l@s lector@s contestando a todos los comentarios, implicarme con ellos. Lo he hecho en cada uno de los comentarios.

    Estas eran mis reglas. El último capítulo es muy especial y, aún a estas alturas, no tengo claro si estilísticamente, sus últimos párrafos van a ser un fragmento de capítulo o un capítulo independiente, con su tema musical correspondiente. Aún me quedan unos días para pensarlo, y no creo que eso se atan tremendamente grave, después de los ajustes y cambios que he llegado a hacer en la novela a diario…

    “Segundo, tu perfección te impide pasarme el archivo PDF porque no te gusta la firma o qué??? (otro emoticono pero esta vez de sonrisa maquiavélica)”. Mi firma es horrible, y además tengo que tener un pequeño problema en alguna zona del cerebro que me impide firmar siempre exactamente igual (ya he tenido problemas con notarios, bancos y demás). Pero el caso es más sencillo. Como aún no sé si el último fragmento va a ser o no capítulo, y como a diario voy revisando y haciendo pequeños cambios en el escrito, digamos que no puedo presentar la novela definitiva. Sólo es eso…

    “Tercero, mis comentarios siempre están bien visibles, con esto de que hay una forma más íntima para contactar contigo…es una manera de explicarme el camino??? (emoticono de estar partiéndome de la risa)”. Es que eres puñetera, ¿eh? No quería decir nada con eso, sólo que hay personas que no quieren dejar comentarios y que me envían mails porque, o bien son tímidas para dejar el comentario, o porque desean hablar de algo más general o de forma más íntima. No te indico ningún camino. Los comentarios son libres, la sección de contacto también y tú sabes de sobras mi dirección de correo. Una persona algo avispada podría conseguir mi teléfono de manera muy sencilla.

    “Y cuarto, espero no joderte el día pero de verdad crees que las historias de amor no acaban?, tienen fecha de caducidad como todo en esta vida (emoticono con una cara seria así como pensando)”. Puñeterísima. No te dije que las historias de amor no se acaben, sino que no se acaban radicalmente, no se dan fácilmente por vencidas, no se acaban con un adiós muy buenas. Siempre que hayan sido grandes historias para ambas partes, claro…

    “Por último, espero no quedarme con las ganas de…..porque si no me da algo¡¡¡¡ No me queda tiempo de pensar en que pasará mañana. Creo que te dije una vez que no poseo la virtud de la paciencia.” Impaciente!!! Las prisas sólo llevan a no paladear todo en su justa medida. Como todas las historias que están destinadas a tener segunda parte, Diario Estupefaciente tiene su final abierto, lo siento… Pero ese final abierto llevará a que continúe, a que haya una segunda parte y otra tanda de capítulos, siempre como novela real adaptada al formato web 2.0.

    Creo que he contestado a todo lo que pedías, ¿no?

    P.D. Si he de confesarlo, mi paciencia es sólo a costa de mis uñas, pobrecillas mías, roídas, roídas…

    Comentario por Nes — 11 Marzo 2008 @ 20:18

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .