Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

15 Marzo 2008

Capítulo 40 – Me voy contigo – 3ª parte (…que tus suspiros… ya no m´aguanto…)

Categoría: Capítulo 40, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 1:22


La cena fue exquisita pero salvaje, mucho marisco (¡joder, me relamo, ayyyy!), vino, cava, copa de buen whisky y unos cuantos cafés. Por respeto hasta comí las uvas, cosa que detesto. Mis paranoias de superstición e hipocondría llevan otros derroteros más cercanos a la neurosis obsesiva-compulsiva, como cerrar dos veces el coche o tocar varias veces algún objeto, pero las uvas me la pelan, sinceramente.

Hale, Mazda, piloto automático, llévanos al Círculo. Con la panza repleta, la euforia alcohólica y los últimos vestigios de coca que había ido racionando tantos días, la líbido se me subió a la cabeza. Conociendo como conocía los puntos flacos, sensibles y erógenos de mi esposa, logré que su situación sexual de aquel instante se tornase como la mía. Inventé entonces la primera y morbosa locura del año. Nada más entrar en el Círculo nos encerramos en uno de los baños del privado recinto sin que nadie se percatase. Acostumbrados a encuentros alargados en el tiempo, improvisamos un orgasmo compartido en apenas unos minutos, ella con el vestido levantado sobre la cintura y yo con la bragueta abierta embistiéndole desde atrás, con mucho cuidado de no manchar los disfraces con el clímax espérmico, que quedó en el suelo como muestra impúdica de nuestro primer encuentro del año. ¡Aleluya! Seguro que alguien nos escuchó, ya que nos dejamos llevar sin una pizca de miramientos a base de gritos, gemidos y azotes en el culo con la palma abierta. Pero salimos como si tal cosa, a pesar de las miradas de extraña observación con las que se marearon muchas personas. Aristóteles no hubiera aprobado que nos agrupásemos en un mismo lavabo, no era natural para poder clasificar…

La primera madrugada del 2002 prosiguió entre confetis (esas cerdadas que se meten hasta en los calzoncillos y que tres meses después aún te los sigues encontrando desperdigados), matasuegras, gorritos de cotillón y otros varios. Qué risas nos dimos con sus clases de danza contemporánea, pero bailamos demasiado, acabé con gran dolor de píes. No me dejaba recuperar el resuello en ningún momento. Lo pasamos en grande, a pesar de mi excesiva atención hacia que sus pechos no asomasen para alegría desaforada del público presente. Lo único que nos faltó fue poder haber dormido juntos. Y mucha cocaína, porque allí se acabó. Rastreramente, como una maldita hijadeputa, la última bolsita se quedó vacía, y chupé y chupé la bolsa hasta que la dejé transparente. Pero eso no sació mis ansias y mis necesidades de aquel momento, obvio.

El resto de días nos mantuvimos dentro de la misma línea en la que nos habíamos acostumbrado a vivir juntos. Mi estado de ánimo no se vio perjudicado en exceso debido a la carencia de droga a mi alrededor: lo bien que lo volvíamos a llevar fue el antídoto a esa carencia. Lo peor estaba por llegar.

Debatimos aquello que teníamos pendiente y llegamos a un pacto después de poner todas las cartas sobre la mesa, sin saber si ella guardaba algún comodín en el escote. La decisión bipartita era irrevocable: en cuanto llegase a Barcelona solucionaría mi despedida de la empresa. Hacía pocos meses que se había cerrado la oficina gallega y era imposible hablar de un traslado, por lo que no me quedaba otra opción. Una vez tuviera el sabatic free, marcharía a Santiago y allí conviviríamos. Pero siempre teniendo en cuenta que en el futuro ella tendría que hacerse a la idea de que lo mejor sería acabar en Barcelona, ciudad con evidentes más posibilidades profesionales para ambos. Yo sabía, aunque no quería creerlo, que Mery nunca cambiaría su comunidad de residencia, y si me decía lo contrario era para arrastrarme con vorcidad a su territorio para, una vez preso en él, convencerme de quedarme por los restos. Firmamos y rubricamos el pacto con una pluma de cuerpos y tinta de fluidos, y volvimos a ilusionarnos en la fantasía del gran amor que compartíamos, ese amor eterno gestado en burbujas subliminales de algún Dios Mayor.

Desaparecieron los malos augurios de separación, de infelicidad y de infidelidades, y las vacaciones se acabaron como soplando velas de cumpleaños, con mucha celeridad pero con un deseo. Vuelta a casa, apurando las horas de estar a su vera, como todas las veces, llegando a casa justo para sobar un par de horas y sumirme en el infame caos circulatorio del primer día laborable después de tantos festivos.

En tres días solucioné la papeleta. La cuestión era que yo me quería largar, pero con dinero en el bolsillo y con el paro arreglado para ir cobrando mientras volvía a estabilizar mi vida en Galicia. Tenía unas necesidades de acuerdo a mi status social (tengo agujeros en los bolsillos y soy un manirroto descerebrado) e iba a necesitar cantidades ingentes de money para adaptarme y, de paso, pegarme unas buenas vacaciones.

Hice una gran jugada bajo par. La empresa quería cerrar para poder despedir al personal y reabrir con otro nombre, sólo con los mejores directivos y comerciales. Una quiebra de esas falsas en las que indemnizan con la mitad de lo que realmente les tocaría pagar. Yo entraba dentro del cupo de los que readmitían, pero como no quería quedarme, me saqué de la manga el mejor golpe sin caddie. Esperé a la readmisión en el green para negociar. Yo disponía de copias de los datos de los clientes, además de aún conservar una cartera de clientes que confiaban en mí y que representaban un valor económico relevante. O la empresa me pagaba el dinero que yo pedía (cien mil euritos redonditos redonditos) o me iba a trabajar para la competencia. Páginas Amarillas y QDQ se tiraban del pelo por ficharme, así que podía destrozar la cartera, de un precio monetario incalculablemente mayor de lo que yo exigía.

Estaba clarísimo que me darían lo que pedía, y me adelanté, pasando dos noches de despedida de los amigos y de la cocaína. A los primeros aún los podría ver; a la segunda lo veía muy complicado, no me quería meter en follones destructores después de solucionar problemas. Por Mery, por mí, por evitar peleas, por hacer todo lo que había en mis manos para la felicidad… Ahora que me tendría cada noche en su cama, me controlaría hasta el exceso. Sabía qué pensaba ella sobre el tema. Además de ello, no podría hacer escapadas a ver a camellos, no tenía excusas allí. En un principio, la gente que yo conocía era su gente. ¡Ohhhh! También era relevante el problema de la pasta. Si me controlaba para que no derrochase, no me sería fácil explicar extrañas desapariciones de capital, curiosamente de diez mil en diez mil. A Galicia sin drogas. Parece el lema de una campaña publicitaria de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, coño.

Bueno, los de mi empresa aceptaron gustosos (cabreados, eso sí), claro, a cambio de firmar un contrato privado que me obligaba a no trabajar dentro del sector durante dos años. Ya me estaba bien si me mantenían económicamente mientras tanto. Un pastonazo por obligarme a no trabajar no iban a deprimirme, jejejé.

Ese mismo miércoles a primera hora de la tarde, con varios talones en los bolsillos, justo en las fechas del cambio de moneda, recogí de casa los bártulos imprescindibles y me despedí de mis pobres padres. Se quedaron absortos ante la noticia de la inminente marcha, no les había comentado aún nada, pero me conocen y saben que cuando me encabezono en algo tengo que hacerlo, por lo que no intentaron retenerme. Con goteras en los ojos se despidieron de mí, en medio de la pelea mental coherente de aquellos momentos. Por un lado deseaban que me fuese bien la aventura y que se cumpliesen mis sueños de felicidad; por otro lado deseaban verme pronto en casa y vivir así más tranquilos. No tardarían demasiado en volverme a ver. No demasiado…

2 Comentarios Estupefacientes »

  1. Que mal pinta esto Nes…..Me dejas el alma en carne viva cada vez que se acaba un capítulo. Y no queda otra que esperar, (suspiro).
    Un besazo enorme, sigue escribiendo tan bien, que cada vez lo haces mejor, y cuidate.

    Comentario por Leticia — 16 Marzo 2008 @ 0:41

  2. Ayyy, Leticia,

    bonito lo del alma en carne viva. Estoy contento porque ni intención era crear sentimientos en las personas que lo leyesen. Pero creo que no escribo mejor, sino que te estás acostumbrando al estilo, y que la tensión cada vez es mayor porque sabes cuál es el final y queda menos para que acabe, lo que te da esa sensación. Te agradezco el piropo (muchísimo), pero la novela está escrita, como aquel que dice, de un tirón, y blogueada a posteriori. Sí que te voy a contar (ya lo he contado alguna vez y cuando acabe la novela escribiré cosas divertidas de cómo se hizo) que para adaptar al formato blog (y por mi propio perfeccionismo) he revisado y retocado cada uno de los capítulos y fragmentos, y quizás los últimos capítulos están más retocados y actualizados. Pero en términos generales, contando las aceleraciones y paradas del argumento, el estilo es bastante lineal. Prometo, no obstante, intentar sacar lo mejor de mí para la segunda parte.

    Feliz fin de semana!!!

    Comentario por Nes — 16 Marzo 2008 @ 2:47

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .