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11 Enero 2008

Dedicatorias (las originales) - Algo más que palabras

Categoría: Novela Blog, Dedicatorias — Nes Oliver @ 20:08



Debo pedir, antes de soltar el sermón cariñoso de los agradecimientos, que todos me perdonen por ser fiel a la realidad y contar todos los hechos como mi mente los concibe en el recuerdo, así como los nombres reales de todo el mundo (siempre y cuando ese nombre esté grabado en mi selectiva memoria). Porque todo lo que leeréis, todo lo plasmado, corresponde a la realidad y es fiel reflejo de ella.

Admito que quizá sea un error el ser así de obcecado en intentar ser tan sumamente realista, y reitero en reclamar disculpas si con ello hiero a alguien. Los que me queréis tenéis que entenderme: si SIEMPRE he sido fiel a mí mismo y a mis ideas, más debo serlo al escribirlas. Sin mi vida y sin los acontecimientos que he vivido y que me han marcado, mis ideas carecerían de toda su consistencia. Y esto sobre lo que escribo es simplemente eso, mi vida, a pesar de que estéis vosotros involucrados en ella. Y prefiero pedir perdón a pedir permiso.

Te digo lo siento a ti, lector, ya que como esta novela trata sobre mi vida y la gente que me rodea (o lo hizo durante mi transcurrir), me explayaré y enrollaré cuanto sienta necesario enrollarme. Mejor dicho, cuanto me dé la gana. Espero no agobiarte.

Venga, agradecimientos. Me agradezco a mí mismo (¿y por qué no?) todos estos años de placeres, de buena vida y, a pesar de tantos errores, de ser consecuente conmigo mismo. Sin ello ni hubiese gozado como lo he hecho ni podría escribir sobre lo que voy a escribir. Y me agradezco particularmente el seguir poseyendo mi locura originaria, la que me permite dejarme llevar y hacer las cosas a mi aire. De hecho, los agradecimientos se supone que es lo último a escribir, pero yo es lo primero que escribo…

A David, mi hermano en muerte, porque decidiste apagar tu voz en la oscuridad para que siga habiendo sonido y luz en el universo. Aunque prefería el sonido de tu voz y tu risa y la luz de tu mirada. Nunca quise creer que existiese un más allá. Ahora sé seguro que NO existe: siempre dijiste que mandarías una señal si había algo, y aunque me he confundido mil veces creyéndote ver, no sé nada de ti desde tu entierro. Desde que se rompió la línea separadora del límite del bien y del mal (desde el día de su entierro David sigue muerto).

A mis hermanos en vida. A ti, Xavi (¿Qué pasa Piru?), que si tu abuelo recientemente fallecido aparecía en tres novelas de Delibes, tú posiblemente merezcas aparecer en unas cuantas más (confórmate con esta, por ahora). Gracias por ser gran compañía en esta vida, sobretodo en este verano, sin apenas separarnos, día tras día, por todos los puertos de las españas donde aterrizamos en ataque vikingo; el mejor verano imaginable, el Macro-Tour “Corre, corre, que viene un perro” (curiosamente a este individuo le deseo lo peor, sinceramente, tal y como escribió en cierta ocasión mi “hermano” Iván; la culpa no fue tuya por ser tan hijodeputa, sino nuestra por no querer darnos cuenta; imaginaos que acabamos llamándolo Xaxi Maligno…).

A ti, Andrés, por pegarme las broncas que me hacen recapacitar, aunque te duela más a ti que a mí. Y por enseñarme. Por hacer que de una puñetera vez entienda que la modestia es vital (y aún te debo 50 € desde la última vez que nos vimos).

A ti, sR.cueRvo (¿Quién es adicto al vino, fuma cómo un carretero y su tabique es de platino…?), Iván, por las risas y por volver a despertar en mí aquello que llevaba tiempo dormido; ¡Qué vivan el R’n'R y las amistades puras, las sanas, las que crecen día a día! ¡Qué nosferatada! ¿Eres consciente de las grandes cosas que nos quedan por hacer? También a Martona, que juntos sois la pareja más cafre y extraña que NADIE pueda conocer. (¡Qué risisi!). Que nunca acaben esas noches que nunca acaban, con los brindis del amor, cascos de motos y zambullidas mar adentro… (Iván y Marta llevan años sin ser pareja; hemos llegado a hacer juntos muchas cosas, e incluso cooperamos profesionalmente, pero también se han quedado muchas cosas en el tintero; pero a pesar de estos últimos tiempos tan raros y salvajes, sigue siendo mi mejor hermano bastardo y quien mejor sabe tocarme los huevos).

A Angelote, mi Angelito, por todo, hasta por las peleas. Y por no haberte retirado cuando las cosas han ido mal, por ser uno de los mejores amigos que haya podido tener en todo, y por haber sido el mejor y más fiel apoyo en los meses de gestación de este proyecto (y perdóname que no vaya a verte, pero a buen seguro me retirarían los Mossos el carnet nada más que salga “achispado” del Fashion).

A ti, mi pequeña Silvia (Chivita), mi hermanita platónica, aquella niña de ojos inmensos salidos de un manga, esa pequeña ingenua que positiviza ese adjetivo por la dulce ausencia de maldad en su alma, la eterna adolescente a la que nunca supe estimar ni comprender ni apoyar como necesitaba y con la que discutí tanto en ciertos momentos de mi vida, y sin embargo, la que siempe ha estado a mi lado, pasase lo que pasase. Por eso somos “hermanitos”. Al menos te presenté al hombre de tu vida, y eso me hace sentir mejor. Claro que va ligado, por supuesto, mi soberbio agradecimiento a ese hombre, Chicho, guitarra solista de Los Mojinos Escozíos. Gracias por cuidar a Silvia como sólo tú sabes, por darle cuanto necesita; y gracias por la alegría que siempre contagias y gracias por la música. Que seáis muy felices viviendo juntos (siguen juntos y son una de las mejores parejas que uno se pueda echar a la cara y, por supuesto, de las personas que más quiero).

De paso, al resto de Los Mojinos, por las risas, y las giras en las que os he acompañado como invitado de honor. Er puto (pisha, ponme un Bacardícola sin yelo ni limón); Er Vidalito (el hijo de puto); Er Zippy (cómo me flipas con el bajo); Er Sevilla (que grande eres, maestro); Esteve Coll, productor, responsable de arreglos y teclista (de lo más grande); Toni Martínez, manager (dame un abrazo, canalla); Javi, road-manager (larga vida al Rock); Ramón, técnico de iluminación (Ramón, enciéndeme las luces); Albertus, técnico de sonido (el monstruo del Mojino’s bus); Robert, técnico de monitores (santa paciencia); El Arco, Backliner (si lo escuchas tocar te cagas) y el Caravaca, Bar-liner (catador de cubatas). Al resto de fans, amigos y familiares, un abrazo (como ya escribí en un post anterior, Toni Martínez falleció el 3 de enero de un infarto fulminante).

A mis padres y hermanos, porque NUNCA les he agradecido nada. Que sepan que les quiero. Eso sí, preferiría que no leyeseis esta novela. Mama, tú que lees mucho, esta no te va a gustar. Pero nada de nada… A mi sobrina Txell, mi lindo bebé, que cuando crezcas te sientas orgullosa de tu tito golfo. También a mis cuñadas (ahora sólo tengo una cuñada y mi sobrina camina, habla, escupe y grita improperios fielmente vocalizados; y a mis padres, pobrecillos, que les debo muchísimo por los marrones de pasta en que los metí cuando las cosas fueron de mal en peor).

A Mery (Txoni), por darme la posibilidad de compartir con ella experiencias inolvidables, por haberme enseñado a disfrutar de tantas cosas, por haber sido la mejor esposa que nunca tuve, por haberme querido más de lo que yo nunca querré y por odiarme tanto que nunca contestaste al teléfono desde que nos dijimos adiós con un triste SMS (y nunca más se supo porque ninguno de los dos quisimos hacer por saber).

A Myriam (¡Qué te conosco, Bacalao!), por haberlo sido todo en mi vida, mi amiga, mi confidente, mi rollo, mi amante, mi novia, mi amiga… Y por saber perdonar. Y olvidar. Te debo cien vidas de buenas acciones para compensarte por tanto mal como te hice. Cuídala Eduard, que ya sabes cuánto vale (hemos sido vecinos durante más de dos años en los que apenas hemos tenido trato por desidia de ambas partes, qué lástima).

A Sonia, a mi Peque, por enseñarme hace ya unos años que la diferencia entre una mujer y una niña no viene radicada por la edad física. Posiblemente hayas sido la más mujer de todas con las que me crucé en esta vida. Y eso que acabas de cumplir veintitrés años este pasado octubre. Suerte tendrá el hombre que te quiera si tú le correspondes. Ya pasaron los días de dejarte tentar por mi indecisión. Te juro que actualmente ya no utilizaría el argumento de tu juventud y de lo que te quedaba por vivir para desaparecer de tu vida. Hoy día, de volver atrás, me ataría con cadenas a tu cuerpo (eso pensaba entonces; ahora ya tienes 26 añazos y hace mucho tiempo que tampoco sé de ti; esto de tener una perfecta relación de pareja con una muñequita de tanta belleza, además de muchas obligaciones, hace que uno se olvide de las niñas bonitas del pasado…).

A Ingrid, mi Pequeño Bixu, por devolverme, en unos meses no demasiado buenos, a la juventud de tus no estrenados veinte añitos y por haberme querido tanto sin tú saberlo. No puedo perdonarte que me tengas tan abandonado, que muestres tan pocas intenciones de luchar por una amistad después de una historia de amor tan bonita como la que vivimos (y después de intentar hacer negocios con su padrastro, nunca más se supo…).

A mi pequeña Benny, por enseñarme que el amor dura lo que dura. Siendo conscientes de ello es cuando lo vivimos al cien por cien, sin intentar estirarlo. Porque hay amores que duran sólo un fin de semana, aunque se claven en tu alma y en tu carne, aunque no puedan borrarse de la memoria, porque sólo deben durar un fin de semana. A ser posible que sea en Benicàssim, que en Oropesa del Mar hay espejismos en los oasis. Pero seguiré insistiendo la próxima vez, tranquila, aunque los cumpleaños se celebren desde números extraños (y junto a ella pasamos Raquel y yo nuestro primer fin de semana de escapada, pero después de ver la compenetración que Raquel y yo teníamos se dio por vencida).

A Alexandra, por ser esa voz cariñosa y tímida en ese tremendo cuerpo que exhala sexualidad por todos sus poros. Por las risas, la complicidad, la confianza. Quizá por no habernos planteado aún una relación seria es por lo que nos lo pasamos así de genial juntos. Pero todo se andará. Algo me lo dice (Mi relación con Alexandra duró medio año, más o menos, y nos sirvió de Celestina a Raquel y a mí en nuestro primer encuentro y, a pesar de no vernos en exceso, siempre está ahí)…

A Laura, mi pequeña amarguitos. Por lo que pudo haber sido y no fue. Por enseñarme que por mucho que te guste una persona se ha de mantener la dignidad y el orgullo. Aunque luego demostrases que no eras tan especial como para haber perdido la dignidad en tantos segundo. Gracias también por el regalo de tu cuerpo, por obsequiarme con un ratito en tus entrañas (y por haberme permitido olvidarte sin insistir demasiado cuando el orgullo te impedía hacerlo).

A Dan Urbano, gran artista, por una salada noche de aires marinos en la que, durante horas y ante ovaciones del público, versionamos lo que nos vino en gana; ese fue el principio de una amistad de arte de bar. Y con los años esos conciertos y ese arte que transpiras, y por esa versioncilla en la que permites que mi voz de gato apaleado acompañe a la tuya a pesar de la distorsión (un peazo de artista charnego con disco Xarnego al que le debo una par de frases de una canción que fue alma y canción antes de ser un single).

A Dani Molina, por ser mucho más que un bolinga y algo menos que dos y por ser el mejor y más divertido especimen de tío raro que te puedas tirar a la cara (y seguir siéndolo; y gracias por los consejos gratuitos… y porque veinte es poco y veinticinco mucho, veinticuatro, mejor veinticuatro…).

A Albert, mi falso tiet, tío, por haberme enseñado todo lo que nunca llegaré a aprender. Además de enseñarme cómo limpiar los zapatos cuando uno se levanta de caminos polvorientos (y cómo son los negocios, donde la amistad hay que aparcarla a un lado).

A Julián y a Christian (Chr-Chk), por los años de amistad verdadera que se empañaron, vosotros creéis que por mi culpa y yo por la vuestra (de Julián, el pobre, últimamente me contaron que había ingresado en prisión por tráfico de estupefacientes y de Christian apenas sé nada, pero de tanto en tanto visito su blog para saber que todo lo va bien y me alegro por ello; es curioso como el tiempo hace olvidar y aumenta el cariño en el recuerdo, pero nunca lo suficiente como para dar un paso adelante).

A Diego, por el cariño, por la unión musical, por ser héroes del espíritu rockero, por ser tan especial…

[Aquí corto unas pocas dedicatorias porque eran totalmente intrascendentes…]

Y a toda la gente que se me olvida, mucha. Demasiada más, quizás, que a la que no me sale de los huevos dedicarle nada, no, no, no, nada…

6 Comentarios Estupefacientes »

  1. me gusta muxisimo esta dedicatoria ns de dnd coño sacais las ideas vosotros la gnt cn cabeza( yo la perdi ase muxo pr culpa de una xica :p) =)

    Comentario por alias angelicus — 1 Abril 2008 @ 23:35

  2. Pues “Angelicus”, no sé si tendré cabeza, quizás la perdí también, aunque ya por mi edad por unas cuantas chicas, jajajjaá… Y las dedicatorias salen del sentimiento más profundo hacia las personas que quieres, ¿no? :P

    Comentario por Nes — 2 Abril 2008 @ 0:23

  3. Que chuli,perder la cabeza por amor,ufffffffff,hace tanto,que ya no sabre ni como se hace,pero recuerdo que era bonito,y las dedicatorias ,preciosas,yo suelo regalar libros,con la fecha y unas palabritas,dicen que presta=gusta,se ve que tienes ,buenos amigos,eso es un lujazo,mantenlos y mimalos,es complicado,en el camino quedan muchos,pero merece la pena,es la mochila que llevaras el resto de tu vida,es una carga,que no pesa.

    Comentario por ilisalea — 2 Abril 2008 @ 14:43

  4. Perder la cabeza por amor es bonito cuando es el momento. Con la experiencia de los años y de los amores que he ido dejando atrás te digo que mi concepción ha cambiado mucho. Y eso no significa que el amor sea peor ahora, o menos apasionado, qué va. Pero es un amor más sincero, más libre, más por el placer de compartir con esa persona que no por una necesidad ansiosa. Me quedo con este sentimiento de ahora, sinceramente. Y tengo experiencia en el amor, que me habré enamorado unas 100 veces, más o menos, jejejjé…
    Las dedicatorias, en este caso, fue lo primero que escribí de la novela, aún antes de tener perfilado el argumento definitivo. Ya hay personas que no forman parte de mi vida, y hay quien formará parte eternamente…
    Debería mimar más a mis amistades, pero es que el trabajo me tiene absorbido, ay….

    Comentario por Nes — 2 Abril 2008 @ 19:28

  5. Los años no pasan en barde. Cada edad nos va requiriendo lo suyo. pero es muy bonito guardar ese archivo y rebobinar en ocasiones.

    Comentario por ANA — 21 Mayo 2008 @ 20:06

  6. Ya te digo que los años pasan… Aún pienso en los años de la Uni, y hará ahora nueve años que salí de la facultad, más de un 25% de mi vida.
    No me gusta que pasen los años, no me gusta cumplir nuevas cifras, así me quedaría para toda la vida. Pero a pesar de eso, a veces sí me gusta hacer valoración de lo que ha pasado, qué hicimos bien y dónde la cagamos, quién nos queda al lado, quién se fue por su voluntad, quién por la mía, quién desapareció para siempre quién hasta una próxima existencia… Entonces en mi memoria regreso a esos años y revivo todo como fue, como lo viví (o como lo recuerdo, que no es lo mismo pero para mí es igual…)…

    Comentario por Nes Oliver — 21 Mayo 2008 @ 20:28

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