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16 Abril 2008

Capítulo 47 – Miedo a la realidad – 2ª parte (…y si el miedo me invita a mí sólo a jugar…)


Mis días empezaban a afrontarse, realmente, a partir del primer sorbo etílico. La primera copa de la jornada tiene un alto componente ritual, es la iniciación diaria de un sacrificio hacia dioses elementales pero superiores. El insigne primer ron de la jornada tiene que contener una cantidad determinada de ron y de hielo, de tal manera que es imprescindible que sobre un 40% de la Coca-Cola del botellín al rellenar el vaso hasta el borde. Ni más ni menos. Entonces hay que beber exactamente la cantidad que libere el líquido correspondiente al sobrante de la botella para, posteriormente, rellenarlo. El primer y largo sorbo debe ser duro, fuerte, oscuro, debe preparar el estómago y el hígado a la ingesta masiva que se avecina. Porque tras este trago el pico se calienta, y cuando el pico de Nes se calienta que tiemble el mundo, porque hay inicios que no acaban. A mí me lía exclusivamente el alcohol. El resto son las especies que rematan el plato.

Es curioso, pero siempre ha sido así, incluso en las temporadas en las que no he bebido a diario. Puedo pasar semanas enteras sin beber una sola gota de alcohol, pero en el momento en que algún licor o brebaje etílico roza mis labios, ya la hemos cagado y no para hasta que, o me bebo hasta el agua de los floreros, o me entra el sueño, o todo a la vez. Amigos míos que tienen locales, al verme entrar, ya avisan a los camareros, niño, vete preparando otra botella más de ron, que llega el Nes…

El primer rayote del día ya es la culminación de la liturgia esotérica desidiosa de la ausencia de todo. July me dice que entre en el pequeño almacén que tiene tras la barra e intercambiamos un billete de 50, precio de amigo, por una bolsita del Carrefour blanda, repletita de especias colombianas que se cocinaban en otro almacén en la planta de abajo. Como es para mí el peso está por encima de sus quilates originales, sonrisa de oreja a oreja, colon con movimientos peristálticos, nerviosismo, ganas de morderme las uñas como un demente, ¿tú quieres?, vaya preguntas que tienes, tontorrón, pues claro… El siempre quiere, y con él no voy a ser rácano, me invita mogollón de veces y me pone mil cubatas cobrándomelos a precio simbólico para que todo el mundo vea que me cobra, aunque nadie sepa cuánto. Él necesita la cocaína para trabajar, piensa que su trabajo se lo exige. Un pequeño mordisco certero que decapita la bolsa, se esparce la masa salina sobre una funda de cd manchada y desgastada, chivato del tabaco preparado para alojar y proteger el tesoro de oro blanco ya abierto, tarjeta Visa Oro resquebrajándose y dni amargo con una foto que no debí nunca hacerme. Como el Ferràn Adrià de la farlopa voy pasando ambas tarjetas por encima con ligeros golpecitos cortantes, como el que pica ajo y perejil, y un sonido crepitante, varias octavas por encima del estallido de las palomitas, cric, cric, cric (¿o es croc croc croc…?), unos movimientos precisos, exactos, pinceladas de un Kandinsky excitado terminando “Impresión número 5”, dos perfectas rectas paralelas de unos 10 centímetros de largo por algo más de medio de ancho. July ya tiene preparada una pajita del Mc. Donald´s, son las más grandes, por eso me gustan más, una mirada apuntando desafiante, te me voy a meter enterita, saliva densa en la garganta, una gota de sudor frío, qué puta calor hace en este jodido almacén, joder, la cañita dentro de la nariz (cuando uno se droga habitualmente pierde ciertos ascos, como introducirse en los orificios nasales algo que previamente haya estado en tocha ajena), inhalamos y, tras una pequeña mueca de repugnancia, volvemos a sonreír. Paso por encima del altar de vinilo un dedo humedecido y me llevo los restos a la boca, agrio, el estómago y el corazón pisan su propio acelerador, sin cable del gas, la boca pierde parte de su sensibilidad y el cerebro empieza a dar vueltas de campana… Diarrea… Odiaba esos baños, eran una balsa de gérmenes impresionante, pero cuando las ganas aprietan…

Cada juego tiene unas reglas y unas consecuencias. Los tenistas se lesionan los codos, los futbolistas los meniscos y las rótulas, los motoristas las costillas y la cabeza, los boxeadores la nariz y el hipotálamo. Las consecuencias de mi juego eran más divertidas. Menos lucrativas pero mucho más cachondas. Quizás más peligrosas porque no atisbaba negatividades físicas, ni se me caían los dientes, ni se me había roto el tabique, ni notaba sinusitis, ni creía volverme loco. Y las reglas las respetaba a rajatabla, que para estas cosas las trampas no me han ido nunca, yo de legal por la vida. Sin compañía esnifaba cuando me venía en gusto, con proporción inversa de tiempo conforme la noche se arrastraba sobre las manecillas de algún reloj que nunca estaba en mi muñeca. Si estaba con alguien, dependía de la cantidad de clientes del bar: con pocos clientes íbamos juntos al baño, con el local a medias íbamos de uno en uno, pero estando al loro de entrar cuando el otro salía, pues el primero en ir dejaba una troncha preparadita, y al coche si había mucha clientela, con mucha cautela porque siempre me había dado muy mal rollo que me pudiera trincar la poli en esos menesteres ilícitos. Parte de los rituales está en su socialización, en no hacerlo solo, en compartirlo con otros, aunque depende de la hora a uno se la trae al pairo si el otro es un semejante, un amigo o un colega de hace diez minutos. Pero si yo te invito a rayas a ti te toca aguantar mis meditaciones metafísicas de madrugada.

Después de darle al play a la película rotativa de mis noches, apenas cambiaban los personajes que bullían en el film, y en alguna ocasión el escenario, la trama era siempre la misma, aunque con un guión improvisado que se modificaba en relación al público espectador. Siempre había alguien como yo, en la soledad de la barra con ganas parlanchinas de quemar la adrenalina cocainómana, con largos cordones de botas militares por cuerdas vocales incansables. Tenía a July y al maligno de Xavi, tenía a David (aún quedaban un par de años para su muerte) y tenía a Angelito, tenía a Antonio (un cuarentón muy bien conservado y con mucha clase con el que me encontraba casi a diario porque le gustaba lo mismo que a mí; había que reconocer que el tío tenía mucho atractivo), tenía al Faly (un ex-heroinómano sidático que se estaba desintoxicando con metadona y que tenía tanto de jodido enfermizo neurótico como de poeta los días que estaba de buenas; su imagen física era la típica del yonkarra delgadísimo y con principios del sarcoma de Kaposi), tenía a muchos otros amigos, tenía a mucha gentuza orbitando, demasiada creo hoy, la justa para que cada día fuera una odisea de relacionarme con seres humanos, unos que podían ofrecerme algo y otros que esperaban ansiosos a que yo les ofreciera.

En los posos del café creí haber leído que la vida que me esperaba era esa, puede ser que también en alguna bolsa de patatas fritas porque una patata tenía una extraña forma, incluso en alguna galletita de un restaurante chino o japonés en alguna de las pocas noches en las que cené durante miles de años. Y como no tenía mucho más partido que sacarle a mi situación tan poco sabiamente escogida, la vivía con ansia, con rapidez, con entusiasmo, jactándome de ello. Porque me jactaba, las cosas como son. Las noches que empezaban aburridas me llevaban a jugar con quien estaba a mi lado en cada momento, llevando las conversaciones y las situaciones por donde más me placía, siendo un socrático mayeútico en disposición de extraer las verdades más absurdas de las mentes de alcoholizados y drogados. Con clase, con frialdad, con mis poderes llegaba a tener el control de sus mentes, me reía en mis adentros como un poseso anormal, les instaba a decir lo que yo quería que dijeran, a pensar lo que yo quería que pensaran, a desear lo que yo quería que deseasen, a que me confesasen abiertamente sus miserias y sus inferioridades para mi satisfacción ególatra, como un Skinner posmoderno del rocanrol y la perica. Suerte tuve de que nunca me partieran la puta boca por gilipollas, mucha suerte.

El deseo sexual estaba casi por completo desaparecido, y eso era raro en mí, animal en constante celo carnal. No sabría si atribuir a los excesos esa desaparición, o bien a la ruptura sentimental. Pero el hecho era que casi ni me masturbaba. Algunas noches de llegar pasado de vueltas, con las luces largas enchufadas en los ojos, era el momento de pajearse para poder sobar. Pajas desanimadas, cogiéndome el miembro con los dedos y no con la mano entera, ojeando las mismas revistas que levaban años en mis cajones, buscando casi siempre la imagen de una mujer mordiendo otros labios vaginales o lamiendo un ano, maravillosos besos negros, maravillosos sesentaynueves lésbicos que me la ponían bien dura. Pero esas pajas no eran de aliviar tensiones ni presiones testiculares, eran pajas para dormir en paz, porque después de eyacular me suele entrar sueño. Y si ya estaba sugestionado a que las gayuflas me harían dormir me hacían dormir. Sin embargo tardé muchas semanas y unos cuarenta gramos y cincuenta litros de azúcar de caña pasada por el alambique en volver a desear… Más o menos, tampoco sabría precisar. Ya el calendario no me era importante, todos los días empezaban casi igual y terminaban casi peor y no tenía un control exhaustivo de los días porque no trabajaba, ¿para qué me importaba a mí el día, el día de la semana, el mes o la hora? Para nada, podía prescindir de esos conocimientos efímeros.

Quizás no me trajo nadie antes porque lo que me encontraba en esa rutina descontrolada eran mujeres golfas que no me interesaban en absoluto. Porque en aquel tugurio y los otros que visitaba sólo habían golfas, verdaderas golfas, siempre perracas, cerditas que se hubieran dejado sodomizar por una noche de fiesta, por la promesa de farlopa y cubatas, que se hubieran dejado humillar por puta drogaína, dejarse follar por un equipo de fútbol o por un autobús masculino del Imserso, dejarse mear por todo su cuerpo, recibir una corrida bukakera de todos los hombres del local. Y esas zorras que habían pasado por todas las manos, algunas incluso por las del Faly, se me acercaban. Trueque, tú tienes pasta para mis vicios, yo tengo coño, tetas y una boca bien chupona. Eso ero lo implícito de las pequeñas charlas y guiños, pero en realidad se hablaban de banalidades, con barbarismos, errores gramaticales y léxicos y acentos agitanados. No me interesaba ninguna de ellas, vete a la mierda, prefiero irme a los infiernos. Y otras que no pertenecían al mismo género no eran lo suficiente para llenar un hueco tan angosto. Chicas de pueblo trabajador, de padres alcohólicos, que no habían tenido más acceso a estudios (si lo habían tenido) que a los de peluquería. Mi vida era entretenida con el mismo tipo de seres humanos masculinos, pero eso me hacía risa. Una tía chotuna no me era tan divertida, aunque tuviera buen culo… hasta que apareció Laura…

15 Comentarios Estupefacientes »

  1. UY este capitulo,madre que escatologico,por dios,menos mal ,que ya hice la digestion,jaaja,y lo de las golfas ,en fin de todo tiene que haber en la viña del señor,y no por ser ,mujer voy a ir de puritana,verdad?,ye lo que hay,bueno salao,espero ansiosa el resto,esto se anima,jeje,y aparece una femina…..un besin.

    Comentario por lisalea — 16 Abril 2008 @ 17:03

  2. Ademas que coño,te dire mas,todas en el fondo ,alguna vez ,somos golfas,y la que lo niege ,peor pa ella,claro todo con medida,y jja no en esos garitos que frecuentaba el tu nes “ficticiu”

    Comentario por lisalea — 16 Abril 2008 @ 17:06

  3. Ay, Ilisalea, pero es que en ese garito, por la descripción, era frecuentado por los de más mala calaña… Y claro, en esos ámbitos no te sueles encontrar a sensuales abogadas o exuberantes psicólogas o maravillosas cocineras, jejejjé…

    Comentario por Nes — 16 Abril 2008 @ 17:41

  4. Ay Nes de mi vida,antes que fraile fui cura,como dijo alguien,jaja,yo hace mucho,fui una estupenda secretaria…de un mas estupendo abogado,y mas cosas,pero tendria para escribir un libro,mmm,quizas lo haga,jajaja,y ya ves ahora entre deliciosos manjares,y con tiempo para leerte,y pasarmelo pipa,hala salao,un besin.

    Comentario por lisalea — 17 Abril 2008 @ 13:49

  5. Pues ya sabes, Ilisalea, a escribir un libro tú también. Todavía no puedo anticipar nada (o no debería), pero te lo digo a ti al oído: en breve habrá una grata sorpresa en la red y Diario Estupefaciente y otras lecturas de autores de puta madre se van a unir en un proyecto fantástico que se llamará Generación Blog (en lugar de generación del 98, del 27 o del 36, generación blog, la de nuestros tiempos), con el afán de ofrecer literatura de calidad de gente que tiene mucho que decir…
    Más información en nuevos comunicados!

    Comentario por Nes — 17 Abril 2008 @ 14:06

  6. Chupi ,Chupi ,Que bien,pero dios de donde sacare tiempo….bueno me tomo otro año sabatico?jaja no,es broma como todos los mortales ,las ojeras me llegaran al cuello,gracias a que la cosmetica hace maravillas,y la madre mia me dejo en herencia una buena piel,que sino,jeje,madre que babayedes,digo,y eso sin beber,solo un par de cafetines,lo tengo que dejar,dios que contenta estoy,con “este “nuestro secretin.Y lo de que yo escriba,madre cuando sea vieya,ya escribi un libro de recetas,de un curso que di,y plante un arbol,ya solo me falta tener un nenu,jaja…un besin.

    Comentario por lisalea — 17 Abril 2008 @ 16:52

  7. A mí también me falta traer una criatura a este mundo, pero viendo la experiencia con el que me tocó con el pack Raquel (Raquel + niño + Perro), no me han venido las ganas que nunca tuve, es más, ni se me ocurriría… Casi que odio a los niños!!!!! (Por no decir cosas más fuertes, jejjejé).
    En algún capítulo contaré mis historias de cuando fui a donar esperma, que son divertidas, jajajjá…

    Comentario por Nes — 17 Abril 2008 @ 18:43

  8. Ay por dios,ya me imagino el mundo lleno de criaturas ,como nes,jajaja,me parto,no a mi si me gustan los crios,lo que pasa,es que ya no tengo edad,jaja ni el padre……responsable se entiende,tener un fiu,o que te lo hagan es lo mas facil,madre que burra soy,pero ya estoy rodeada de niños por todas partes de familia,de amigos,soy madrina de varios,ademas me adoran,falta de modestia .Pero es lo que hay,soy la loca divertida,y les hablo como personas,no como a tontines,no soporto a la gente,que cecea,para hablar con niños,en fin estoy desaprovechada,madre como tengo la autoestima hoy,jaja,ay cielin que no dejas de sorprenderme,sigues siendo mi droga preferida ,un besin.

    Comentario por lisalea — 18 Abril 2008 @ 9:19

  9. Estoy contigo, Ilisalea, estás desaprovechada, con lo que tú podrías aún dar de ti misma si el día tuviera 57 horas y media… Pero un consejo, no seas madre, que se vive muy bien sin criajos… Yo también le hablo al mío como a una persona y sería casi mejor que le ladrase, joder, porque igual nos entendería mejor…

    Comentario por Nes — 18 Abril 2008 @ 10:02

  10. Vaya, vaya…

    Así que con nuevos proyectos en mente eh? Pues nada, si acaso cuando te vuelvas rico y famoso como Ken Follet te pedimos un autógrafo (o un milloncete, jeje)

    Veo que el Nes novelesco se estaba dejando un poco… No sé por qué, pero me da que la tal Laura va a ser de mucha ayuda….

    Comentario por Sunny — 18 Abril 2008 @ 10:26

  11. Ay, Sunny, este no es un país para hacerse rico y millonario escribiendo… Y hoy no es el día de hablar de pasta, que los maravillosos señores de Hacienda me han crujido, como se suele decir muy vulgarmente. Los días 20 después de cierre de trimestre son días de tirarme de los pelos y hacerme la depilación a base de pellizcos.
    El proyecto no es sólo mío, es un proyecto de gente que está haciendo cosas como yo y que tiene mogollón de ideas buenas, y dicen que de la unión nace la fuerza, ¿no? No es un negocio por pasta, es un proyecto por amor al arte (y nunca mejor dicho). Os iré informando en su debido momento.
    El Nes novelero se estaba dejando mucho, y aún le toca dejarse y dejarse… Laura va a dar vidilla… tanto como todas las “lauras” que van a empezar a entrar. Pero en la otra parte de la historia, una tal Raquel va a dar también mucha guerra, jejejjé…
    Saludos y rocanrol (que mañana me esperan Barricada, Rosendo y Aurora Beltrán)!!!

    Comentario por Nes — 18 Abril 2008 @ 11:22

  12. Aún recuerdo el super concierto de los Barricada cuando los contratamos para la super fiesta anual de mi universidad (teníamos mucho nivel, que os creeis?). Hace ya un montón de años (no debieran ser tantos, no soy tan vieja!!!) El otro día leí que llevaban 25 años viviendo solo de la música, que en este país no debe ser sencillo, a no ser que seas un Bisbal mugroso… Son unos maestros, sin duda.

    Me das envidia con ese concierto…

    Comentario por Sunny — 18 Abril 2008 @ 14:05

  13. Joder, unos maestrazos… Mi primer disco comprado fue de Barricada, una joya que merecía la inversión de las pagas y olerlo en vinilo y no en cassette grabada, su primer directo, y ahora, si tengo ganas de que el espíritu del esquizorock se apodere de mí, me pongo su tercer directo (Latidos) en mi plasma, a menos de tres metros, y es como estar con ellos. 26 añazos en el rock.
    Rosendo. El primer concierto al que me llevaron, Miguel Ríos y Leño… Él estaba allí, con su Stratocaster y su característica apariencia, gritando que había cucarachas, y que viajaba en un tren y que era una mierda su Madrid. Él lleva trentaypico años largos, y había sido productor de los primeros discos de los Barricada…
    Y Aurorita Beltrán, mi primer impulso sexual con una mujer con guitarra y chupa de cuero, con su voz a lo Bonnie Tyler en castellano, y tocaré y tocaré… Joder, y qué pedazos de versiones, porque atreverse a versionar a Patti Smith y Springsteen en La noche es (Because the night). Ufff, mucha tela!
    Mañana todos juntitos. Dejaré al crío con la abuela y me pegaré un fin de semana de rocanrol y de fiesta, que no todo va a ser trabajar, ¿no?
    Si alguien se anima, allá nos vemos!

    Comentario por Nes — 18 Abril 2008 @ 14:36

  14. Uy que envidia,se yo de unos cuantos,Nes and Raquel,que el domingo no tendran cuerpo pa na,como decia mi guela,no hay quien vaya de romeria que no le pese al otro dia,hala parejina a disfrutar,que la vida ye muy corta,y el guaje con los guelos ,que pa eso estan,hala salaos,a pasarlo bien,un besin,saltar por mi.

    Comentario por lisalea — 18 Abril 2008 @ 17:11

  15. Vale, venga, un bote y un brindis mañana por Ili… Qué suerte tengo de tener un cuerpo tan tremendamente agradecido y que me sienten tan bien todas las “cosas”… La palabra resaca, si no mezclo, es desconocida para mi…
    Feliz finde de rocanrol!

    Comentario por Nes — 18 Abril 2008 @ 19:57

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