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27 Abril 2008

Capítulo 48 – Esclavo – 3ª parte (…Tenemos que salir de aquí mientras seamos jóvenes…)


Hacía años que Iván y yo nos conocíamos, y además nos llevábamos de puta madre. Nos había presentado el Maligno de Xavi y desde el primer momento habíamos conectado. Pero todo ello mejor os lo cuento en alguno de los siguientes capítulos del pasado más lejano, que vendrá más al caso. El hecho es que había coincidido que en los últimos meses, tras su separación de Martona, teníamos más tiempo para estar juntos, y como la afinidad era muchísima nos sentíamos a gusto el uno con el otro. También que nos habíamos distanciado de Xavi por un mogollón de trolas que nos había encolomado a los dos, y sin su presencia dañina aparecían nuevas compenetraciones entre Iván y yo. Como lo de Xavi es suficientemente importante, le voy a dedicar un capítulo completo. Hale, otra cosa en el tintero para complicar más la lectura. Vaya estilo más raro tengo, coño…

Como iba diciendo, me acerqué a casa de Iván a comer by the face en mi pobreza. Lo mismo que Alexandra, que qué tal el nuevo curro. Con él podía ser sincero, hostias, una puta pena, el director es un comemierdas de mucho cuidado. A mi edad y con mi experiencia me hace salir a puerta fría, como un puto pringado de los cojones.

El cabroncete lleva media vida viviendo solo, por lo que sabe cocinar, y di buena cuenta de unos fantásticos espaguetis con tomate y carne. Me revienta que a la pasta se le ponga algo más que tomate con carne o atún, o bien salsita carbonara de la rica; todo lo demás lo considero una violación a la pasta. Deberían prohibir la salsa pesto, la pasta con pescado o marisco, puajjj…

Vinillo con la comida, calle y bebe vino, me decía dantescamente, y nos reíamos. ¿Que el trabajo era un asco? Me lo merecía. Pero no por ello me tenía que amargar. Tienes una novela por publicar, a ver si tienes suerte y una editorial te la compra. Dios te oiga, Ivi, Dios te oiga. Pero hasta aquel momento las pocas editoriales que se habían dignado a contestarme me habían dicho, con otras palabras, que me la metiese por el culo. Cosas como que el tema era minoritario, que nadie se interesaba por temas de drogas y rocanrol, que el sexo explícito estaba pasado de moda… Pero malditos hijosdeputa, ¿la habéis leído? Si sólo os he mandado una sinopsis, ¿cómo te atreves a opinar así por una sinopsis? Pero el mundo de las editoriales tiene su propia velocidad.

Aún con las risas, apurando los restos del vino, me senté en el sofá intentando organizarme la tarde de visitas no concertadas, para evitar pegarme un pateo de la hostia. Por suerte, Barcelona es una ciudad en la que hace años las empresas de un mismo tipo de agrupaban en unos determinados barrios, y desde el centro hasta el paralelo podía encontrar no menos de una decena de mudanceros relevantes. Aquel sofá era muy cómodo, de verdad, qué cómodo. Muchas noches me había quedado a dormir allí antes de meterme en la cama de invitados por lo mullido. Y a esa hora, el poco sol de invierno entraba por la ventana. La tele puesta con alguna historia risueña grabada, un porro (nunca me han gustado demasiado, pero si hay risas de por medio la cosa cambia), más risas, me tumbo, el agradable sol entrando por la ventana, caladas profundas hundiéndose en los pulmones, tanto como yo me hundí en el sofá. No estaba acostumbrado a madrugar, por lo que me seguí hundiendo hasta derretirme en un sueño placentero. Un suelo de esos en los que se te cae la baba y te despiertas con la camisa empapada de saliva y el morrito tirante.

¡Joder, las cuatro y media de la tarde! ¡Me cago en mis putos muertos! Pues vaya con mi primer día de trabajo y mis responsabilidades. No desperté a Iván, él ya tenía su día organizado y se podía permitir esos lujos. Yo no, yo era un mierdas. Me abroché la americana para tapar el roal húmedo y salí volando. Casi veinte minutos en metro, de nuevo transbordo y paseo entre andenes y llegué a la puerta de la primera empresa que tenía que visitar. No me había dado tiempo de preparar nada, de repasar la información sobre la empresa y la guía… de nada. Busqué un banco y me senté allí a repasar. Los nervios me carcomían, ¿de qué me servía la experiencia si no era capaz de arrancar? Me daba hasta vergüenza entrar así, a puerta fría, sin más, pero es lo que había. Nes, Antonio no vale para su puesto. Si los únicos con experiencia sois Raquel y tú, en el reparto te quedas o como jefe de ventas o como director comercial. No des tiempo a que entre nadie más con currículum, no falles ahora. Ventilarte al enano no será difícil, no tiene aptitudes. El grupo es una mierda y él es una mierda aún mayor, y entre tanta mierda sólo puede encontrase enormes moscas verdes, moscas coprófagas. Entra y vende. Y algo me animó mi propio monólogo interior, pero el primer intentó me derribó por puntos.

Coincidí con uno de los socios al entrar y preguntar por el responsable de publicidad. Él no podía decidir sin los otros socios y le tenía que soltar todo el rollo que él explicaría a los demás. Ese tipo de citas suelen acabar en nada, ya que la presión y el ímpetu desaparecen, si realmente acababa contándole todo al resto de socios. Me costaba tomar el hilo de las cosas, mantener un guión ordenado y sistemático, no liarme en a explicación, y más aún rebatir las objeciones del tipo chulesco aquel, que era un soberano imbécil. Un desastre, vamos, para que alargar algo tan fúnebre. Ya te diré algo. ¿Me vas a decir algo, gilipollas? ¿Por qué no me dices que no te interesa en absoluto? ¿Por qué poca gente tiene las pelotas necesarias para decirle a un comercial que su producto no le es interesante y busca excusas? Las excusas se pueden rebatir siempre, con técnica y rapidez mental siempre se pueden rebatir. Pero, si yo no había sido capaz de suscitar el interés, ¿cómo podría haber rebatido con cierta calidad? Me faltaba brío, me faltaba familiaridad con el producto, me faltaba una puesta a punto para volver a ser el que era. Sigamos practicando.

A pesar de la humillación primera no me di por vencido, y caminé hasta la esquina. Allí de nuevo me lo pensé antes de entrar, pero no pude hablar con nadie. Conseguí una tarjeta con un número de teléfono y un nombre. Cinco minutos más de paseo, guiándome con el maldito plano del interior de aquella horrenda maqueta. Más de lo mismo, más números y nombres. No pude hablar aquella tarde más que con un abuelete egocéntrico que había creado una de las mayores empresas de su sector, fanfarroneando de que su imperio llevaba la sangre de la miseria de sueldos que pagaba. Me aplastó como a una mosca, me pisoteó como una colilla y sin inmutarse. Simplemente me recibió por divertirse conmigo, por restregarme por la cara que él tenía un gran negocio y yo tenía que patearme la calle. Eso ya me desanimó del todo y me decidí a ir a la cita con Alexandra, total, ya eran casi las ocho.

El maldito Antonio llamó para saber mis resultados. Le mentí, para eso no me faltaba experiencia ni puesta a punto. Para mí el día de hoy ha sido un rodaje; he hecho buenos contactos, mucha gente no estaba, y en las exposiciones he notado que me faltaba ritmo, pero eso lo soluciono mañana. Me iré a casa a empollarme bien toda la información y esquematizarla y mañana irá más suelto. Recuerda que el movimiento se demuestra caminando. Claro, no sufras… ¿Qué no sufras? Sufre, hijo de puta, porque como pueda te voy a explicar que las porras metidas por el culo demuestran el dolor, cabronazo.

Yo, mi frustración y mi mala hostia, nos metimos en un vagón atestado de borregos y olores nauseabundos de toda una jornada laboral, que no hizo más que intoxicarme de tristeza. Si ánimos estaba perdido, pero no sabía dónde encontrarlos. Con Angelito y Alexandra los encontraré. Saqué la PDA, me puse los cascos y, mientras escuchaba música, iba releyendo y arreglando la novela que ya tenía escrita, puliendo párrafos, revisando repeticiones de vocabulario o estructuras. Eso hacía en mis ratos muertos, esa era mi fijación, dejar la novela pulida, perfecta… Más de cuarenta minutos de podrido trayecto en ferrocarril da para eso y más.

Otro paseo desde la estación hasta el local donde trabajaba Angelito. Los píes me ardían, malditos Martinelli. Estaba agotado, aunque no tenía suelo. En el bolsillo ni un euro, puta mierda, ni siquiera me podré emborrachar a menos que mi colega no vaya de culo y tenga tiempo de ver cuándo me quedo con el vaso vacío. Nada más verme entrar Angelito ya me puso un cubata. Eso es un amigo, ¡coño!, el que sabe de tu sed sólo con verte entrar. Una mierda el primer día, ¿no? Rotundamente. Es una de las personas que mejor me conocen. Y no me iba a animar con frases típicas y vacías. Emborráchate y olvídate, mañana será otro día. Ángel, no tengo pasta. Ni yo, pero soy el jefe y si no te quiero cobrar no te cobro. Calla la boca, capullo, y vamos a jugar al Trivial.

De la máquina multijuegos nos gustaba el Trivial. ¿Sabéis cuáles son esas máquinas de videojuegos de pantalla táctil? Sí, esas. Pues allí habíamos pasado miles de horas muertas, superando record tras record, jugando mano a mano. En verdad Angelito es un tío súper-inteligente y con un nivel cultural muy alto a pesar de su profesión hostelera y de lo mucho que le gustaba la fiesta. Alguien me tapó los ojos por detrás, joder, Alexandra, no me tapes los ojos mientras juego. Lo siento. Roce.

Las cosas no iban bien entre ella y yo. Ya había despertado de mi sueño de amor y el pasotismo entraba embistiendo con garra. Ella había decidió no marchar a Galicia y ponerse a trabajar con una amiga que había montado una inmobiliaria y que la explotaba. No sólo en el ámbito laboral, sino en todo lo personal porque además estaban compartiendo piso. Bueno, más que compartir, Alexandra se había ido a vivir al piso de Brenda. Y Brenda era celosa y envidiosa por naturaleza, así que metía cizañas en su cabeza, que yo sólo estaba con ella para que me mantuviese, que era un perro, que seguramente las noches que salía sin ella le enchufaba cuernos de Miura, y blablablá. Como el ser del que me había enamorado se difuminaba en una persona maleable y vulnerable a los pensamientos de los demás, dejó de interesarme, así, de la noche a la mañana.

La charla con ella no me animó en absoluto, más bien al contrario. Obviedades y críticas a mi persona, no podía seguir esperando que me publicasen la novela, tenía que aterrizar los píes, no era Ray Loriga ni mi novela era Héroes, por mucho que tuviese ganas de que fuese algo parecido, y yo ya no era el tipo acomodado que ella conoció y debía volver a serlo. No era viable una vida de levantarse tarde y acostarse con el sol, noches de pupilas dilatadas, mocos blancos y aliento de cuarenta grados. Maldita cabrona, y no se puede vivir como tú, zumbada del copón, levantándote a las seis y media y trabajando hasta casi las nueve para alguien que ni te valora ni te respeta. Pero eso es ahora, porque antes has ido cambiando de trabajo cada cuatro meses porque no sabes qué quieres ser, dónde quieres llegar. De aquí a tres, cuatro, cinco años, nos sentaremos a charlar y te preguntaré, Alexandra, ¿qué eres, qué quieres ser con cuarenta? Y no lo sabrás. Simplemente sabrás que quieres levantarte a las putas seis de la mañana para ponerte en marcha y conformarte con un sueldo de camarera. A punto estuve de vomitárselo en la cara, pero aplaqué la ira innecesaria porque en el fondo ella creía que era su obligación la de devolverme al camino de los normales. Pero yo no soy normal, mi destino no tenía escrita una historia mundana y mediocre. Sólo quería dormir y despertarme en el justo momento en que me tocase demostrarlo, que nadie me molestase hasta entonces, que mi descanso sería vital como preparatoria.

Acabé borracho como una cuba, como una puta cuba, lo necesitaba. Y Alexandra me llevó a casa. Me hubiera quedado de buen gusto hasta el cierre, y me hubiera ido después con Angelito a otros locales y a seguirla en su casa, pero no tenía gasolina en el coche y lo tenía aparcado en una explanada, inutilizable, y a esa hora ya no había trenes. Por eso dejé que me llevara a casa. Pero no me apeteció entrar en ella y cabalgar monturas de placer. Algo en mi mente cambiaba a punto del corte de inyección y la estaba dejando de querer. Un beso, mañana te llamo. Una de las cosas que más me reventaban de Alexandra era su incapacidad para demostrar los sentimientos malogrados, con la boca cerrada como si no entendiera lo que se avecinaba. Me molestaba que no le molestase mi reacción.

Vueltas en la cama sin parar, pero no por pensar en ella, sino por la ansiedad que me producía volver al día siguiente a un tajo que sabía improductivo y en el que tenía que demostrar de forma rápida. Pensaba también en lo triste que era tener que llevar un bocadillo y una coca-cola a escondidas (¡qué bochorno si se enterasen en la oficina!) y comer por ahí tirado como un indigente. Mi futuro se auguraba en clave de blues y no como un single roquero de éxito.

Pero volvamos al pasado. ¿Nos habíamos quedado en Laura…?

6 Comentarios Estupefacientes »

  1. Hola de nuevo,espero que ya esteis,mejor,fantastico como siempre,Pero por dios,tiron de orejas al nes de la novela espero….dios que clasico,la pasta es fantastica,a la genovesa,a la putanesca,con calabacin y camarones mmmm,en fin de mil maneras es mi punto flaco,se nota verdad,y me da mucho coraje algo,la comida no da asco,te puede gusta ono,pero asco nunca,he dicho.jaja perdon por le discurso,bueno y ahora lo mejor,me voy una semana de acueducto,espero poder leerte,allende los confines ,del lujo y el esplendor,hala a ser malos,besines.

    Comentario por ilisalea — 27 Abril 2008 @ 21:54

  2. Ayyyyy, sigo estando enfermo… De hecho estoy muy enfermo, llevo mogollón de días sin salir de casa. Y ayer una crisis alérgica ha desencadenado un brote de asma y ahogos importante. Voy flotando, hasta el culo de anti-histamínicos, como si me hubiera enchufado la caja entera de Dormidina y fuera capaz de aguantar los párpados.
    Por lo de la pasta y la comida, lamento discrepar contigo, hay cosas que me gustan, otras que no, pero también están las que me chiflan y las que me asquean.
    Oye, qué morrazo, ¿no? ¿Te vas una semana entera de puente? Cuenta, cuenta, ¿dónde vas?

    Comentario por Nes — 27 Abril 2008 @ 22:53

  3. Ay por dios,yo creo que me voy a ir de emfermera a cuidaros,y alegraros la vida,porque a este paso,no llegais a san juan,es broma,no me voy cerquina,las perras pa los de casa jeje,ribadesella,llanes,cangas de onis,etc.. ya os contare,seguro q estara lleno de madrileños ,y vascos,q no tengo nada en contra, al reves ,me parto,viendo como toman una botellina de sidra como si fuera una de rioja,y los de madrid piden una tajada de queso pa 10 y mucho pan,y luego habla de los catalanes por diossssss,topicos siempres topicos jaja,risas mil seguro,esas es la idea ,pasarlo bien,como siempre,bueno besines,y atomar muchas vitaminas por favor ,y a cuidarse,y sino me voy pa ya,ok.

    Comentario por ilisalea — 27 Abril 2008 @ 23:28

  4. Jjjajjaá, que bien que vives, dios mío que bien… Que se vaya preparando la costa Astur, que la Ili se va de fiesta laaarga, jajajá.
    Es cierto que hay mogollón de topicazos relacionados con las comunidades y costumbres. Joder, la de veces que he tenido que escuchar burradas de los catalanes, pufffff. Y las que me han recriminado que hable con una persona en catalán en otra comunidad. ¡Coño, claro! Si estoy acostumbrado a hablar con alguien en catalán a diario, no me puedo cambiar el chip por mucho que esté en otra comunidad. Si estuviera acostumbrado a hablar en inglés con otra persona, nadie se espantaría, pero hacerlo en catalán sí está mal. Ese odio irracional hacia las comunidades con idioma propio, con propia identidad me parece absurdo, proveniente de la incultura y del dejarse llevar por los prejuicios que otros por encima les insuflan. Pero de todo tiene que haber en la viña del señor…
    Ayyyy, qué a gusto me pondría de Sidra hasta el culo, ayyy… Tenía un amigo, Nisi, que era de Cudillero y, cuando llegaba del verano, traía Sidra de por allí. Joder, ¡qué buena! Cuando tenía mi local de copas, nos subíamos la Silvita, el Nisi y yo a la barra, y en los vasos de culo gordo escanciábamos para todos los presentes, y nos pasábamos los vasos los unos a los otros. Todo el interior de la barra, que era de madera, había que lavarlo con litros de lejía porque si no apestaba al día siguiente a manzana agria. Buenos tiempos aquello, joder, buenos tiempos…
    Hale, maja, que pases un macro-puente de puta madre!!!!!

    Comentario por Nes — 27 Abril 2008 @ 23:49

  5. JajaJA si la peste que deja la sidra ,huele a chigre,jaja,debia de ser una coña verte escanciar,en lo alto de una barra,aqui ya estamos acostumbraos,y si tienes razon ,que prejuicios tan tontos,coño si es tu formal habitual de hablar,no la vas a cambiar por mi verdad,mira yo las veces que estuve en el pais vasco,nunca tuve problemas al contrario,super amables y todo en español,y desgraciadamente en cataluña no he estado solo en baqueira,pero que pija soy,jejeje,y si claro hablaba en catalan,pero cuando veina q yo ni papa,me hablaban en español,y me encanta en catalan te estimo,tiene un sonido muy especial,y algunas palbrejas parecen asturianas,lo que pasa es q ahora no me acuerdo,sabes q viva todo,yo soy del mundo y de los mios ,y de donde este a gusto,hala salao,quien sabe algun dia tomamos un culin juntos,mientras me lo bebo a tu salud.

    Comentario por ilisalea — 28 Abril 2008 @ 0:03

  6. Siempre que he tenido relación con una chica de fuera (de fuera de Catalunya quiero decir), las frases en catalán que más les han gustado han sido “t´estimo” (te quiero) y “petons” (besos). Mery, por ejemplo (si fuera cierto que alguna vez existió alguna Mery, claro), las utilizaba con mucha frecuencia, riendo, siempre riendo porque le encantaba reírse cuando las decía.
    Hay idiomas bellos y otros no tanto. El catalán y el castellano son bonitos idiomas para el amor. El catalán por la dulzura fonética, y el castellano por su riqueza. ¿Sabías que es uno de los pocos (por no aventurarme a decir que el único porque la memoria me falla con los anti-histamínicos) idiomas que diferencias el “querer” del “amar” en términos de sentimientos? Formidable.
    Estoy acabando un fragmento nuevo, a ver si no me vence el sueño antes de acabarlo…

    Comentario por Nes — 28 Abril 2008 @ 0:41

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