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17 Mayo 2008

Capítulo 50 – Bye, bye, Alexandra – 3ª parte (…y que sepa llorar cuando todo esto cambie…)


Si a alguien se le ha venido a la mente la palabra “ruin” que se la borre inmediatamente o que la cambie por “justiciero”, porque está claro que no era justo que aquel retrasado ocupase un puesto que yo merecía claramente, más cuando él pensaba utilizarme en su beneficio y yo sólo pretendía largarlo de allá sin mayores males. Él no tendría grandes problemas, ya estaba harto acostumbrado a las labores de dirigir nuevos equipos comerciales de nuevas compañías cada tres por cuatro doce y a los procesos seleccionadores. Aunque quede mal decirlo, el futuro de aquella guía telefónica estaba en mis manos y no me podía andar con remilgos dada mi apurada situación económica. Visto desde fuera o analizado desde mi actual momento, perfectamente podía haber dimitido de un cargo aún no saboreado, pero cuando vamos por la vida con los ojos entornados sólo advertimos lo inmediatamente próximo, lo que abarcan los brazos. Y mi debilidad y cobardía me agujereaban con miles de alfileres para que los centros del dolor chivasen al hipotálamo que la opción truculenta pero efectiva de despachar a un jefe más que mediocre y menos que válido era dictamen natural, lógico y necesario.

Junto a mis generales engalonados desplegamos un enorme plano sucio y arrugado, de puntas roídas, sobre la mesa. Movimos varias figuritas por encima, planteando las posibilidades estratégicas y decidimos cómo hacerlo, cuál era el camino certero hacia la victoria. La maniobra táctica era muy sencilla, si firmaba algo no lo iba a pasar, lo iba a guardar el máximo de tiempo posible para que las cosas se desencadenasen a mi favor. Aún sufriría el síndrome de la puerta fría, pero el placer de forzar el despido del Antoñito por falta de ventas salivaba en mi boca, hasta se me caía la baba. Dos días con mis compañeros de trabajo ya me eran suficiente como para ver que no eran realmente comerciales, sino mierdecillas que habían acabado de vendedores y vendedoras. Tenía claro que todavía me faltaba push para salir a la calle a empapelarla de contratos, pero eso no quitaba que mi instinto comercial me llevase a ver lo que se cocía cerca de mí, para saber aún analizar a un currelas y saber si era un crack o un paquete. Yo estaba muy por encima de todos aquellos indignos, segurísimo. De una patada hubiera roto el sol de la vulgaridad en aquel mismo instante, ¿para qué esperar a que los sucesos se abalanzasen sobre nosotros si yo ya había marcado el destino? Quizás para degustarlo como un buen vino, despacio después de dejarlo su media hora correspondiente respirando. Decidí conservar la calma y armarme de paciencia hasta los dientes, ningún detector de metales iba a detectar que cargaba esas armas con las que degollaría a quien se pusiese entre mí y mi cargo, ese buen as en la manga que guardé. Antonio y todos los demás estaban ya predestinados a llevar mi cruz hasta su sepultura. Amén…

Estuve dos días más en la puta calle. Con Iván por Girona trabajando no tenía adónde ir y comía bocatas de pan correoso y duro del día anterior en algún parque, denigrado, esperando que llegase el momento de recuperar mi trono. Pero el destino es un cabronazo de muchísimo cuidado, por lo que las quería hacer pasar realmente putas antes de darme lo que me pertocaba, y de derecho de pernada fu directamente a trastocar mi salud. El miércoles, en principio, no tenía más mala pinta que cualquier otro día invernal, ni más ni menos, por lo que en aturdida mente matutina ni se planteó llevar un paraguas encima. Hacía siglos que no tenía paraguas, acostumbrado a tener el resguardo de mi coche cerquita. Y pasó lo que tenía que pasar, obviamente, y llovieron mares y océanos, y vi como Noé le quitaba la funda a su barquito a toda prisa y obligaba a entrar a golpe de fusta a todos los animales. El poco tiempo que tardé en refugiarme en alguna portería (no tenía dinero en el bolsillo para buscar cobijo en el calor del amor en un bar) fue un siglo sin luces. Las gotas de agua eran inmensas balsas que golpeaban con furia inusitada, resbalones en la carrera, y la humedad se me metía hasta en los huesos. Última hora de la tarde, como un perro herido y abandonado, empapado y muerto de frío, decidí volver a mi pueblo. Antonio me llamó, estoy chorrendo y es tarde, voy camino de casa. No le importaba que estuviera como recién salido de una piscina, quería ventas, putos movimientos que se demuestran caminando, calla ya hijoputa, que cuando consiga que te despidan te voy a meter un paraguas gigante por el culo y lo voy a abrir después mientras te canto en la menor “el movimiento se demuestra caminando, uoh, caminando, uoh”, y te haré caminar a saltitos, mientras abro y cierro el paraguas, “el movimiento se demuestra caminando, uoh, caminando, uoh”.

Ya en el tren empecé a sentirme terriblemente mal, a tiritar, ni la calefacción del vagón podía aliviar mi malestar. Un sudor frío me embargaba y el dolor de cabeza se cebaba concienzudamente. Note fiebre. Bueno, quizás no sea tan malo. No es normal recién incorporado en un trabajo ponerse enfermo, pero bueno, así tengo excusa por la ausencia de contrataciones y pongo más en entredicho al mongol. Acabaría la semana sin emoción en la cama, reescribiendo, soñando con editoriales de seres cordiales que me abrazaban y me querían, que me decían que ni novela era buena y que la publicarían.

Soñé con Lou Reed aquella noche. Supongo que porque él quería escribir la gran novela americana en un disco, y yo grabar el gran disco de rocanrol escrito. O tal vez por aquel medio minuto en que hablé con él mientras me firmaba la pulsera-entrada del Fib que aun adorna mi muñeca izquierda (hasta que se rompa la llevaré, dije hace cuatro años). La voz de Lou Reed siempre me había gustado, incluso antes de haberme fijado en las letras, incluso antes de saber algo sobre guitarras y distorsiones. Y es que las voces que son como la noche, oscuras, rasgadas, me pueden. Tal vez por ello he escuchado mil veces The House of rising sun, y por ello el queridísimo Eric Burdon me ha acompañado durante años.

Os confesaré que me parto el culo de risa de la peña que lleva politonos absurdos e impersonales, que van de guays porque tunean su móvil de última generación e intentan mostrar así su personalidad diferente. Pero cuando alguien les llama les escuchas el puto reggaetón o los triunfitos del carajo. Borreguismo descarado. No sólo muestran el máximo exponente de su gilipollismo de esa forma, sino que se dejan timar por el operador de contenido que les ha vendido el tono por cuatro mensajes. Yo elijo el tema que me gusta, lo descargo del ordenador al móvil (normalmente por Bluetooth) y lo activo. Llevo la señal de llamada que me sale de las pelotas y gratis. Hace poco la cambié porque ya llevaba años con ella, pero hasta ahora Eric Burdon y sus Animals me avisaban de las nuevas comunicaciones.

Pero volviendo a Lou. Éste me invitaba a caminar con él por el lado salvaje de la vida, por el lado oscuro. Se hacía rayas sobre la portada de su disco Rock´n´Roll Animal, unos rayotes de palmo de largo, anchos como lápices. Hizo seis tronchas, seis como seis son las cuerdas de su guitarra, y yo le decía, ¿no era Heroína lo que traia realmente ese disco? Se reía el cabrón, se reía, mientras miraba el culo de las chicas que por allí pasaban, ajenas a nuestros excesos. Después de esnifarnos los primeros fideos el mundo era como un barco a vapor, algo ruidoso y trepidante, pero lento y seguro. Aún quedaban cuatro líneas de farla, por lo que fui a dar cuenta de otra de ellas, pero al meterme el billete enrollado de cien dólares en la nariz, el músico me dio una hostia tremenda, zás, en toda la boca. Tío, este mundo es sólo para los artistas, y tú no lo eres. Vuelve al mundo, vuelve a tu mundo. Sé lógico, regresa al lugar al que perteneces y hazlo lo mejor que puedas. Desperté enfebrecido, la boca seca y pastosa y, curiosamente, un fuerte dolor en la mejilla…

10 Comentarios Estupefacientes »

  1. juajuajuajua me ha encantado el momento paraguas-Antoñito-cancioncilla, jajajaj jajajajaj

    Comentario por Lunera — 19 Mayo 2008 @ 13:06

  2. Pues ni te imaginas la partida de culo que me pegué yo sólo escribiéndolo, ni la que se pegó Raquel cuando lo leía… Ya se acabó la parte aburrida de la segunda parte, ahora empezará la cañita de la buena, que ya estamos en situación… ¿Estáis preparad@s para lo bueno?

    Comentario por Nes Oliver — 19 Mayo 2008 @ 13:18

  3. ¿Lo bueno dices? Venga chaval, pues no te cortes….

    Comentario por plin — 19 Mayo 2008 @ 17:14

  4. Plin,

    Pues no sé si insinúas que lo que hay hasta ahora es malo o si me animas a que siga colgando porque te mola. No obstante, todo en su momento, soy humano y necesito mi tiempo para escribir…

    Un saludo y bienvenido!

    Comentario por Nes Oliver — 19 Mayo 2008 @ 17:18

  5. Una pena que no se puedan hacer “trapis” aqui.

    Yo tambien estuve en el concierto de Extremoduro el sabado en Santander.

    100% de revival. Me puse fino.

    Te leo a partir de ya!!.

    Si alguien quiere pillar un poco, aqui se lo pongo cortao finito -> http://puliendocosto.blogspot.com

    Comentario por Mr Hans — 20 Mayo 2008 @ 14:05

  6. Bueno, no se pueden hacer los “trapis” directamente, pero sí indirectamente, ya sabes, lo de tráeme una mediana o un quinto y esas cosas, jajajá… Por lo que te he leído debes ser discreto, jejejjé…
    Extremoduro, ayyyy, ya tengo ganas de ir a Reus el 14 de junio a verlos, porque yo también pienso ponerme fino de la hostio, incluso Fino La Ina…
    Nos leemos y nos lo pasamos!

    Comentario por Nes Oliver — 20 Mayo 2008 @ 14:23

  7. Amore,que abandonao te tengo,seguro que ya ni te acuerdas de mi,ni na,y es que la vida se complica a veces,voy a estar fuera una temporadina,y no tengo la tecnologia en casa,y te veo desde un ciber y no todos los dias,dios como te echo de menos,y las parrafadas,pero te sigo siendo fiel,y sigues siendo mi droga preferida,y me rio sola,aqui deben de estar flipados,jua jua,,yo para los tonos soy un poco friki,jaja,alejandro fernandez,siempre por dios,of course,y por que no lo puedo tener en vivo,ojala,en fin….bueno amore sigues siendo genial,hala salao,un besazo,desde la humeda asturias.

    Comentario por ilisalea — 20 Mayo 2008 @ 22:04

  8. Alejandro Fernández??? Jjajajá, como se nota tu pasado en méxicolindo, jajjaá…
    Pues me tenías algo preocupado, ya eran muchos días sin aparecer. Pensé que te habías echado novio, y me decía a mí mismo que lo estabas destrozando sexualmente, dios mío, pobrecillo, se le caerá la picha al pobrecillo, juajuajuá!!!
    Pues si a vida la tienes complicada me sabe fatal, ya sabes, si te pudo ayudar en algo dímelo. Si vas a poder conectarte poco no lo hagas todos los días, hija mía, porque no doy abasto con el trabajo y escribiendo y no escribo más que dos o tres posts por semana…

    Un besazo y a cuidarse, amore!!!

    Comentario por Nes Oliver — 20 Mayo 2008 @ 22:12

  9. Hola, Nes:
    Solo decirte que voy a probar tu “droga” a ver que tal resultado concibo de ella, jajaja. Espero que el enganche sea llevadero y no dañe mucho mis neuronas. Bueno t dejo que tengo mucho trabajo por delante, si no me equivoco retrocedo unos mesesitos y me voy al 18 de enero, verdad? Bueno ya te cuentooo…

    Comentario por ANA — 21 Mayo 2008 @ 9:23

  10. Bueno, esta droga es como todas, hay a quien le engancha y hay a quien le sienta terriblemente mal. Espero que, por lo menos, no te entre una sobredosis, porque hay ya escritas cerca de 400 folios, ni más ni menos.
    Tienes que retroceder al 14 de enero, que es cuando empieza realmente la novela, en el capítulo 1 (aunque las dedicatorias te pueden llevar a saber algo más de parte de los personajes antes de aventurarte en la lectura).
    Te recomiendo, si te gusta la música, que previamente te sumerjas en el vídeo-clip que encabeza cada capítulo porque te introducirá en el ritmo del capítulo.

    Un besazo, guapa!

    Comentario por Nes Oliver — 21 Mayo 2008 @ 9:50

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