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4 Julio 2008

Capítulo 51 – Amistades y decepciones – 2ª parte (…que, en el fondo del mar de la memoria…)

Categoría: Capítulo 51, Diario Estupefaciente 2, Diario 2, Novela Blog — Nes Oliver @ 2:19


El ser humano que vive en sociedad padece ciertas frustraciones en relación a que tiene que intentar desconectar habitualmente interruptores de actividades neuronales mal consideradas, odios míseros, rabias, envidias… Y al vivir en una constante frustración por carencias, proyecta esas debilidades animales de forma social (esto es, uniéndose en manada con los que tienen los mismos odios, rabias y envidias), sobre todo contra los que son diferentes y contra los que son superiores, en forma de desprecio mental. Como mi intención no es realizar una tesis, al revés, sólo quiero hablar de la amistad, no hablaré de la exasperación pagada contra los inferiores.

La colectividad mezquina aborrece a los diferentes por miedo a que enseñen su manera de vivir, su esencia, y contagien a los demás (con lo que muchos perdería su posición privilegiada en la medianez), y porque el ser humano es rutinario, cuadriculado, tanto que prefiere vivir equivocado a admitir un error de largo tiempo, a admitir que su vida es basura por no haber visto antes la luz, y que esa luz la ha visto a través de otros ojos. Vivir fuera de los estereotipos marcados como habituales es negativo y las críticas absurdas pero existentes. Cuando alguien no tiene pelotas a seguir tu camino, a trepar tus cumbres, eternamente tendrá resentimiento hacia ti. Es más sencillo así…

La sociedad aborrece a los que tiene más de algo que la media, da igual que sea dinero, éxito, un mejor coche, una mejor casa. La envidia de las posesiones, de lo material, de que otro folle más, lleva a inventar reproches hacia quien está por encima. La envidia no sólo es mala porque lo digan los mandamientos, es mala porque es dolorosa, porque corroe, porque hace ver la propia miseria de forma más clara, porque te despierta del sueño a hostias escupiéndote a la cara que eres una mierda. “Mira el gilipollas ese con el descapotable”. Miles de veces escuché esa frase. Bien analizada, ¿a qué nos lleva? A que poseer un coche guapo es de gilipollas porque cuando vas a comprarlos te hacen el test del gilipollismo y, dependiendo del resultado, sólo te puedes comprar un coche u otro, ¿no? Evidentemente que no. Nos lleva a la fábula de la zorra y las uvas, como no puedo alcanzar el racimo digo que están verdes y me siento mejor, no acepto mis desilusiones y carencias porque supondría enfrentarme a mí mismo y a mi mediocridad y, arrogantemente (como no podría ser de otra forma), insulto disparatadamente. ¿Reconocer? ¿Reconocer el qué?

Ya sé que me enrollo lo indecible para volver al punto de partida, pero es que es la forma que tengo escribir, sólo sé hacerlo así. Al lío…

A veces las relaciones amistosas son como las relaciones de pareja, aunque el factor de “necesidad” de la pareja varía en la amistad, tanto como que los fallos de comunicación son menores en las relaciones amistosas. Pero muchas veces la camaradería se ve alterada por envidias, proyectadas al estilo humano, con absoluta incapacidad para reconocer la realidad.

Las amistades comienzan en momentos determinados, pero a la vez que crece el apego, las personas involucradas evolucionan, evolucionan sus vidas, evolucionan sus gustos, evolucionan sus necesidades. Mejor que utilizar evolución utilizaremos cambio, porque no todo el mundo se altera en positivo. Pero como en primera instancia hay una cierta “igualdad” entre los colegas, el paso del tiempo puede hacer patente unas diferencias brutales en la vida de cada uno. Envidiar en abstracto o a un desconocido es penoso; envidiar a un camarada cosa complicada.

Pongamos un ejemplo musical (y no quiero que se ofenda con este ejemplo los que amen la música). Dos personas (llamémosles John y Jack) que se conocen con dieciséis años porque les gusta la misma música y dicen: somos heavies. Y van los dos con pelos largos, botas militares negras, chupa de cuero cruzada, camisetas de Iron Maiden y beben cerveza y fuman porros como posesos, arriesgando la vida en un par de vespinos sin casco. Va pasando el tiempo. Uno de ellos pasa de todo, se dedica a perrear y, todo aquello que le supone un esfuerzo, lo cataloga de malo, simplemente, sin cuestionarse más, para no malgastar empeños. El otro ve algo más en la vida. Y cuando fuman porros juntos piensan en cómo serán de mayores y cómo serán de importantes. Y uno daría la vida por el otro, son los mejores amigos.

Con veintiún años se siguen viendo, y mientras John sigue vistiendo igual, sigue bebiendo lo mismo, sigue escuchando la misma música, sigue llevando el pelo igual, son sus puntas abiertas (obviamente), Jack tiene un pelo largo sedoso, cuidado, y en su vida normal viste mejor, escucha música de otros estilos, suele beber bourbon, está a punto de acabar su carrera y entrar a trabajar en una buena empresa. John les sacó pasta a los viejos para sacarse el carnet de conducir y les roba el coche los findes de semana, mientras que, con el curro de horas extras, Jack se compró un Golf de segunda mano. John sigue con sus porros, los padres no le dan más pasta, y ponerse a currar mientras intenta acabar COU por tercera vez significaría tirar sus estudios pero la borda. Jack ya ha probado la coca. Pero cuando se juntan siguen diciendo que son heavies, aunque Jack ya no se siente heavy porque con toda la música que escucha ahora prefiere definir sus preferencias como rock duro. Intenta hablar de música con su amigo, pero ante la cerrazón de John, pasa de tema, prefiere respetarle y seguir la juerga con los recuerdos de cuando eran jóvenes. Y cuando fuman porros juntos piensan en cómo serán de mayores y cómo serán de importantes. Y uno daría la vida por el otro, son los mejores amigos.

Con veinticinco John está en primero de carrera, las juergas universitarias le impiden estudiar habitualmente y, aunque no trabaja y no tiene mucha pasta, se las apaña para revender fotocopias y pasar algo de costo y maría a los chavalines de primero. La vieja chupa ya se rompió, pero en un mercadillo encontró una igual, y el iPod y el portátil los ve como gilipolladas. Jack sigue llevando el pelo largo, pero ya no tanto. Ahorra para un máster para poder ascender y sus gustos musicales ya han evolucionado, ahora se considera simplemente roquero. Las juergas con John siguen siendo divertidas, pero en el transcurso de éstas a veces siente lástima por su amigo, por su falta de aspiración, pero la sonrisa de su amigo le hace olvidar esas cosas, y unas cervezas y unos porros no son tan mala cosa, aunque ya prefiere la coca y el ron, y una charla intelectualmente más interesante, pero las raíces son las raíces. Jack intenta hacerle ver a su colega que tiene que hacer un cambio en la vida, que lleva camino de ser un fracasado, pero John le dice que lo tiene todo calculado, que no sufra, y Jack confía en su hermano de sangre. Y cuando fuman porros juntos piensan en lo poco que les queda para ser mayores y cómo serán de importantes. Y uno daría la vida por el otro, son los mejores amigos. Aunque Jack empieza a pensar que si algún día necesitase que John matase por él, igual la ocasión le pillaba durmiendo o emporrado y no llegaba a tiempo.

Con treinta años la vida ha cambiado, y John se ha negado a coger ningún tren, ningún metro. Sigue yendo a píe, aunque a simple vista parezca que aún conduce el destartalado coche de su padre, pero la chupa de cuero y las melenas despuntadas ya quedan muy de los ochenta. Suerte que ya se le rompieron los pantalones elásticos. Después del máster la vida profesional, la vida que Jack quería, le consume mucho tiempo, por lo que sale apenas. Su empresa le incentiva con un vehículo de empresa, un descapotable con equipo de música de treinta mil canales y cuarenta y cinco millones de vatios por la que siempre sonará música a toda puta hostia, música con guitarras incendiarias, pero todo tipo de música. Es feliz, ha conseguido todo aquello que quería en la vida, su ilusión, para lo que se preparó. Se sienta digno, importante, fuerte ante la vida. Piensa en los sueños de joven y se acuerda de John, por lo que decide ir a ver a su amigo. Y cuando su amigo lo ve, tan sonriente, con su traje de diseño, sus gafas de diseño, su deportivo descapotable último modelo, y Fito y los Fitipaldis sonando por los Bose, la bilis del hígado de John se desborda.

No se alegra de éxito de su amigo, porque eso sería cagarse bajo la almohada, acarrear el olor a heces de su patética existencia noche tras noche, no se alegra del éxito de su amigo. Siente rabia, envidia cochina, celos. No ve todo lo que ha trabajado su amigo y la nada que ha creado él en sus treinta años de parásito y le dice a Jack que es un vendido, que ya no es quien era, que es un mierda por haberse dejado vencer por el consumismo y el capitalismo.

- Pero tío, nunca hemos luchado contra el capitalismo, no éramos comunistas acérrimos, simplemente escuchábamos música. Mientras tú te dedicabas a fumar porros y no hacer nada, yo estudiaba, trabajaba y ahorraba para pagarme más estudios, y después de eso, más estudiar y más trabajar para llegar a cumplir mis metas, mis sueños, aquello que consideré que tenía que ser mi futuro. Tú te quedaste clavado hace tres lustros, yo he evolucionado. ¿Me llamas vendido por haber soñado y haber querido que mis sueños estuvieran al despertar? Eres un iluso, un gilipollas iluso. No debería haberte aguantado por cariño, porque me he encontrado gente más consecuente que tú en la vida. Cuídate y búscate otra chupa, que esta se te empieza a despedazar -. Y se aleja pensando que hubiera matado en algún momento de su vida por él, sólo porque había sido su amigo…

Tres años después, Jack entra en una oficina del Inem en busca de personal cualificado para la empresa que está montando. En la cola ve a su ex-amigo, que lo mira, envejecido y preguntando, ¿sigue sin haber nada para mí? Jack esquiva la mirada, no quiere hacerlo sentir mal…, no quiere que John sea quien le pida trabajo para no tener que decirle al que fuera su hermano que se vaya a la mierda y se joda con su puta vida de mierda, porque eso es lo que se merece…

Aunque con muchas diferencias de por medio, en esta parábola mi nombre es Jack…

10 Comentarios Estupefacientes »

  1. Te aplaudo, tío. Y te aplaudo porque eres capaz de romper constantemente la historia, no sólo con flash-backs, regresiones o como quieras llamarlo, sino con este tipo de capítulos. A mí, personalmente, me ponen en vilo. Llevas la narración como te sale de los cojones, cabronazo, y con ello nos llevas a nosotros de la mano a tu antojo. Eres un hijoputa, pero un hijoputa muy bueno, señor Nes, muy bueno.
    Philip se sigue quitando el sombrero.

    Comentario por Philip Morris — 4 Julio 2008 @ 13:50

  2. Pues Philip, como siempre gracias, de todo corazón. Se hace lo que se puede, intentando no caer en lo mismo de siempre, tropezar en lo que se puede leer en cualquier sitio. Ya que no tengo ningún estilo particular me dejo llevar por la espontaneidad y la libertad. Hablando en plata, relato como me apetece, jajajjá… Los próximos fragmentos y capítulos te gustarán a buen seguro.

    Comentario por Nes Oliver — 4 Julio 2008 @ 18:32

  3. Brutal,si señor ,asi es la vida ,esta llena de juanines y de joaquines,es un sin vivir,y la envidia ye muy mala,todo esfuerzo del tipo que sea,merece su recompensa,me sigues encantando chico del descapotable,y al reves a mi nunca me parecieron gilipollas,es como lo de las rubias tontas,hartita ESTOYYYYYYYYYYY,se nota que soy rubia y no tonta ,verdad,jajaja,en fin,y cambiando de tema,no podriamos convencer a la tu raquel,crucero?ay fia,despues de lo del titanic,jaja,vente pa asturias,y alrededores,ostrataremos de lujo,comereis y bebereis de escandalo,y que paisaje….etcpor eso somos el paraiso natural,ademas tu tienes mucho peligro guaje,seguro que caes por la proa,jajaaj ,dios no lo quiera,bueno a cuidarse,yo me voy de nuevo de vacaciones,dicese baja laboral,despues de la operacion reposo,jejeje,besines muchos pa el nenu y raquel,y como no ,a el gran nes.

    Comentario por ilisalea — 4 Julio 2008 @ 19:46

  4. Pues sí, Ilisalea, así es la vida y así y así son los Juanines y los Joaquines. Quizás fuera de contexto muchos podrían pensar que el malo es Jack, pero, ¿a qué en esta historia todos entendemos que el capullo es John? Lástima que la vida a veces sea más complicada de ver que en las novelas o en las películas, y lástima que en las novelas y en las películas la peña se quiera sentir identificada con los “buenos” y en la vida real los repudien por envidias. Pero creo que no digo ninguna mentira.

    El problema de irnos de ruta o de crucero es simplemente por el crío. Me niego a irme de vacaciones festivaleras arrastrando al crío con nosotros y no lo tenemos muy fácil para dejarlo con nadie. Mis padres están convalecientes de un cáncer, y los padres de Raquel están en Elche (la familia del padre es bastante maligna). Por lo que, para pegarnos rutita festivalera, toca llevar al niño a Elche, pegarnos nuestro viaje, volver a Elche y luego a Barcelona. Puffffff, qué palo. Y Raquel tiene razón en el aspecto en que en un crucero dejaremos al crío con las actividades de su edad y nosotros a nuestra bola, a que nos lo den todo bien hecho, lo cual no es malo.

    Cuídate y haz reposo, a ver si nos van a llegar noticias de que vas de sidrería en sidrería en vez de estar en cama…

    Comentario por Nes Oliver — 4 Julio 2008 @ 20:56

  5. Es la primera vez que entro en tu blog y me ha enganchado el post de principio a fin.
    Primero las grandes “verdades” de la envidia malsana y el caso “ejemplarizante” con que lo ilustras.

    Enhorabuena por tus palabras.

    Comentario por insomnia delirata — 9 Julio 2008 @ 13:00

  6. Me alegra que el post-fragmento-de-capítulo haya sido de tu agrado. Y sí, creo que digo una gran verdad en él.

    No obstante, tiene mayor sentido aún relacionado con el resto de la novela, ya que no es un blog al uso, sino una novela de principio a fin (con excepción de algunas paranoias que se me van ocurriendo ajenas al argumento principal).

    Creo haber visto tu nombre por ahí…, ¿en el Diario de Clementine?

    Comentario por Nes Oliver — 9 Julio 2008 @ 17:56

  7. Primera visita a tu novela. Me parece bastante interesante la idea

    Apunta otro en tu lista de lectores

    Comentario por raphdada — 11 Julio 2008 @ 0:25

  8. Seas bienvenido, Raphdada y es pero que disfrutes. Aunque mi consejo es que comiences por el capítulo 1 para que puedas valorar la progresión de a historia.

    Un cordial saludo desde Barcelona!

    Comentario por Nes Oliver — 11 Julio 2008 @ 1:31

  9. Hola de nuevo,ay amore,la peña esta mu mal,juajua,y yo creia que estaba como una maniega,dicese,loquita perdida,madre de dios,me parto,tienes toda la razon,lo de buscar en google,ye de chiflaos,en fin pero asi ye fiu,yo sigo reposando,en el paraiso natural,y bebiendo sidrina,madre que bien vivo,como decianlos de antes veraneando,me encanta esa palabreja,veranear,y tu donde veraneas?hala salao a cuidarse,un besin.

    Comentario por ilisalea — 14 Julio 2008 @ 0:23

  10. Ay, Ilisalea… Acabo de regresar de una de mis macro-curas de sueño… El cuerpo también me está pidiendo a mí veranear… Y me lo está pidiendo a gritos…

    Comentario por Nes Oliver — 15 Julio 2008 @ 23:29

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