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14 Septiembre 2008

Capítulo 52 – Un sueño – 1ª parte (…cuatro de la mañana, atrapado por las sombras de la luz de la luna…)

Categoría: Capítulo 52, Diario Estupefaciente 2, Diario 2, Novela Blog — Nes Oliver @ 23:47



Sueño. Viajo a bordo de mi viejo Mazda rojo, el aire me da en la cara. Sé que estoy buscando algo, tengo esa certeza, lo sé con seguridad, busco algo o a alguien. Es raro, no llevo encendido el equipo de música, eso me extraña. Creo que desde que conduzco, y de eso ya hace años, nunca me he montado en ninguno de mis coches sin encender la música tras arrancar. No recordaba la fantástica sensación que me daba la posición del asiento, tan tirado en el suelo, ni el tacto del volante y el cambio de marchas, no recordaba el placer que me producía conducir aquel juguetito. Pasados los 30 se cambia el biplaza por un descapotable más de papi, uno de cuatro plazas, pero su huella no tiene el mismo poder en mis sentidos. Añoro más a mi antiguo coche que a la mayor parte de personas que se perdieron en el pasado… que a todas las personas que se hundieron en los lodazales de lo pretérito.

La temperatura es ideal y no hay apenas aire, no me despeino. Conduzco sin dirección por el centro de la ciudad, sin rumbo fijo. Y esa ciudad es una mezcla de diferentes ciudades, es una amalgama de trozos de calles por las que he pasado en algún momento. Una ciudad-puzzle, una ciudad de sueño y recuerdos deformados y desordenados, una ciudad en la que busco algo o a alguien. Una ciudad en la que no hay ni un alma, una ciudad solitaria. Y es raro, pero también me parece normal no ver a nadie por la calle. Sé que es tarde, está oscuro, pero no sé qué hora es, puta manía de no llevar reloj ni en ensoñaciones…

El ambiente huele a ositos de gominola y a chicle de fresa, por momentos incluso a bollitos de chocolate, como aquellas madrugadas en las que entraba a trabajar en una inmunda garita cercana a la Bimbo y el olor a pastas recién hechas inundaba la autovía de camino. Perfume de chicles de fresa como el aliento de una adolescente con pecas y mirada lasciva. Conduzco como si estuviera recorriendo unos muslos de piel tersa, de carnes turgentes, una glorieta que me recuerda a un pecho, una curva que se asemeja a una hendidura vaginal, conduzco entre vapores de chicles de fresa ácida por unas calles con forma de hembra, largas piernas en las que los neumáticos Dunlop van dejando la marca de su saliva de goma, pasos de cebra de rimmel, señales de pintalabios, pavimento húmedo como flujos, esquinas como lenguas insinuantes y lujuriosas, cristaleras como ojos claros transparentes en los que hundirse y naufragar, hierbecillas en los jardines como un pubis arreglado, alcantarillas como un ombligo en un vientre liso, la luz de la luna como un orgasmo salvaje y pretencioso. No puedo acelerar, no quiero velocidad, sólo quiero observar. Conozco estas calles, lo sé, pero su forma me es totalmente nueva, su orden está minuciosamente mezclado. Yo sé que tengo una obligación casi religiosa de encontrar lo que busco, aunque no sepa ni qué es ni dónde está, he de estar pendiente, en algún momento aparecerá ante mí, lo sé. Mi pequeño Mazda, como un enorme chicle de fresa rojo, obedece fielmente, es una extensión más de mi cuerpo, como si fuera montado en mi propia polla, como si mi propio rabo tuviera motor multiválvulas en lugar de venas y faros escamoteables por testículos. Me encantan los ositos de gominola, me encanta el olor a chicle de fresa, me encanta conducir sobre un cuerpo de mujer, me encanta fumar mientras masco un chicle de fresa o chupo un osito de gominola, pocos regocijos hay iguales. Sólo quizás hundir la lengua en una boca juvenil con sabor a fresa y deseos imperiosos. Ni siquiera escuchar mi propio nombre en una voz sensual y gimiente lo supera. El olor me llega a la garganta, lo llego incluso a saborear. Mi vida huele a golosinas y a sueldo de ejecutivo, no puede ser malo un mundo así, no puede ser funesto un cosmos de órbitas entre Trident y Haribo.

Las farolas alumbran las sombras y las alargan, las eternizan hasta el infinito de la inmaterialidad. Las farolas y la luna hacen que la oscuridad sea dulce y amistosa. Esas luces me guían en la oscuridad hacia mi objetivo. Sé que no puedo parar hasta que lo localice, sé que es vital para mí encontrar, es mi destino, es vital, necesario, la continuidad del universo, por lo menos de mi universo, depende de que me tope con aquello que hay programado en ocultos archivos de mi mente. Sueño, pero sé que todo lo que me ha sucedido en la vida tenía una finalidad concreta: los estudios, las amantes, tantos cuerpos lozanos entre mis brazos, los amores, las decepciones, mi ruina económica, mis triunfos profesionales, tantas horas delante del ordenador escribiendo mi propia historia, todo, absolutamente todo, venía marcado por un propósito universal por encima de mí y del bien y el mal. Localizaré lo inexcusable, es mi destino, está escrito. Conduzco sin rumbo fijo, expectante. Mi instinto y mi razón se unen para complementarse, para multiplicar sus capacidades, sus posibilidades. Conduzco…

Paro un momento, algo me falta. ¡Ah, joder! Un cubata y unas rayas, es mi sueño y es la única oportunidad que tengo de saltarme la ley a la torera, beber, bufar, correr, estoy lejos de las leyes de los hombres, ¿por qué no hacer lo que me plazca? Y tal como el vicio es pensado, el subconsciente y Freud se alían a mi favor y en contra de las represiones del ello para satisfacerme, y en el asiento del copiloto aparece una bolsa divina de cocaína y en la ranura de sujetar los refrescos un enorme vaso tamaño menú gigante de cadena de hamburguesas con Ron Matusalem y Cola. ¡Qué sensación tan fabulosa, qué sensación! Hacía años que no me atrevía a hacer algo semejante, conducir drogado y borracho. Ya que puedo, lo hago, ya que puedo, lo disfruto, ¡qué coño!

Una guitarra arpegia desde lejos, ya sé porque no necesitaba encender el Alpine, he de seguir la música, tengo que entenderla, interpretar sus metáforas, la respuesta la soplará la música. La música de mi sueño tiene un sentido, tiene un porqué, es una materialización sonora de una historia que me tiene que llevar adonde me es obligatorio llegar, aunque yo no sepa dónde, cuándo, cómo…

8 Comentarios Estupefacientes »

  1. Gracias por tus entradas al blog, me encanta como escribes y la forma que tienes de expresarte. Una lectora habitual.

    Comentario por Lonely_girl — 16 Septiembre 2008 @ 13:03

  2. Querida Lonely_girl,

    Y yo te agradezco que leas lo que escribo (y que tantas horas y esfuerzos cuesta) y que tengas el detalle, además, de plasmarlo en un comentario positivo. Quizás sea muy egocéntrico, pero me encantan este tipo de comentarios, jejjejé… ;P

    Hay disparidades en la opinión sobre mi manera de expresarme: hay quien dice que es muy sensitiva y consigue meterse en el papel del personaje, y otros que dicen que es demasiado descriptiva. Pero soy una persona sin apenas empatía, por lo que necesito expresarme de esta manera. De lo contrario, sólo podría escribir en plan telegrama.

    Bueno, este último capítulo está costando bastante de ser gestado, pero es que voy ocupadísimo con el trabajo, pero de verdad que estoy en ello.

    Un saludo!

    Comentario por Nes Oliver — 16 Septiembre 2008 @ 14:01

  3. Hombre!!!!! Has vuelto!!!! Cuanto me he alegrado poder leer otra vez… jejeje. Me sigue gustando como siempre, sigo con la droga diaria.
    Un besazo.

    Comentario por loba — 16 Septiembre 2008 @ 20:51

  4. Ay, Loba… Lo que se dice volver, hace más de un mes que volví de las mini-vacaciones, pero he ido de culo con una nueva empresa que estamos montando y con mogollón de reconversiones de campañas publicitarias para optimizarlas, que con esto de la crisis los clientes quieren mayor seguridad. Aún tengo que pillar el ritmo de escritura, porque realmente, se nota, como si tuviera la mente embotada. Paso muchos ratos delante del Word en blanco sin sacar una simple línea. Pero poco a poco pillaré el ritmo, palabrita del niño Nes, jejejjé…

    Comentario por Nes Oliver — 16 Septiembre 2008 @ 21:10

  5. Ness,amore,el capitulo dice atrapado por la luna ,que por cierto me encanta. A mi me encantas tuuu,queda pendiente la cita en asturias ,o donde sea,guaje,no pierdas nunca la inspiracion,tienes mucho talento,y desde luego una nueva amiga ,ya lo sabias no?un besin,ciao,saludos a raquel y al nenu,besos frios ya desde la humeda asturias,que aun os recuerda,ciao amore.

    Comentario por ilisalea — 24 Septiembre 2008 @ 22:48

  6. Ay, Ilisalea, la luna, amiga de tantas juergas y tantas historias, confidente de amores y sexos, compañera de sinrazones… La luna…

    La inspiración no la he perdido, cariñín, pero es que me falta el tiempo como nunca me ha faltado antes. Paso muchas horas trabajando cada día, pues el fantasma de la crisis sobrevuela y hay que afinar al máximo todas las campañas de nuestros clientes, así como todo lo que conlleva el nuevo negocio que estamos preparando y que espero poder tener en marcha este mismo mes de octubre (crucemos los deditos!).
    Nos debemos una cita, de eso no me olvido…

    Comentario por Nes Oliver — 25 Septiembre 2008 @ 0:04

  7. Qué placer leerte de nuevo! Te envidio, envidio tu capacidad para plasmar sensaciones, para hacer que nos metamos de lleno en ellas, para dar color y forma a tus historias…

    Muchos besos Nes! A ver si estas navidades nos vemos en Barna!

    Comentario por Clementine — 28 Septiembre 2008 @ 22:16

  8. Al igual nos volvemos a ver de nuevo en las Sevillas, Clementine de mis amores. Dile a Ambrus que se vaya preparando la naricita, jajjajá… El 14, 15 y 16 de noviembre (el 15 es mi cumple!) se celebra EventoBlog, y me inscribí por si acaso. Si puedo finiquitar de una vez el nuevo negocio que me traigo entre manos y cerrar unas cosillas pendientes, nos acercaremos. Y por supuesto, en Navidades tenéis las puertas abiertas de nuestras almas para intentaros hacer gozar de la ciudad (en la medida en que el curro lo permita, obviamente).

    Y lo de mi manera de plasmar sensaciones, cuanto menos es curioso, ya sabes que carezco de empatía humana. Quizás por ello estos últimos capítulos en los que trabajo, que hablan tanto de sentimientos y son tan intimistas, me están costando tanto…

    Comentario por Nes Oliver — 28 Septiembre 2008 @ 23:05

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