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19 Enero 2008

Capítulo 5 – Esta es una noche de Rocanrol (…ya destruí el miedo a perder o ganar…)

Categoría: 5º Capítulo, Diario, Novela Blog — Nes Oliver @ 23:19



La gran mayoría de los que leéis esto sois personas que no me conocéis en absoluto. Debería presentarme, explicaros quién y cómo soy, aunque sólo sea a grandes trazos. Si os atrevéis a proseguir en la lectura, a medida que vayan transcurriendo los capítulos más iréis sabiendo de mí. Los que sí me conocéis probablemente os llevaréis alguna que otra sorpresa.

Debo reconocer que soy una persona con demasiadas adicciones. Las tengo de las saludables, como la risa, contar monólogos, las charlas intelectualmente interesantes, el sexo con sentimientos de por medio, el sexo sin sentimientos de por medio, el cine, la literatura, el arte… Sí, sí, son adicciones.

También las hay de muy poco saludables. Peligrosas. Dañinas algunas. Por un lado el alcohol. Por otro la coca. Las mujeres y el sexo. Gastar dinero indiscriminadamente, más que nada en coches caros, ropa, botas, chaquetas, gafas de sol y perfumes, todo ello indispensable para mostrarse al mundo con toda la individualidad y diferenciación propias. La noche, que lógicamente va ligada con todo lo anterior de alguna manera, de muchas maneras, de todas las maneras…

Pero a pesar de todo, mi peor adicción es la música, un veneno que discurre por mis venas emponzoñándome, intoxicándome. Vivo con ella, siento con ella, disfruto con ella, padezco con ella… ¡Muero sin ella! Es una sensación indescriptible. Y en verdad os digo (un poco bíblico, ¿no?) que es la música la que realmente me lleva al resto de vicios, los encadena unos a otros y todos a ella. Ineludiblemente. Sin otra alternativa.

La gente se alucina cuando, estando por ahí de copas por ejemplo, al escuchar cualquier tema musical que me guste, grito y canto como un desesperado, incluso me pongo en posición de tocar una guitarra ficticia y siento, gozo, bailo, salto… Me libera. Pocos lo entienden, a veces ni mi gente. Debe ser algo tan simple como poseer hipersensibilidad para con la música.

Cierta noche, todavía trabajando yo en The Consul (un garito nocturno que regenté), una persona por la que siento un inmenso afecto, Javi, road-manager de Los Mojinos Escozíos (si lees esto, un beso para ti y otro para Jana), entre copas y colegueo, hablando de música me dijo: ¿Sabes lo peor de nosotros, Nes? No entendí bien la pregunta, no supe a qué venía, a qué se refería. ¿Qué quieres decir, Javi?

- Lo peor de nosotros es que somos adictos al rocanrol. Y esta adicción no se pasa con los años, va a más, siempre a más… No puedes dejarlo, nadie puede ayudarte a dejarlo. Te corre por la sangre y envenena tu vida. Ponte realmente a pensarlo, esta es la realidad. Buscarás en mujeres, en el alcohol, incluso hay quien busca en las drogas, donde sea, buscarás encontrar en algo lo que sientes con la música, porque sin nada no podrás sentir lo mismo en el resto de situaciones de tu vida. Y aquí no hay sustitutos, no hay imitaciones que valgan. Que la vida no sea una canción o un solo de guitarra a veces frustra, que la vida no esté tan bien producida y con la misma armonía, duele. Eso sí, Nes, ¡que se joda quien no lo entienda, que se joda quien no pueda sentirlo! ¡Que nos quiten lo bailao si alguien puede! Nadie disfruta así como nosotros, aunque nos dé tantos sufrimientos…

- Tienes toda la razón, Javi, tienes toda la razón.

Y no añadí más que un ¡Salud!, levantando mi copa y haciéndola entrechocar con los amigos presentes. Engullí de un sorbo lo que aún quedaba, le pedí a Silvia que llenase mi copa (antes de ser novia de Chicho, Silvia trabajaba conmigo en ese garito), entré en mi despacho (casi a escondidas y con cualquier excusa que no recuerdo) a preparar una larga y ancha raya de coca y aspiré como siempre, con la fuerzas necesarias para hacer que entrase hasta el fondo, abrasando el tabique y notando como su amargor inundaba mi garganta y una eléctrica fuerza reflexivo-mental se apoderaba de mi conciencia después de que la cocaína abofetease mi cerebro adormecido. La crudeza y certeza de los silogismos de Javi eran tal que decidí adoptarlos como verdad-en-sí y no cuestionarlos, ¿para qué?; ya estaba todo dicho.

Cambié el CD que sonaba entonces, un MP3 con docena de canciones pregrabadas en un orden lógico para no tener que poner canción a canción en el equipo de música del pub cuando había mucho trabajo, y convertí electricidad y láser en Starway to heaven de los Led Zeppelin. Javi me miró. En sus ojos creí leer: Lo has bordado ahora; sin palabras. Asentí y nos drogamos de R’n'R. Subimos aquellas escaleras hacia el cielo por las que ya habíamos subido en anteriores ocasiones y hablamos con el Dios Gibson y con el arcángel Jimmy Page en un dialecto de La menor que sólo unos pocos entendíamos.

Desde entonces han llovido grandes conversaciones entre Javi y yo sobre el tema del Rock, aprendiendo de él tanto como he podido. ¿Sabéis cuánto se puede llegar a aprender de un tío que lleva toda su puta vida currando por y para la música? El tiempo pasa, y con él han pasado conciertos, muchos conciertos… Y cubatas, algún que otro cubata…

Este verano pasado me llevé una muy grata sorpresa al respecto. Marché una semana de gira con Los Mojinos y con Silvia. Ir con ellos no significa ir sólo con los miembros del grupo, sino también con el resto de equipo humano: manager, road-manager, técnicos (iluminación, sonido y monitores), Backliner, conductores, montadores, esposas, novias, familiares y amigos como yo. Además de los famosos y Vips, que siempre aparece alguno. Os aseguro que es muy divertido e interesante poder compartir esos momentos y esos kilómetros con todo el equipo, ver el espectáculo desde dentro, vivir unos días una vida de carretera y rock.

En pleno concierto, en medio del subidón que suponía la marea de alcohol y cocaína (nuevamente a escondidas) que navegaba en mi interior, con miles de watios de luces y sonido acariciándome, se paró la música. Esteve Coll se decidió a cabalgar los dedos de sus manos sobre las teclas del Roland, llevándolo a gemir notas oscuras, a lo Ray Manzanarek encolerizado. Se anticipaba un tema instrumental. Silvia pasó su brazo por mi hombro, y yo la imité. Chicho se calzó la SG rojo oscuro, preciosa, la de doble mástil, ¡cómo me flipa esa guitarra y que mágica suena!, e inventó acordes preciosos sobre el mástil de arriba, el de doce cuerdas; Vidalito, Zipi y er Puto bajados de volumen, acompañando desde muy abajo. De repente, mientras el teclado seguía transportándome a la negritud, Chicho cambió de mástil, al que crea los sonidos más clásicos del Heavy, y El Sevilla, sorpresón, saltó acompañándoles con la flauta, muy al estilo celta. Con ello nos arrastraron a mí y a Silvia (y a todo el público, claro) a un punto aún mayor si cabe de éxtasis en la oscuridad. Durante unos cuatro minutos Silvia y yo, con los ojos entrecerrados, dejamos que el manantial de notas armónicamente tejidas de aquella melodía nos hiciese bucear a un estado semicataléptico mientras la gente del público nos observaba divertidos. Chicho nos guiñó el ojo y a nuestras espaldas escuchamos: Mira, se la han dedicado a ellos, que yo los vi cenando con Los Mojinos.

Claro que reconocí las notas, son parte de mi existencia. Un homenaje, una preciosa a la vez que extraña versión precisamente del Starway to heaven, oscura, dura, maravillosa… Diamante en bruto. Javi, en el fondo de la parte de atrás del escenario, esa que sólo sabemos controlar los que conocemos donde está situado todo, también miraba mi cara desencajada y empapada y también guiñó y alzó un dedo en señal de victoria. En mi mente resonó: ¿Sabes lo peor de nosotros, Nes? Lo peor de nosotros quizá sea también lo mejor. ¡QUÉ VIVA EL R’n'R, Javi! Porque cuando se acaba la música los fantasmas sólo dejan notas, pentagramas, cuerdas y teclas, púas y sudor, y vuelve nuevamente la realidad, una realidad gris, sombría, sorda…

12 Comentarios Estupefacientes »

  1. veo que hoy no duermo… no hay nada mejor que encontrar una buena historia….veremos hasta que capitulo aguanto …
    Felicidades.

    Comentario por Kimo — 6 Marzo 2008 @ 22:00

  2. Pues gracias por lo de “buena historia”, Kimo, con todo mi deseo egoísta de que el resto de la novela también te guste, por supuesto. La novela está compuesta por cuarenta y tantos capítulos y el equivalente a unos trescientos y pico de folios (te lo digo para que te vayas preparando), y en menos de dos semanas finalizará la “blogpublicación” y la novela al completo estará colgada.
    Lo dicho, que disfrutes de la novela.

    Salud!

    Comentario por Nes — 6 Marzo 2008 @ 22:26

  3. Que me entieren con la polla pa fuera para que se la coma un raton, que grande eres tio, cada dia me gusta más.

    Turu.

    Comentario por TURU — 13 Marzo 2008 @ 8:44

  4. Jjajajajá… Es que una novela-rock sin Extremoduro sería una puta mierda, ¿no? Jjajjá!
    Saludos, Turu!

    Comentario por Nes — 13 Marzo 2008 @ 16:30

  5. Vaya, tío. Eso que has dicho de la música me ha llegado.

    Es como sentir que en lugar de en el aire, está corriendo por tus venas. Que cuando sientes que la música forma parte de tí mismo no importa nada más.

    Cada vez me vicio más con esta novela.

    Biquiños!!

    Comentario por Thaly — 30 Marzo 2008 @ 21:13

  6. Y yo me alegro de que la disfrutes!

    Comentario por Nes — 30 Marzo 2008 @ 21:27

  7. Yo sí dormiré, me está enganchando esta historia, la iré leyendo poco a poco y ya te cuento.

    Comentario por minijuegos — 17 Abril 2008 @ 15:00

  8. Pues claro que sí, Minijuegos, yo espero que tú me cuentes. Y tómate el tiempo que necesites, que no hay ninguna prisa…

    Un abrazo!

    Comentario por Nes — 17 Abril 2008 @ 15:57

  9. Yo siempre llego tarde a mis citas porque al salir de la ducha, siempre con la música a todo trapo, no puedo evitar hacer “air guitar” frente al espejo durante demasiado tiempo.

    Comentario por Robert D. Paz — 21 Julio 2008 @ 16:41

  10. Jjajajjajá, sinceridad abrumadora. Ya sabéis, amantes de Robert: cuando llega tarde no es porque no ha encontrado aparcamiento o porque ha pinchado una rueda, sino porque estuvo tocando la guitarra imaginaria delante del espejo durante un tiempo imprudente.

    Ya tenemos algo más en común, Robert, jajajjajá…

    Comentario por Nes Oliver — 21 Julio 2008 @ 21:33

  11. Después de leerme 5 capítulos de tu novela me veo sumida en un ataque de euforia. Acabas de plasmar lo que yo siento siempre con la música y más en concreto con el rock n roll, esa música se clava y araña el alma como la que más.

    No sé si leerás esto, quizá te preguntes por qué coño te dejo un comentario un año después de que publicaras, yo que sé, tus escritos me han llegado en diferido y en el momento preciso..

    Voy a seguir a ver qué pasa, cada vez encuentro más puntos en común contigo, y a pesar de que probablemente muera de mal de Stendhal leyéndote.. lo seguiré haciendo. Masoquismo emocinal, supongo.

    Comentario por María — 19 Diciembre 2009 @ 13:30

  12. Pues no, María, no me pregunto qué haces escribiendo un año y pico después de haber escrito esto, ni mucho menos, todo lo contrario, si he sabido plasmar un sentimiento que puede ser similr al tuyo y así lo has entendido, entonces te he hecho sentir algo profundo, la verdadera intención de que yo escriba.

    Espero que el resto de la novela te guste por lo menos lo mismo que el trozo que llevas leído.

    Comentario por Nes Oliver — 19 Diciembre 2009 @ 16:02

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