Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

21 Enero 2008

Capítulo 8 – Mery y el sexo – Parte 2ª (…y no me encuentra el día si no encuentro su boca…)

Categoría: 8º Capítulo, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 22:45


Con la sangre fría que da saber que tienes poder sobre el contrario, la llamé. Me contó que tenía una cena con sus compañeros del banco. También asistiría un tal Rubén, un tipejo que le tiraba los trastos descaradamente y con el que comía de tanto en tanto, pese a la poca gracia que a mí eso me hacía. Repleta de ilusión me contaba cómo de guapa iba. La sinrazón parió celillos: que ya no la quisiese como antes no significaba que no me dejase atacar a veces por que otros se la pudiesen tirar. Con esto, magnificando el fatídico ataque de desconfianza y argumentando un cansancio desaforado, unido a la prisa que ella tenía (Claro, te vas esta noche a que tontear con ese comemierdas. Eso, eso, cuelga rápido, que te esperan), conseguí acabar relativamente rápido la llamada. Me sentí como un cerdo, pero ya estaba hecho. Sus últimas palabras, casi gimoteando, fueron algo así como que estaba muy equivocado con ella, que me amaba y que llevaba mucho tiempo tratándola fatal, desde aquello… Que me replantease nuestra historia pero que no la hiciese sufrir más. Las cosas tienen un límite soportable. Y se hizo el silencio digital después de que le desconectase el aparato.

Aquello a que quiso referirse fueron dos infidelidades con las que el verano anterior ella me había coronado. Las ocultó y yo no lo había acabado de superar. Dos morreos con dos tíos que me escondió por miedo a perderme. Yo tenía plena convicción de que habían sucedido, por ello utilicé mi capacidad intelectual y mi falta de escrúpulos, o sea, mis malas artes, para interrogar a su prima y sonsacárselo. Aún así, Myriam, nuevamente miedo y vergüenza, negó los argumentos y pruebas. Con ese percal de mierda aún saqué fuerzas y quise hacer borrón y cuenta nueva, pero a pesar de los esfuerzos titánicos, en aquellos momentos ella no quiso. Estuve jodido hasta que vi claramente que si ella no estaba por la labor, yo solito difícilmente iba a volver hacer de ambos una pareja. Y como dice el dicho y una canción de Sabina, cuanto más le daba, menos quería saber de mí. Cuando decidí intentar olvidarla se dio cuenta de lo que perdía y volvió a mí con nuevas e inusitadas fuerzas. Pero yo ya estaba herido de muerte, débil, cansado y lleno de rencor. Demasiado rencor. Me había corneado, me había fallado, me había engañado, no había tenido ni ganas ni cojones para olvidarlo todo y volver juntos… Entonces yo ya vivía la vida de lo que la sociedad considera un triunfador: conducía un deportivo descapotable, vestía ropa carísima, cobraba un dineral, tenía un estupendo trabajo con muchas posibilidades de ascenso que no desperdiciaría, teléfono móvil ilimitadamente gratuito, viviendo cada dos por tres en ciudades distintas a gastos pagados, hoteles, restaurantes caros… y las mujeres caían rendidas a mis píes. Una vida de lujo, vamos, que yo explotaba al máximo. Myriam no encajaba en esa vida, la cortaba. Sin embargo cometí el craso error de volver con ella. Por aquello de lo que fue. Con premura se hicieron patentes mis vacíos, y de ahí a ponerle cuernos con cierta asiduidad sólo un paso. Pero cuanto más la engañaba mayor era mi sentimiento doloso de culpa y menos huevos tenía para dejarla. Un enorme pez de mierda que se mordía su enorme cola de mierda con su enorme boca dentada de mierda. ¡MIERDA…!

Y encima me quedaba el resquemor de no tener claro si realmente sólo habían sido dos morreos o había estado follando con aquellos tipejos. Y no lo asimilaba, para nada. Porque esas dudas duelen y crean fantasmas inexistentes y mucho recelo. Con las pelotas que sacaba yo para cualquier cosa y, cobarde de mí, lo que me costaba o volver a quererla o abandonarla, por lo menos por un tiempo para aclararme. Nos desquiciábamos mutuamente. Cada uno por un tema diferente, pero nos desquiciábamos. Yo por estar arriba de la balanza del poder de la pareja y ella por estar abajo, muy, pero que muy abajo.

Me aguardaban para cenar. El simple hecho de pensar en el bellezón que recogería en breve conseguía que esparciese al viento mis culpas y mi antinatural enfado. Un gusanillo roía mis órganos vitales y un ascendente nerviosismo, como el cosquilleo de las burbujas del cava, me invadía rotundamente, como a Onán cuando hallaba un suelo de arenas bonitas para derramarse. Las oraciones apócrifas tuvieron efecto: el estómago parecía comportarse. A pesar de los movimientos peristálticos involuntarios del colon, propiciados por los nervios, no picaba el violento malestar que suele acompañar a la inminencia de la diarrea, y eso, a aquella hora, era cuestión de vida o muerte. Como a un búho al caer el sol, los ojos se me abrieron asesinando cualquier posible resquicio de sueño, aunque no de cansancio. Supongo que mi organismo se recreaba y reactivaba segregando adrenalina a mansalva. Debido también a que deseaba y auguraba, por lo menos, algo de sexo nocturno.

Nes de Transilvania. Los colmillos afilados salían de la boca, ávidos de sangre humana, ávidos del cuello de Mery. Vampírico, me vestí de riguroso negro, el color de la noche, de lo oculto, de lo prohibido, de lo inconsciente. Cinturón rojo, para romper el monocromatismo del negro y por llevar encima el color de la pasión. Negro y rojo. La lujuria inevitable. Colonia Ángel, mi preferida. Chaqueta larga, por la rodilla, la de piel de nutria. La forma y el color son… No sé explicarlo. Es una chaqueta que no pasa desapercibida, una preciosa transformación que mandé hacer de una chaqueta antigua. ¿Preparado?, ¿listo? Ya… Llamé a Sonia y le reporté los contratos del día. Unos cuantos ceros. La tía feliz como unas pascuas. Y al día siguiente tenía más contratos que firmar. Además de uno o dos contratos aún guardados. Poco me controlaría Sonia si seguía así. Le exageré indiscriminadamente y mentí como un bellaco relatándole los entresijos de la venta. Inventé que durante la jornada siguiente me reuniría durante horas con los socios de las otras empresas, que irían llegando a horas alternas. Falsedades para darme un poquito de importancia y para tener el día siguiente libre. Sería jueves y Santiago tenía fama de fiesta increíble ese día de la semana. Para ello debía descansar y tener la coartada perfecta. Sonia creía a ciencia cierta el bulo que me había montado con mi gran comprador. No podía ni llegar a imaginar que pasaría la tarde escondido dormitando. Me comentó la cena, de la que ya sabía por David. Me excusé. Yo ya tenía planes. No di más información y me despedí. Quedó extrañada. ¿A quién conocería yo en Santiago?

Un inciso. Mientras elaboro estos renglones, fumando un cigarro, olfateo mis manos y compruebo gratamente que aún conservo el olor de Alexandra en mis manos, por todo mi cuerpo. Es decir, huelo a coño, umh… Un genial polvo de necesidad pasional dentro del coche de su madre, aparcados cerca de la portería de mi edificio a las cinco de la madrugada. La pasión se vive de otra manera con cuatro copas en el cuerpo y, por primera vez desde varios años, sin haber aspirado nada de ceniza blanca entre trago y trago. Sobre todo con la exuberancia de la miel que su piel derrama como fruta madura. La vuelvo a desear. Como aquella noche a Mery.

Monté en mi flamante cabalgadura bermellona. Por aquellos entonces tenía la cansada insana costumbre de llevar el coche limpio, por fuera y por dentro y soy capaz de abrir el archivo de datos del disco duro de la memoria y rememorar el olor de la tapicería en aquella noche tan sumamente especial. Música a toda leche. Eso siempre me anima. Barricada, y cada noche otro cuerpo de mujer… ¡Velocidad, velocidaaad! Como decía Medina Azahara en los años experimentales del llamado Rock Andaluz. Ni aparqué. Llamé a la rubia gatita para que bajase a ronronearme y volví a apagar raudo el móvil. Si llamaba Myriam ya pensaría si decir que, o bien no tenía cobertura, o bien lo había apagado debido al cabreo. Tenía otras muchas cosas en qué pensar. Y la más importante de esas cosas para pensar entró en el coche y me besó para que me embriagase de su humedad. Yo, cardíaco.

Dale voz a este tema, y Héroes encendieron La chispa adecuada; en nuestros corazones ya llevaban unos días inflamándose miles de chispas, fuegos, incendios. Las palabras siempre son avispas si sus aguijones cargan el veneno de la tentación.

Cantaba y sonreía, y me abandoné por la alegría que transpiraba y que bebí, borrando por completo las negras sombras del enfado. Los Suaves, de Ourense, de la tierra en la que me hallaba. Nena, te voy a dejar, aunque me muera de pena… Nena, te voy a dejar, aunque la sangre se pare en mis venas… Y esa guitarra dura, deprimente, esa Jackson azul amartillando notas, devastando sensibilidades, llegando al alma. Y nosotros gozando. Puso su mano sobre la mía, la del cambio de marchas, con el mismo amor que el Cereijo lo hacía sobre el mástil del instrumento. La sentí compartiendo mi intimidad. Su mano me transmitió seguridad. Confianza. ¿Nunca os ha ocurrido con un perfecto desconocido el tener la extraña sensación de conocerlo de toda la vida? Eso me sucedía al contacto de su mano. Si me hubiese dejado arrastrar por el ímpetu, creo que le hubiese declarado amor eterno. Hubiese vendido mi alma, a Satanás, a Goethe, a quien coño fuese necesario. ¡Qué nosferatada…!

Creí recordar que llevaba alguna de las canciones que arduamente y con más ganas que técnica no hacía mucho que había grabado, en los años mozos de la facultad. Busqué una, por si le gustaba.

Hace poco algún hijo de puta entró a robarme en el coche. No había nada, por lo que sólo se llevó música. Sería el ladrón de Hamelín. Maldito cabronazo que mangó la última copia que me quedaba de aquellas grabaciones. Debería pillar la guitarra y practicar para volver a mover los dedos, y actualizar aquellas cancioncillas de melodías y guitarreos. Lástima de mi actual voz perruna, porque mi verdadero sueño es ser estrella del rock, pero hay que ser consciente de las carencias personales.

Sonaba Polvo Blanco, tema de guitarras desgarradas, desafiantes. La letra os la puedo mostrar. La música no, ya sólo está en mi mente.

Prosigo. Recuerdo que a Mery le gustó la letra. Siempre la consideré una de mis mejores grabaciones, suerte que fuese la que surcase las pistas de aquel CD. Le hizo gracia escuchar mi voz (filtrada y retocada con un soberbio reverb, eso sí, pero grave y rota), e imaginarme tocando la guitarra. Guitarras punzantes, afiladas. Cómo me levantan la moral. Me preguntó el porqué de la letra. Simplemente se me ocurrió. Conscientemente no va dedicada a nadie ni nada. La escribí antes de cualquier contacto con la droga, imaginando a un personaje ficticio. Años más tarde me identificaría con ella en muchos aspectos. Pero volviendo a Mery, pensé que era la mujer perfecta. Que le gustaba mi música incluso. La letra del tema decía lo siguiente, muy del estilo de mis letras:

POLVO BLANCO

He perdido el norte, la cabeza, el equilibrio
lo he quemado todo, mi nariz, mi destino…
Se han borrado mis huellas, me alejé del camino
he vomitado mentiras, mil excusas, mil olvidos
me he estrellado contra el suelo, me he ahogado en el delirio
he enterrado ideales… enganchado a lo prohibido
Tantas vueltas me da todo que de todo me desquicio

Maldito polvo blanco
que me aleja de ti
maldito polvo blanco
él me separa de ti
Espinas, canutos, billetes de mil
no sé quién soy, ¿qué día es hoy?
Camellos, espejos, un D.N.I.
¿adónde voy?, ¿adónde voy?

Y te quité
todo lo tuyo y todo lo mío
Y te llevé
a mi mundo podrido, mi mundo podrido
Y me olvidé
de lo prometido, lo prometido…

Añorando el pasado me asfixio, me suicido
una noche sin lunas, el exilio de un cautivo
lo he soñado todo: pesadillas sin sentido
¿Te llevaste mi alma? No la encuentro en su sitio
me avergüenzo, me muero, me siento muy vencido
sobredosis de sinrazón, ya no veo, ya no atino
Tantas vueltas me da todo que de todo me desquicio

Maldito polvo blanco
me crucifica sin fin
maldito polvo blanco
yo me pierdo sin ti…
Papelas, amfetas, hachís
no sé quién soy, ¿quién coño soy
Trapis, agujas, tres gramos de speed
¿adónde voy?, ¿por dónde voy?

Y no te fui
nunca agradecido, agradecido
Y te di
un tiempo maldito, mi tiempo maldito
Y te perdí
por no haberte seguido, no haberte seguido.

P.D.: Joder, si es vieja la canción… Billetes de mil, jejejeé… Pues no hace años de esos billetes, jejeejé… Eran verdes, ¿no…?

6 Comentarios Estupefacientes »

  1. buenas.

    me trajo aquí la curiosidad y me está entreteniendo, es más de lo que buscaba en esta mañana de aburrimiento en el curro, así que prometo estarte agradecido… pero hay algo que no puedo pasar por alto: el momento de los suaves, siento creer recordar que no existe versión grabada de ‘nena, te voy a dejar’ en que toque la guitarra cereijo, la canción es un poco anterior a su llegada y no la suelen tocar en concierto.

    por cierto, sabes quién es la ‘nena’ que nunca podrá dejar yosi?

    saludos! y perdón por los remilgos, pero sé que lo entenderás.

    Comentario por asturiano — 27 Junio 2008 @ 13:54

  2. Asturiano,

    Y yo te agradezco los agradecimientos y me alegra que te esté entreteniendo, porque ese fue el propósito desde el primer momento del proyecto de Diario Estupefaciente, entretener y hacer pensar.

    Veo que eres un gran entendido de música, y eso me gusta. Sí hay una versión grabada por el Cereijo, en un “directo de estudio” que se grabó para las primeras copias vendidas del “¿Hay alguien ahí?”, lo que no recuerdo es cuántas se grabaron (no recuerdo si fueron 2.000 para las primeras copias y no se re-editó más). La tocaba el Cereijo y, realmente, es brutal. Lamentablemente perdí parte de mi música cuando traspasé un local de copas que regenté hace unos años y no conservo ninguna copia, y no tengo demasiado tiempo para rebuscarla por e-Mule o Ares, pero seguro que alguien por ahí la tiene.

    Y a tu pregunta, realmente no sé quién es la nena de la que habla Yosi…

    Algún día, si encarta en algún capítulo, os explicaré una historia muy divertida con los Suaves tras un concierto en Razzmatazz.

    Un saludo!

    Comentario por Nes Oliver — 27 Junio 2008 @ 14:13

  3. buenas! gracias por la contestación…

    tienes toda la razón del mundo… por una de esas casualidades que probablemente no lo sean tanto en el equipo de mi coche, al marchar del trabajo, poco después de escribir mi comentario, estaba precisamente insertado ese cd3 del ‘hay alguien ahí?’, no lo recordaba y de repente sonó y sonreí… hubiera rectificado mi propio comentario en cuanto llegué a casa pero no tuve tiempo.

    en cualquier caso, la culpa mea y lo hace sentada, lamento el equívoco…

    la nena de la canción es… tachán!… la bebida.

    deseando leer historia divertida con los suaves!

    saludos!

    Comentario por asturiano — 30 Junio 2008 @ 9:55

  4. Asturiano,

    No te preocupes. Realmente era una de esas “rarezas” raras (nunca mejor dicho) que poca gente pudo escuchar. No obstante, lo que es innegable, y en eso nos daremos la razón, que el tema es brutal y que la guitarra es apoteósica, brutal, habla… Realmente no sé si es una Jackson la que suena en el tema, porque el efecto es bastante bestia, pero eso lo colé porque así me imagino yo al Cereijo tocando el tema.

    Imaginaba que era la bebida, pero como son tantas las posibilidades que hay en interpretar, no lo tenía claro. Pero todos sabemos lo que al Yosi le mola el drinkear, jajajjá.

    Espero que sigas disfrutando de la lectura.

    No recuerdo qué capítulo iba a ser coronado con un vídeo de Los Suaves, pero el material que había en la red era bastante malo. Te lo solucionaré (si puedo) para alguno de los nuevos capítulos. Cuando lo veas, que sepas que va dedicado a ti, compañero.

    Saludos desde una Barcelona pecaminosamente sofocante!

    Comentario por Nes Oliver — 30 Junio 2008 @ 13:23

  5. buenas!

    aquí asturiano, lago-con-monstruo. deseando encontrar el vídeo que (si es posible) coronorá algún futuro capítulo, una sugestión más. te advierto que aún voy por el capítulo 18 de la primera parte, pero mejor así: racionando, para que dure más.

    el tema es una pasada, a pesar del hiriente sonido de la batería en su versión original… pero yosi creaba, que es mucho más de lo que se puede decir ahora (por desgracia)… no obstante me han comentado que han recuperado cierta fuerza en directo.

    hace exactamente ocho años me aseguraron, tras la barra del bar yo, ante ella el tipo con contactos, que a yosi le quedaban apenas meses de vida: cirrosis.

    ahí sigue, por fortuna!

    saludos tío! escuchando ‘reconstrucción’, de deluxe. infinitamente recomendado.

    Comentario por asturiano — 30 Junio 2008 @ 14:31

  6. Yo encontré videos, pero pocos y que no tenían relación alguna con ninguno de los capítulos, y una condición indispensable es que los vídeos tienen que “transportarte” anímicamente hacia el capítulo y tener algún nexo con el contexto de la historia que llega.

    Yo también había escuchado hace años noticias negativas sobre Yosi (también detrás de la barra de mi antiguo garito), pero no, el tipo resiste. Eso sí, totalmente destruido, porque lo poco que he visto de ellos los últimos años está bastante chungo. Aunque parece que se ha hecho alguna curita, porque ya se le ve algo mejor para el directo.
    Lamentablemente los grupos buenos llevan ya “taitantos” años tocando, y no todos son los Rolling, por lo que en breve más de uno nos dejará sólo los discos como recuerdo de lo que fueron. Por suerte los Barricada están en plena forma los cabrones, y los Extremoduro han roto cuatro años sin conciertos…

    Y Joel es la bomba, Asturiano, De Luxe es pura experimentación y dominio de los estilos que se inventa y reinventa. En algún capítulo encolomaré “Qué no”, que es cañera.

    Comentario por Nes Oliver — 30 Junio 2008 @ 14:59

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .