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25 Enero 2008

Capítulo 12 – Infiernos y Paraísos - 1ª parte (…no luce la luna sin traérmela en sueños, ni brilla una estrella sin que vea sus ojos…)

Categoría: Capítulo 12, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 17:04



Nos quedamos con la imagen pausada de la habitación del hospital y el motorista accidentado, con cara de imbécil y la boca abierta, disculpándose de sus groseras maneras y en su fuero interno pidiéndole a la tierra que lo engullese. ¿Correcto? Vamos a retomar desde esa escena. Si alguien tiene que ir al baño a mear o a… lo que sea, que aproveche ahora. ¿Nadie? Perfecto. ¿Palomitas, pistachos, Coca-Cola? ¿Nadie de verdad? ¿Se puede fumar aquí? Sí, claro. Pues yo quiero un cigarrillo. Dame una calada. Venga. ¿Y tomar farla? Claro, también, aunque me pondrás los dientes largos. Bueno, prepárame una puntita para mí. ¡Joder, qué rica qué amarga, uuuuuuuh!!! ¿Preparados? Cogemos el mando a distancia, buscamos la tecla Play, triangulito con vértice inclinado hacia la derecha, y lo pulsamos. La escena vuelve a ponerse en marcha. Prosigamos con la película.

Después de que el escarabajo escayolado se disculpase cienes y cienes de veces, restó relativamente callado toda la tarde. Mery, como estaba trabajando, tuvo que salir para atender a otros enfermos. David ni aparecía ni contestaba al teléfono. Yo allí me quedé, toda la tarde de cháchara con Alfonso, siempre escuchándolo a través de la mascarilla, como si doblase La Guerra de las Galaxias. Tenía ganas de aprender de su experiencia. Supongo que hablamos de su vida y de la mía. Un tipo interesante. Ex-policía, ex-joyero y gitano como nadie. Hablé con su mujer, que me anunció su llegada al día siguiente. Esa llamada nos dio tema de conversación. Me habló de una relación amorosa de treinta y pico años seguidos, con cientos de infidelidades por su parte. Con los años ella se había aleccionado en perdonarlo, tan enamorada estaba. La respuesta a mi pregunta del éxito de su relación únicamente fue: La follo tan bien como la pego. Un hombre de educación a la antigua, por eso le perdoné el comentario misógino…

A las diez Mery acababa su turno de prácticas, y ya que el estado físico de Alfonso no era crítico y estaba muy bien cuidado en la planta hospitalaria, decidí marchar con ella.

David, a todas estas, seguía sin contestar al teléfono. ¿Seguiría durmiendo? Nos despedimos de mi compañero y de su vecino gusano y nos fuimos. No tenía demasiadas ganas de fiesta, lo dejamos para otro día, pero ¿vienes esta noche a dormir conmigo al hotel? Sí. Estupendo. Si a Myriam se le volvía a ir la pinza llamando directamente al hotel no tendría que improvisar ninguna cobarde excusa dolorosa. En ausencia del valor necesario como para solucionar una relación casi muerta, tenía que buscar cualquier tipo de alternativa para no dar la cara. Cómo de inconcebible me resulta todo aquello actualmente. Pero de esos errores, de esos miedos, de esa indecisión, de todo ello he aprendido, me he hecho, he evolucionado. Hay que extrapolar lo positivo de lo negativo.

Pensando en la posibilidad de una llamada de mi novia al hotel caí entonces en que me llamaría de un momento a otro. ¡Mierda puta! Estrés, estrés y más estrés emocional. Me tocaba hablar con ella delante de Mery otra vez. Y lo odiaba, de veras.

Llamé un momento a mi jefa. Ninguno del grupo me había llamado para absolutamente nada. Yo, claro que mintiéndole, había tenido un día de mucho trabajo condicionado a las idas y venidas al centro de salud. Le reporté las ventas y noté como se relamía. Las cifras eran de éxtasis. Nes solito estaba consiguiendo que las paupérrimas cifras de su grupo remontasen abismalmente. Quedamos en hacer por hablar al día siguiente.

De camino, Alpine transformaba en sonido la información de datos de un CD, consiguiendo que Guns’n'Roses nos contasen que la lluvia de noviembre mata a las recién casadas y las gotas mojan de sangre, y el dolor son metáforas musicales y una guitarra que inflama colinas y una banda de heavy y un piano en la oscuridad de una iglesia y violines y una voz desgarrada, porque lo más duro es ver morir al amor de tu vida.

Al salir del parking pasamos por la franquicia hamburguesera del payaso de apellido irlandés para recoger provisiones, como la noche en que nos conocimos. Cenaríamos más tranquilos en mi gran dormitorio, viendo cualquier película de alguno de los canales vía satélite.

En los hoteles, al pagar la empresa, se aplicaban tarifas diferentes, bastante más baratas. Nuestros cuartos eran siempre habitaciones dobles pero de uso individual. Si Mery entraba por recepción y descubrían que iba a dormir conmigo, me harían pagar suplemento, ya que pasaría a ser habitación doble simplemente. Pagar por pagar es una tontería, siempre y cuando sea inevitable. La solución: que entrase de incógnito, así no abonaría innecesariamente lo que podía ahorrarme. Ya tenía analizado el hotel, por lo que rápidamente planeé la forma de hacerlo. ¿El truco? Yo entraría por recepción y subiría a la segunda planta, donde había una salida de emergencia que daba al Centro Comercial y que sólo se podía abrir desde el interior; fuera esperaría mi preciosidad celta (que subiría por el interior del centro comercial). Yo abriría para que entrase, y volando al ascensor, que nos transportaría hacia la tercera planta, donde yo habitaba. No me equivoqué: la hipótesis se hizo tangible dentro de lo planeado. Ya conseguía el café gratuitamente en dicho hotel y traía gratis también a la compañía. Todo se puede llegar a conseguir sin coste con un poquito de cara dura. Y de eso me sobra.

Entramos en nuestra suite particular. Mery dejó el bolso y la carpeta en el suelo, bajo la tele. Tirados en la cama de matrimonio comimos unos insípidos filetes de carne picada de ternera mutante, ricos en grasas saturadas, muy ricos en grasas, y también en condimentos para darles algo de sabor. Patatas fritas literalmente bañadas en ketchup y pedazos de especie aviar empanados remojados en salsa barbacoa. Acabado el festín, el estómago no se resintió en absoluto. Fui a mangar dos cafés, menos de cinco minutos, tranquila, nena, para tomarlos en el dormitorio. Me salían ricos y me mantenían vivo.

Nos besamos, mucho cariño, una, dos, tres veces… Con el ardor del tacto de las lenguas fuimos animándonos y la duración y la temperatura de aquellos excitantes besos se prolongaba más y más. La carne, la piel, sensibilizándonos. Los pezones ya estaban de punta. La carne de mi miembro se tensaba dentro de su piel, dentro de la ropa interior. Mis manos leyeron en Braile mapamundi carnal, acariciando, apretando, maleando, pellizcando; por ello la ropa no le duró demasiado, me importunaba. Tras su ropa fue la mía. Y proseguí recorriendo su cuerpo, icono de belleza y perfección, buscando las coordenadas, la ruta que me llevase al Edén. La sangre bombeada por dos corazones desbocados nos hinchaba los sexos a límites exagerados. Ven aquí, que me estás volviendo loca, y su mirada, sus labios, su piel, querían lo mismo que todo mi yo, que nos fundiésemos ambos en un único ser…

4 Comentarios Estupefacientes »

  1. Pues mira me va gustando, comenzaré desde el principio si no te importa.

    Comentario por Sus — 25 Enero 2008 @ 17:20

  2. Pues claro que no me importa, Sus… Pasa y acomódate…

    Comentario por Nes — 30 Enero 2008 @ 2:00

  3. Que bueno Nes. Del ´71 y totalmente identificado con tu vida… Sigue así, animo!!!

    Comentario por Chemixman — 27 Junio 2008 @ 17:23

  4. Gracias, Chemixman,

    Yo ligeramente más joven, del 75 concretamente, y de noviembre, 5 días antes de que en la tele se escuchase un señor de voz de pito decir aquello de “Españoles de España… Franco…ha muerto…”.

    Me alegro que estés disfrutando de la lectura y me alegro que te sientas identificado. Un editor imbécil me dijo que tenía que modificar la historia para hacerla más realista y que los posibles lectores se pudieran identificar. Está claro que el pobre señor no sabía lo que se cuece por las calles ni lo que es la vida en sí.

    Te agradezco enormemente los ánimos y deseo que el resto de la lectura te sea, por lo menos, tan amena.

    Comentario por Nes Oliver — 27 Junio 2008 @ 18:13

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