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10 Febrero 2008

Capítulo 23 – Mery y Bilbao – 1ª parte (…ellos están peleando en tu cabeza…)

Categoría: Capítulo 23, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:54



Qué jodido que es meter la frase adecuada, la mejor, la que concuerde con el todo y no sea repetición de anteriores oraciones, la puta frase por la que se me recuerde, este tío en una ocasión dijo que… Y sólo vienen a mi mente canciones de otros para lograrlo… ¿Busco frases o busco canciones? ¿Signos o clave de sol? Y a veces no hay nada por aquí, no hay nada por allá, sólo susurros en la ciudad que no consigo descifrar mientras sigo buscando

Lunes 31 de enero de 2000. Desperté por la mañana, sin demasiadas ganas de vivir a las seis y pico de la mañana y me sumí en el desorden circulatorio camino de la oficina, una nueva en Barcelona. La de Sabadell la habíamos dejado luego de las vacaciones navideñas. Un cambio a mejor, una enorme casa de cuatro plantas totalmente diáfanas. Al año siguiente, esa sería mi oficina como directivo. Y disfruté del jacuzzi que había en el despacho que adquirí con mi ascenso. Bueno, lo del sexo en la bañera espumosa llegará capítulos más tarde.

Nos recibieron con vítores y vivas. David y yo habíamos firmado unas ventas cojonudas, habiendo superado las expectativas con creces. El Director Comercial, Marcos, ex-jefe de Albert, llegaría en breve para darnos la enhorabuena e invitarnos a comer. El Jefe de Ventas de la Zona Norte, J., nos llamó desde Vigo. Entonces pertenecíamos a su zona. Nos regaló el oído sobremanera. Por valija nos enviaba un talonario de noches de hotel gratuitas como obsequio merecidísimo por nuestra gran labor…

- J., ¿qué posibilidades tendría de ir a trabajar a Galicia? -. Necesitaba la respuesta. Por si se me iba la olla y me iba a vivir allá para estar con mi enfermera particular, básicamente.

- Cuando quieras, Nes. Pero no lo hagas. Sería contraproducente. Tienes posibilidades de ascenso y en Galicia no las tendrás -, no hay mucha zona para crecer -. Vale. Razones de peso.

Comimos con Marcos, otro que se animó en extensas felicitaciones y que nos anunció el ascenso a Comerciales de Cartera, un paso adelante en nuestra carrera laboral, llevando poco más de medio año en la empresa. Además, a mí se me ofrecía un sobresueldo por ir a ayudar en campañas hundidas, tal como vaticiné contándole a Myriam. En caso de campañas con dificultades se me comisionaría muy por encima del resto de comerciales. Cojonudo. A partir de ese momento a currármelo como un machote.

Preparamos millones de horas perdidas en burocracia y a última hora de la tarde marchamos a Igualada. Teníamos para un mes allí, de lunes a viernes, eso sí.

Empieza mi vida en solitario. Error. Empiezo una vida en solitario pero con los dos pesos femeninos de las últimas semanas. Myriam se contuvo unos días, pero no tardó en volver a las andadas. La diferencia es que aprendí a soportar los melodramas telefónicos y a reprenderla muy mucho por presionante. Claro que había días en que, quizás por yo necesitar un poco de cariño o de sexo, era más débil, y si estaba en Barcelona quedaba con ella. Estaba amenazada y avisada. Si quedaba con ella era para estar a gusto los dos. Con el ultimátum de por medio nos costaba mucho más discutir. Y los agobios a distancia no sucedían tan a menudo. Se cohibía de ese tipo de quejas para quedar así el fin de semana conmigo. El hombre del traje gris que yo era ya no se enfurecía tanto. Y mi ausencia de moral no me impedía acostarme con mi, si ya no novia, por lo menos amante, que esperaba más que unos polvos pero utilizaba el sexo para intentar recuperar el terreno perdido. Tampoco me impedía tener el móvil desconectado esas noches. Mery no me importunaba con esos temas. Aunque yo sí que me agobiaba en solitario por cuestiones como esa.

Con Galicia charlaba casi a diario. Depende del día la conversación era más o menos interesante. Me añoraba a rabiar. Casi tanto como me amaba. Me contaba su cotidianeidad, las clases, el hospital, sus juergas, los conciertos, las pruebas superadas para secundaria de una teleserie para la TVG (horrpilancia tipo “Al salir de Clase”), cosas de las niñas. Y que Narcisito era un tipo estupendo. ¡Ui ui ui! Los gallegos son los mejores pescadores del mundo. Narcisito, que debía tener antecedentes familiares percebeiros por lo menos, ya lanzaba sus redes. Absurdo decir nada. Se atribuiría a las envidias de pensar que ella podía proyectar su cariño en el músico.

Planeábamos quedar para vernos. Pero los horarios de avión Barcelona-Santiago permitían muy pocas horas de un finde. Por la poca compaginación del horario laboral y el de los vuelos, debía salir sábado por la mañana y regresar el domingo al mediodía. O sea, casi 400 € para veinticuatro horas. No era viable. Consideré que pegarme el palizón de kilómetros conduciendo era exageradísimo. Un viaje a medias tocaba, pues. Quedando en cualquier ciudad a medio camino, bien comunicada por tren, que hay más que aviones, y por carretera, que yo iría en coche. Bilbao. La ciudad ideal. A medio camino y bien comunicada de todas las maneras. Y del norte, además. ¿Cuándo? El viernes siguiente a carnavales.

La leona de bello rizos se alegró muchísimo de saber que nos veríamos y podría comer en mi mano. Se cercioraba así de que sus sentimientos no los tiraba a la basura pensando en mí. Fuimos preparándonos para ese gran fin de semana que cambiaría nuestras vidas.

Mientras llegaban esos días yo me dedicaba a salir casi todas las noches, a beber, a tontear con chicas y, esporádicamente, a ponerme hasta atrás de frescores nasales cortados con manicol. Por las mañanas mala cara, resaca y dolor de cabeza… y alguna que otra diarrea. Pero trabajaba como el que más y los resultados salían. Es por ello que mi jefe no se enfadaba si algún día me quedaba durmiendo un par de horas más. O si por la tarde me echaba una siestecilla. Inserto en mi propia rutina pasaban los días. Hasta que volví a verla en Bilbao.

Acabé de trabajar al mediodía y monté a Pimientito. Recuerdo que me zampé un bocata mientras conducía para perder el mínimo tiempo posible. En menos de cuatro horas, en las que el nerviosismo me punzaba ulcerándome, me planté allá. Siguiendo los carteles indicadores llegué a la Estación de RENFE de Bilbao. Y en la puerta esperaba la preciosa chica con la que iba a pasar los dos días siguientes. Abrazos, besos, alegría desaforada.

Buscamos hotel. Cerca de Deusto y del Guggenheim conseguimos una habitación preciosa con vistas a un parque cercano a la ría. Sólo quedaban habitaciones sin reservar para ese mismo viernes. Bilbao, en ese año, aún tenía un enorme problema de plazas hoteleras. Aquel sábado se unían dos factores para que en todo Bilbao no hubiera una sola habitación libre, ni una sola. Partido de fútbol, Barça-Athletic de Bilbao, y una macroexposición en el museo de titanio. Creo que impresionistas y expresionistas. Turner, Manet, Munch… Incluso Kandinsky. Creo recordar.

Consolaba que esa noche la teníamos solucionada. Hicimos el amor antes de deshacer la ropa de las maletas. Lascivia inconcebible. Animales en celo que llevaban largas semanas esperando el cuerpo deseado. Emanaciones volcánicas y el agua de los floreros evaporándose cuando nosotros nos licuábamos. Abrasador. Recuerdo cómo me quemó mi esperma al saltar, incontenible, sobre su pecho y sobre la ropa de cama, dejándome un buen picor en la punta de la polla durante horas.

Cenamos y fuimos de copas. Ella algo distante, a la expectativa. Nos divertimos. A la gente le hacía mucha gracia ver a una gallega y a un catalán en Euskadi. Las tres autonomías con idioma propio de España unidas (no entremos en divagaciones nacionalistas, please). Es por ello que nos invitaban a copas y chupitos a destajo. No hablamos de nosotros, ya hablábamos a diario por teléfono. Estuvimos juntos y punto…

2 Comentarios Estupefacientes »

  1. Bueno, por fin me he puesto al dia con la lectura. Por Dios, sigue colgando capitulos!!!!!! La intriga puede conmigo.
    Un besazo…

    Comentario por loba — 10 Febrero 2008 @ 10:47

  2. Jjejejejé, estoy qué exploto de felicidad con los comentarios tan positivos que me vais dejando, joder!!! Ya no quepo por la puerta, y no porque mi pareja me esté coronando con inmensos cuernos, sino de lo que ocupa la alegría que cargo conmigo como michelines…
    Cada día cuelgo un nuevo capítulo o un fragmento si el capítulo es más largo. Así que aún queda algo más de un mes para que la novela íntegra esté colgada. Una vez que finalice este extraño proceso auto-publicador privado prepararé un PDF para quien quiera tener la novela en otro formato diferente de lectura o quien quiera imprimirla. Y ya os contaré después sobre la segunda parte de la novela.
    Besos y aullidos!

    Comentario por Nes — 10 Febrero 2008 @ 21:46

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