Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

19 Febrero 2008

Capítulo 26 – Sonia – 5ª parte (…y mañana vendré con un cigarro a la cama…)

Categoría: Capítulo 26, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 0:19


Empezó a extrañarme que Myriam no llamase después de las vacaciones. ¿Estaría ya harta de aguantar tantas putadas gordas? La di por perdida para siempre. Sé que nadie será capaz de entenderme con claridad, pero eso me dolía. Ni contigo ni sin ti, perro en un huerto. Tuve que llamarla yo, una noche de borrachera y añoranzas absurdas. Fue rápida y explícita,

- ¿Estás trabajando fuera?

- Sí, en Canarias.

- Vale. Cuando vuelvas para casa hablamos… - calló uno segundos y se dejó llevar ciegamente -. ¿Cómo tienes el coraje de llamarme después de lo que me has hecho, maldito-bastardo-cerdo-hijo-de-puta? Primero lo de tu pataleta de niño idiota por irme de vacaciones con mis amigas, y luego lo que he ido escuchando por ahí de tus vacaciones, todo muy desagradable. No puedes intentar dominar la vida de una persona ni exigirle que te dé lo que tú mismo no eres capaz de dar. Te quise mucho, nene, pero creo que me debes un montón de explicaciones. Ah, por cierto, yo también he estado con otra persona, como tú - ¿cómo lo sabía? ¡Ay! - Ya hablaremos cara a cara. Ahora hazme caso, por favor: no vuelvas a llamarme hasta que puedas quedar y hablar viéndonos los caretos. ¡Adiós…!

Coño, que me ha colgado. Me dejó planchado, partido y dolorido. No podía ser. ¿Iba de farol? ¿Cómo podía saber que yo estaba con alguien? ¿Y cómo no me había dejado ni inventar una mentira, una falsa justificación? No me convencía rotundamente que ella hubiera sido capaz de enrollarse con alguien, que pudiera estar con alguien. Pero no me hacía gracia, puñetera gracia, en verdad. Celos por las dos. Puta inconformidad e indecisión. ¿Qué mierdas me llevaban a dudar tanto de mis sentimientos, variarlos tan repentinamente y por tantas causas que, conscientemente, consideraba superfluas? ¿Capricho o necesidad?

Después de varias noches ya era conocido en el ámbito nocturno del Puerto de la Cruz. Como siempre. Una noche acabé follando en un baño garitero con una morena despampanante que había pasado media noche buscándome. El cerebro volaba en otra órbita y apena me enteré de su orgasmo, menos del mío. Pero el suyo debió estar bien, quiso repetir. La gente me daba cháchara en los bares mientras yo surfeaba con una tabla de ron en un mar de olas blancas aspiradas. Y les había prestado más atención a esos seres sin nombres y sin sombra que a la corrida de la morena de acento sedoso. Si te corres y en lugar de pensar en besar a la chica y encender un par de cigarros, tienes ganas de meterte una gran cleca y pajearte pensando en tus ex, y no parar de meneártela y meterte rayas hasta correrte y embadurnar toda la pared con tu semen o hasta que se te baje el rabo del todo, las cosas no churulan del todo bien. Vale, ojitos azules, repetiremos, que esto me ha sabido a poco (que de esto no me he enterado). Unos ojos de muñequita para perderse en ellos, unos pechos de la 85 tersos, de seda adolescente, y un culito respingón y duro, como de piedra volcánica de la isla.

El segundo polvo en mi hotel estuvo bastante mejor, haciéndome las rayas en su canalillo y comiéndole el coño como si me fuera la vida en ello para resarcirla del mal polvo de la primera ocasión. No me dejó, no obstante, hasta estar ya perdidamente excitada, penetrarle digitalmente el culo. Córrete fuera, por favor, córrete fuera, porque habíamos pasado del condón. Y vaya si salí para correrme, pero metiéndosela en la boca mientras amansaba su clítoris. Chupó hasta deshacerme en su garganta y fundir mi glande a su lengua.

Carlos y Núria se decidieron a sacarme una noche de fiesta, y les acabé llevando yo. No daban crédito a sus ojos de la cantidad de gente que me conocía. Pero hubo mucho entendimiento entre los tres.

La última noche guanche fue mortal de necesidad. Con cada ser humano del que me despedía bebía un cubata y bufaba una línea. Mi morenita se quiso despedir de mí, y pasando del lavabo infecto, en mi coche de alquiler la hice mía nuevamente, saltando por entre los asientos y azotándole las nalgas hasta ver perfectamente la marca de mis manos en rojo carmesí. Me gustas, ¿te volveré a ver? Es probable. Ya no me era tan indiferente como la primera noche, pero huí de sus cogidas de manita y me seguí despidiendo de muchos y muchas, con remaches en la boca, sonrisa de borrachuzo, y llegar al hotel fue peor que el viaje de Ulises tras su Odisea. Con todo, Uli nunca había pasado por Vampi´s, y yo, mi polla, mi hígado y mi nariz sí. Y Ulises nunca tuvo las comisuras de la nariz blancas. Gracias, Lucifer, por hacer que mis sirenas duerman en sus respectivas camas barcelonesas y no me engañen con sus cantos afrodisiacos. Ya sabía lanzarme yo solito contra los riscos, sin ayuda, sintiéndome extrañamente solo, acompañado en exclusiva por una borrachera de grado 10 en la Escala Richter y el vacío de follar con otra que no es la que amas, de follar con otra cuando no sabes a quién coño amas. Y a punto estuve de perder el avión al día siguiente, de lo tardísimo que desperté. 180 por hora, autovía repleta de conductores tranquilísimos. Llamada urgente a National Atesa para que recogiesen mi Citroën en la misma puerta de entrada al aeropuerto, y a la semana un cargo en mi VISA por la multa picoleta y el depósito vacío, incumplimiento de las condiciones del contrato.

Así volví a casa. Vencido, agotado y con liláceas ojeras debido a las noches perdidas, al absurdo descontrol sobre mí mismo como la fiera alimaña indomesticable en la que me estaba convirtiendo. Y sin tener la conciencia despejada. La morenita se esfumó en cuanto empezó a acelerar el 747 y clavé los dedos en mi butaca. Repiqueteaban en mis sesos enfados y preocupaciones porque Sonia quedaba con tíos que querían ligársela y porque Myriam era probable que hubiera follado con otro. Era mi obligación de indeciso la de solucionar vicisitudes y no perder a ninguna de las dos. En esa partida de ajedrez ya había efectuado el gambito de Mery y no estaba dispuesto a ningún otro sacrificio, tal era la avaricia irracional del momento. Debía prepararlo perfectamente, que no se me fuese nada de las manos. Si pudiera mantener las dos relaciones… A Sonia como durante las vacaciones, y que pase de esos imbéciles con los que queda. A Myriam como últimamente, estando ahí y sin agobiarme. ¿Cómo lo conseguiría? Divagando para no pensar en los treinta y pico mil píes de altura que distanciaban el pavor y el vértigo con el tener los píes en el suelo, aspiré en un lavabo de plástico despresurado (aguantando como pude el equilibrio) el último medio gramo que me quedaba, hábilmente escondido entre los cojones para las autoridades aduaneras. Azafata, póngame otro botellín de ron y una coca-cola. Caballero, son las diez de la mañana. Señorita, póngame lo que le he pedido, por favor. Tengo resaca, poca paciencia y mal genio. Gracias (hija-de-puta-toca-huevos). ¿Cómo conseguiría mis propósitos mujeriegos? ¿Cómo hago? Pensaba en ello mientras el amargor de la coca me abrasaba toda la garganta. Porque lo quería ciegamente. Así no invadí mi mente con escenas catastróficas de accidentes aéreos… Como tantas otras veces… Como siempre que vuelo… Y eso que el corazón me latía a 16.000 revoluciones… Que un avión es poco espacio para aquella mente que tanto gira y las nubes poco colchón en caso de caída en picado…

4 Comentarios Estupefacientes »

  1. Leyendo la blognovela de Squizophrenia, me llamó la atención la tuya, así que comencé a leerla. Típico en mí me enganché con el tema de las drogas, el sexo, el alcohol y la buena música. Me mantengo despierta a base de café y cigarros hasta la madrugada leyéndote. Me tenés atrapada. De a ratos te odio, y de a ratos te amo como te aseguro nadie más lo hizo. A veces me parecés abominable, no de casualidad sólo una “s” en tu nombre te separa del abominable monstruo.
    Mira lo que has hecho conmigo, que ya bastante tenía con lo mío antes de conocerte.
    Desde algún lugar de Argentina te leo y te vivo
    Marianela

    Comentario por Marianela — 3 Julio 2008 @ 19:49

  2. Marianela,

    Buenísima Squizophrenia de Abel. Si te he de ser sincero, yo también la estoy leyendo. Y el autor es un tipo magnífico que, casualidades de la vida, cerca de casa de mis padres anda.

    Debería decirte que cuidaras tu salud, pero no creo que sea tan malo aguantar en vela hasta las tantas, ya que la noche tiene una magia, un misticismo especial. No consiste sólo en salir de fiesta, no consiste en estar de juerga, sólo en “estar” en la noche. Los sentimientos, los pensamientos, nunca son los mismos a la luz del día que bajo la luna. Reniego en cuanto puedo del día y nunca me levanto antes de las diez de la mañana (pero eso ya lo he dicho miles de veces).

    Me parece lindo que en ocasiones me ames y en ocasiones me odies: el amor y el odio son sentimientos magnánimos, importantes, esenciales, que sólo pueden dedicarse a personas especiales. Para el resto quedan el desprecio, la indiferencia… Aunque a este monstruo le encantaría que le pincelases cuándo sucede cada uno de esos sentimientos. Abominable creo que me queda muy grande. Humano, he sido simplemente humano. Aunque intento aprender a volar para no seguir manchando mis píes del lodo terrenal, no creas…

    Un día de estos, si encarta, os explicaré una bonita historia que sucede en tu Argentina, en una ciudad mágica y maravillosa, en Buenos Aires. Un testimonio donde convergen Nes, Luna Park y Serrat… Un día de estos…

    Desde algún lugar de Barcelona te escribo…, esperando que sigas disfrutando de la lectura.

    Comentario por Nes Oliver — 3 Julio 2008 @ 21:13

  3. Mi amigo, he utilizado la palabra abominable sólo por hacer alusión al monstruo del Lago Ness, que es el juego de palabras que se me ocurrió por tu nombre. Es una palabra que suena fuerte, pero por suerte el RAE testifica a favor mío dandole también el significado de “desagradable”, lo cual tampoco es un piropo, pero lo atenúa y me exime. La palabra humano es el único sustantivo al que le es aplicable cualquier y todos los adjetivos que existen. Y no lo digo por vos, sino por mí que creo fui en mi vida anterior la musa inspiradora de Robert L. Stevenson en su obra maestra Dr. Jekyll and Mr. Hyde.
    Silba la pava. Hora del café y los cigarros. Momento de leerte hasta que a mi bebe se le ocurra ir al baño por decimoquinta vez en 8 minutos.

    Comentario por Marianela — 4 Julio 2008 @ 4:02

  4. No sufrás, no me molestó en absoluto. Entendí que era por cariño.
    Aunque a veces parezca que Diario Estupefaciente es una obra machista, no lo es en absoluto. Es una crítica a la sociedad desde el punto de vista de un tipo que muchos dirían que es un perdido, de un tipo que va a tocar fondo, que se tiene que hundir en muchas miserias espirituales para retomar el vuelo y llegar a sus cumbres. Hay un cuasi-desprecio por actitudes, y esas actitudes se representan por personas.
    Pero tienes razón, a veces parezco abominable por muchas actuaciones egoístas y tontas. Pero ese Nes de la novela cambiará, evolucionará, aprenderá de sus errores, ya verás.

    Son casi las cinco y yo estoy a puntito de sumergirme en algún bello sueño… Esta noche seguro…

    Comentario por Nes Oliver — 4 Julio 2008 @ 4:35

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .