Novela Blog, Blog Novela, novelablog, blognovela

22 Febrero 2008

Capítulo 28 - Ibiza – 3ª parte (…ahora si me importan una mierda las palabras bonitas…)

Categoría: Capítulo 28, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 8:18


Volví a Ibiza con el alma menos atorbellinada y con las arterias más ligeras de mercurio y de sabor acre. A acabar de merecerme el ascenso. A seguir desmereciendo casi de todo por las noches de golferío indecente, disparando tiros a mi tabique nasal y esquivando recuerdos a tortazos mientras vagaba por el boulevard de los sueños rotos. Cada noche más unido a Guanchita, por cierto. Demasiado. En una ocasión, de fiesta, se zafó de un pesado cogiéndome de la mano. Le dije que eras mi novio, ¿te importa? No, claro que no me importaba. Se lo dije con un leve movimiento de cabeza. ¡Ui, que vuelve! A ver si no se lo va a creer. Disimula. Y de repente sentí su lengua abriéndose paso rotundamente hacia el interior de mi boca, con sensual osadía. Ya que el primer paso por mi parte no llegaba se había lanzado a por mí. Me llené con su aroma y con el ligero regusto a whisky-cola, e intenté pensar que no debía suceder nada entre nosotros. Pero su boca desconectó los interruptores de mi débil raciocinio para someterme mansamente, regido por las órdenes que su saliva dictaba a la mía. Me apoyó contra una columna y se apretó a mi cuerpo, rozando los sexos a través de la ropa, restregándose en celo, respirando cada vez más aprisa, haciendo cómplice de su excitada respiración a mi oreja derecha. Desabroché varios botones de su camisa y, con cierta alegría, comprobé la ausencia de sujetador. Unos pechos ya admirados de antes por mí, pequeños pero prietos, duros, de pezones morenos y enervados, suplicaban ser mordidos. Súplica a la que, como súbdito del erotismo más elevado, no supe negarme y no quise negarme, claro. Cuando el azar había plantado ante mí un caramelo no era cuestión de escupirlo…

Varias personas, a cierta distancia, se adscribieron como espectadores, pero nos dio bastante igual. Estábamos en Ibiza, todo estaba permitido. Desabroché también el botón de sus tejanos y bajé la cremallera, introduciendo la mano derecha a través de la braguita. Ya hallé el camino señalado, empapado, el pubis ligeramente poblado. A pesar de la dificultad de movimientos por el tejano, que estorbaba, en cuestión de segundos, después de posar mi mano sobre el majestuoso tallo de carne que pugnaba por crecer aún más, su orgasmo perforó mi tímpano. La mano pringada y en la espalda un enorme arañazo y la camisa arrugada.

Todavía seguimos buceando boca a boca largo y tendido y fue ella, esta vez, la que me libró de los botones de los pantalones, acomodó su mano dentro del slip para dar libertad respiratoria al pene, un enorme mango que era ya, mientras yo desesperaba por eyacular lo antes posible. Jugó a hacerlo durar, pero me esforcé apretando piernas y glúteos para al fin correrme y aliviarme en aquellos dedos que tardaron aún en dejar de mecerme. Reímos camino del baño a lavarnos las manos, restos de placer sexual, y limpiar con puto papel higiénico raspante mi polla pringada. Seguimos bebiendo y bailando como si tal cosa, como si no hubiera pasado nada, a excepción de los mirones, que proseguían en la obstinación observativa, supongo que por si se nos ocurría comenzar de nuevo.

Pero como en todo en la vida, llegamos a la última noche. Por cuestión de vuelos yo marchaba antes que ellos. Metimos mi maleta en el coche y de farra con Carlitos a Pachá, donde además esa noche, mi amigo Chema ejercía de D.J. maestro de ceremonias. Debió ser, además de los dos mil cubatas y las quinientas rayas, el hecho inamovible de la despedida de mis amigos y de la isla, hasta vete-tú-a-saber-cuándo, lo que me llevó a la divertidísima locura de aquella noche. Una tía se colocó entre Guanchita y yo, agarrándonos y sobándonos para bailar de forma muy provocativa. Acabamos besándonos los tres con lengua, a la vez, tremendos lametones y morreos, juntando lenguas, mientras Carlos iba en busca de carnaza. ¡Cómo me excita ver a dos mujeres dándose lengüetazos! La golfa aquella nos quería llevar al lavabo a invitarnos a unos tiros. Nuri no quería, por lo que se quedó por allí. Yo si fui, y después de aspirar sobre una tarjeta de crédito una cocaína cristalina y brillante como sal pero impresionantemente buena, la besé como un poseso. Estaba muy buena realmente, y no me suele pasar que las chicas me inviten a farla.

Todo fue rápido, las reglas ya las habíamos pactado con el primer cruce de miradas, antes de meternos ambos a Nuri en nuestra boca. Unas tetas suaves y calientes que no llegué a ver y un coñito estrecho y encharcado que hablaba los antiguos idiomas del deseo. Lanzó el tanga blanco contra el grifo y dejó deslizar la faldita. Peinado púbico-coñil de diseño. Mi polla había alcanzado su cénit de absorción de sangre. De rodillas empezó a lamerme los testículos y el glande, circulitos de lengua que me ponían los pelos de punta y, como a pequeños golpes, prolongó unos minutos de mamada-paja. Sin decir nada se levanto y se agarró a mis hombros y la subí, y en ese momento se la colé toda entera, después de un par de intento fallidos en los cuales casi le reviento el culo. Sin miramientos me planté dentro. Creí romperme el frenillo, pero en segundos ya éramos un mecanismo acoplado. Follé como el animal que en ocasiones soy, gozando de cada entrada y cada salida de aquel chochito isleño, golpeando en la puerta con el culo a cada embestida mientras la guarra aquella chillaba como si la matasen. Claro que la estaba matando, pero de placer. Cuando empezó a berrear cabrón, voy a correrme, cabrón, me cooooorro, mi glande llegó a los 100 grados centígrados, y todo el mundo sabe que a 100 grados las pollas se evaporan (¿o era el agua?) y descargué un orgasmo tectónico y compulsivo al compás de los latidos de un corazón que notaba a través de los espasmos de mi próstata y su conejo, una inacabable marea blanca dentro de ella. No pensé en ser cortés, caballero o precavido, fui un simple nabo tieso sin recursos mentales ni raciocinio. Aún me mantuve erecto el suficiente tiempo como para que ella no perdiese el equilibrio. La veo mnemotécnicamente, limpiando el esperma mezclado con sus flujos que se resbalaban entrepierna abajo. Lo gracioso es que, poco después de salir del lavabo, la tipa desapareció sin más. Quizás ella era mucho más liberal que yo. No supe su nombre pero ella pasó a engrosar una lista de recuerdos coitales y un extenso párrafo de una novela. Posiblemente ella ni lo recuerde. En homenaje a aquella desconocida le regalo esta trempera que tengo ahora, ¡hale!

Entre la horda humana recuperé la orientación y reencontré a Núria, con un ligero mosqueo, presentí que de motivo la rabia de haberla dejado sola durante más de media hora por otra, pero no tardó en recuperar la excitación de minutos atrás. Carlos apareció anunciando la fatídica hora de la marcha hacia el aeropuerto. Hostias, ¿ya? Si me lo estoy pasando de puta madre. Él conduciría. Ebrios, no sólo de etílico (yo además de sustancias), añadimos la pasión desmedida, montamos atrás. De camino, ante la mirada anonadada a través del retrovisor del improvisado chófer, primero me metí un rayote de medio gramo en un cd, pensando que mi instinto era puramente animal, me desabroché el cinturón, me bajé los pantalones y le enseñé mi tranca a mi guanchita, ostentosa, quiero me la chupes ahora, métetela en la boca, que no nos queda tiempo y ella obedeció. Carlos se partía el culo de risa. Pegamos un polvo como dos perros en celo, con prisa, con dureza, con dolor físico, arañazos por parte de ella, palmotadas por la mía, mordiscos por la de ambos. Incómodo, eso sí, dedicarse al sexo en un auto en marcha. Fóllame más, Nes, gritaba para ponerme aún más cachondo, fóllame más, y follamos como si pudiese ser la última vez que nos tocase hacerlo en la vida. Carlos subió el volumen de la música, pero aún así superábamos en potencia a los Mano Negra, pero de sobras. Si la tierra tiembla se hunde en el mar, si la tierra tiembla nadie se va a salvar, pero nosotros ya estábamos a salvo en un paraíso particular de 15 minutos llamado Aquitepilloaquitematolandia. Cuando Nuri se corrió como un riachuelo, licuándose sobre mi piel, y sentí más mojado, más ancho y más caliente aquel conducto de carne, supe que podía dejarme llevar, y me zarandeé al límite de mi resistencia física, hasta que, saliéndome, me corrí como un campeón, manchándole la cara, el asiento y uno de los cabezales del coche. Menos de un palmo faltó para que la lefada le llegase a Carlos a la cabeza. No se pondrían de muy buen humor los de Atesa, va a ser que no. Sin pañuelos o kleenex tuvimos que vestirnos, sin higiene post-polvo, cuando el coche ya estaba estacionado en el parking del puto aeropuerto ibicenco y vimos reflejos azules de pirulos de la guardia civil merodeando.

Con un beso a flor de piel los dejé allí, mientras una lágrima surcaba una mejilla, no te dejes vencer Nes, para infundirme ánimos, cansado y desangelado, arrastrando las ruedas de una Samsonite. Dentro del recinto, pasados los controles y ya sin ellos, esperando para embarcar, me rendí, me dejé llevar y lloré como un crío. Suele inoportunarme ese vacío cuando tengo que separarme de una amante de la que no me he hartado, de la que podía haber recibido más aún. Y me toca los cojones sólo follarme a una mujer que me gusta una sola vez. Es la sensación de la nada estomacal, sinónima a la del hambre y bien mezclado con angustia parecida al vértigo. O a un ataque de ansiedad. Y eso que tenía los huevos vacíos. Una vieja me miraba. En ese momento me la pelaba la vieja y la humanidad entera. Estaba triste, jodido, y para postres tenía que subir en un demoníaco avión de mierda.

A Carlos no lo vi nunca más. A Nuri sí, en una convención a la que también acudió un capullo de su delegación que le tenía el seso sorbido por aquellos entonces. Claro, no me hizo el mismo caso. Cuando él pasó de ella, vino a mi cuarto a intentar encontrar refugio y protección en mi verga, pero a pesar de habérmela puesto muy, pero que muy dura, ya no quise poseerla y me largué de fiesta con Pep (sí, sí, el de León) como pura venganza. No me gusta ser plato de segunda boca. O segundo plato como prefiráis. Entre la incógnita x, llamémosle cocaína, y la incógnita y, llamémosle coño, despejé la x. Y esas ganas de drogas para pasar de todo, previamente tentadas por el del Bierzo, me llevaron lejos de ella. Luego abandonó la empresa pero durante casi un año nos llamamos día sí, día no. Me tenía en alta estima. En más de una ocasión pensamos en volver a vernos. Hasta que un día perdí el teléfono con la agenda y obligadamente desapareció de mi vida. Si lees esto ponte en contacto conmigo, anda, guapetona. Si alguien la conoce que se lo comente. No debe haber muchas Núrias en Canarias…

Pep, a ti te digo lo mismo, canalla, no hay Peps en León…

2 Comentarios Estupefacientes »

  1. Ainss, mira que lo he intentado pero nada…sigo quedándome con las ganas (se seguir leyendo¡¡¡). Y si hoy es viernes y el personal anda algo alborotadillo, sabes lo que me fastidia que suene el teléfono si te estoy leyendo??…tendré que explicárselo para que me dejen tranquila jajajaja.

    Ahora hablando en serio (si se puede) no se que narices me ha enganchado a este ciber-libro-blog porque desde luego cuentas las cosas con una ordiniarez (no sé si existe este palabro pero yo lo uso) impresionante. Será por mi (mala) educación recibida que me asusta y a la vez me río de cómo suceden las cosas…y tu tan ancho. Vamos como la vida misma no?¡

    Me parece increible las cosas que cuentas como si fueran la cosa tan normal del mundo…en serio el mundo funciona así? Donde he estado metida todo este tiempo? En fin que paso de comerte la cabeza con mis crisis existenciales jajajajaja.

    Ten el mejor de tus fines de semana y puestos a que nos quieres y nos ofreces el doble por ser viernes…porque no nos amas y nos ofreces lo mismo los lunes que son peores de llevar??? Ya ves, nos das la uña y queremos el brazo…eso te pasa por dejarnos tantas veces con las ganas jeje.

    Ea¡¡ y a sonreir….muacks

    Jeza

    Comentario por Jeza — 22 Febrero 2008 @ 10:45

  2. ¡Qué bonitas cosas me dices, ayyyyyy!!!

    No sé si las cosas suceden de esa forma o no, pero a mí, un amigo de un amigo del colega de un vecino me lo ha contado. Recuerda que sólo es una historia, jejejé… Si me he de poner serio (coño, qué difícil!) te digo que sí, que la historia responde a la vida misma, adornada con palabras y frases que intentan ser bonitas y con paráfrasis musicales, pero es la vida. No sé dónde has estado metida estos años, pero es probable que no hayas sido muy golfilla… Debe ser eso, ¿no?
    Me gusta que me llames ordinario (me pone!), porque ese es otro componente de la vida, la ordinariez. Hace ya muchos años, la primera vez que escuché a Extremoduro (y te estoy hablando de principios de los 90), me impactó esa forma suya de hacer poesía musical, la mezcla entre lo rebuscado y lo irreverente, y las formas se contagian. Soy bastante mal hablado y déspota, para qué engañarnos, pero no se me ocurre otra forma de hablar de sexo, drogas y rocanrol. Hablar de pitiminíes y corazones rositas y florecitas no me parecía el mejor vocabulario (ni el lenguaje que sale espontáneamente de mí).
    Por lo de publicar también el lunes me lo apunto, tengo que dejar centrada la publicación en unas fechas concretas (justo antes de Semana Santa debe finalizar). Recalcularé todo y a ver qué puedo hacer.

    Te deseo también a ti el mejor de tus fines de semana!!!

    Comentario por Nes — 22 Febrero 2008 @ 11:13

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. | TrackBack URI

Deje un comentario

Me encantaría saber qué opinas, pero no te flipes con insultos, spam, contenidos promocionales o ilegales, o me veré obligado a borrar tu comentario, darte un par de collejas, placa, placa y eructar en tu oído canciones de Camilo Sesto... Además, está explícitamente prohibido hablar mal de cualquier madre (incluso de la mía), mentir exclamando que la tienes más grande que yo, y/o utilizar este espacio para hacer "trapis", discernir sobre los errores ontológicos de la Biblia o la sífilis de Nietzsche y/o anunciar tus servicios sexuales. Y por supuesto, escribir en lenguaje de SMS, ¡que esto es un blog, no un Nokia, hostias!

XHTML (Utiliza algo de html si te sale de las narices):
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong> .