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25 Febrero 2008

Capítulo 29 – Reencuentro en Figueres – 1ª parte (…y ya lo ves, soy fácil de convencer…)

Categoría: Capítulo 29, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 7:37



Quizá ya estéis un poco hartos de leer las aventuras y desventuras de un personaje con tantas disyuntivas. Pues para vuestra información he de anunciaros, aún a mi pesar, que lo que nos resta sigue repleto de dudas. Por favor, que suba la música. Un poco más. Así está perfecta. ¡Olé! Me encanta ese tema de los Creedence, muy bueno. I put a spell on you. Me has hechizado. Creo que no era de ellos, pero la versión es gloriosa. Me sube hasta el infinito y más allá de la rabia, hasta llegar al borde justo de la violencia, de la enajenación, para, acto seguido, devolverme a mi estado mental cotidiano y volverme a violentar posteriormente, en otro subidón, hasta el fin de la canción. Guitarra memorable.

¿Qué si no me avergüenzo de explicar mi vida, así tal cual, mostrándome tan vulgar demasiadas veces? No, por ahora no. Ya veremos cuando lo leáis de verdad, cuando haya lectores reales…

No os planteéis que después de llegar de Ibiza la cosa cambió, no. Myriam siguió allí. Reapareció, no podía ser de otra manera, discreta como nunca, calmada como nunca y volviéndose poderosa semana a semana… Como nunca. Yo no lo sabía entonces, pero tenía un amiguito, compañero de trabajo. Aquel que en una ocasión me sirvió de excusa para montarle un follón de padre y muy señor mío y tener el móvil desconectado para acostarme con Mery por primera vez. ¿Lo recordáis? Buena memoria. Pues Myriam y el pavo ese se veían asiduamente. Palmo a palmo iba ganando terreno para rehacer su vida, pero ahí seguía. A pesar de eso, me tenía como el primero en su vida. Sonia también siguió a mi lado. Y aunque obedecía mis ruegos de desconfianza, tampoco acababa de fiarme del todo de ella…

Es fantástico el mecanismo protector de la conciencia humana. Hace nítidos los recuerdos positivos y vagos los dañinos. Así es como el tiempo se diluye en los vórtices de la relatividad y en el recuerdo nada dura lo que realmente duró. Sólo memorizamos lo grato. ¿Quién no vivió una relación venenosa y a veces la melancolía le arrastra a los recuerdos bonitos? Sin embargo, lo podrido, lo doloroso, lo punzante, apenas acude a Némesis. Cuestión de defensa natural, innata.

Estuve trabajando unos días en Málaga y otros en Olot (provincia de Girona), por lo que hasta Navidades no pisé Barcelona más que los findes. Me lo monté con maestría para compaginar el estar con las dos y aprovechar para ver a mis amigos además. En fiestas, incluso lo supe barajar y optimicé mis días, noches y vísperas. Pero la hoguera de sentimientos de ambas se apagaba ante mi incompetencia y mi pasividad, y no me percataba de ello. Claro que ellas me escupían señales pero, desgraciado idiota de mí, miraba para otro lado. Como si les hubiese estado haciendo un favor manteniéndolas a mi lado, cuando debiera haberme arrodillado y recrear de rodillas el camino de Cristo hacia el Monte Calvario para pagar con tantos sufrimientos como infringí todo el amor que me dieron ante despechos y desfachateces. Alimentaban las fogatas con el combustible del amor descontrolado que yo entregaba en presencia. Pero al marcharme ya sabían qué tocaba: esperar a que volviese a llamarlas y decidiese quedar nuevamente. Demasiadas llamadas sin contestar, demasiadas veces el teléfono desconectado, demasiadas veces excusas, demasiadas veces frustración por no estar cuando se me necesitaba, demasiadas veces un no-puedo-es-que… Y aunque ellas fuesen soplando brasas para avivar las llamaradas, no estaban las fuerzas de mis pulmones para apoyarlas. Sin remedio y sin casi darme cuenta, las perdí. ¿Quién quiere estar con una persona de la que se sabe que no volverá a dar lo que dio, lo que todavía podría dar? Unas horas de mi amor no compensaban. Con pocos días de diferencia y cada una por su lado, decidieron darme un ultimátum, una de las cosas que más puedo llegar a odiar en esta vida. Debido a ello, en mi descompensado delirio de grandeza y en mi irracionalidad chulesca, decidí dar por finiquitadas ambas relaciones. ¿Y ahora qué? Ninguna de las tres mujeres de mi vida estaba ya a mi lado. ¿Quién me querría, quién me mimaría ahora? No tardé en encontrar otros brazos (¿o quizás piernas?) en los que sublimar y compensar carencias, pero no era lo mismo. No estaban a la altura a la que me tenían acostumbrado, malos polvos, niñas sosas, simplismo. Era mi deber de necesidad el disculparme ante mis niñas y proseguir con la farsa, que os aseguro que no estaba tan mal a pesar de mis paranoias. Nada mal para mí, obvio. Para ellas sí que estaría mal, porque durante semanas no quisieron ni responder a mis llamadas ni contestar mis SMS. Cuando sus fuerzas permitieron el diálogo, las retahílas de excusas y disculpas no sirvieron de nada. Para absolutamente nada. Totalmente perdidas. Y adquirí consciencia de la realidad, de lo que significaban para mí. Las había maltratado en mi ceguera, creyendo que ellas estaban para hacerme feliz a mí, puto egoísta, fenomenal idiota. Cuando no las tuve supe valorarlas, muy típico, ¿no? Cuando sus Trenes de Alta Velocidad las extraditaban irremediablemente de mis fronteras. Tarde supe comprender mis errores y entender que se puede amar a varias personas a la vez. No obstante, cuando era ahora a ellas a las que tenía que apetecerles hablar conmigo, insistí pesadamente en recuperarlas. Inútil. ¿Dónde está mi dignidad? ¿Alguien la ha visto?

La última prueba decisiva como adjunto para conseguir mi puesto de Jefe de Oficina Comercial se disputaba en Figueres. Me tocaba nuevamente vivir unas semanas en el maldito hotel donde Mery me dio la macabra noticia de sus besos asquerosos con Narcisito, meses atrás. Reencuentro con Dalí y con recuerdos. No me iba excesivamente bien. Hay que decirlo también cuando uno fracasa. Quizá la soledad a la que no estaba habituado, el darme cuenta de las toneladas de errores cometidos, la presión laboral, o las madrugadas asfixiadas de antro en antro con el primero que quisiese acompañarme. Uannai ya no trabajaba en la empresa (lo despidieron por montar un buen pollo una noche de convención y, borracho en demasía y drogado en exceso, se dedicó a insultar a los capos de la multinacional) pero, si por su nuevo empleo coincidía en la ciudad donde yo dormía, salíamos juntos.. No sé, pero a pesar de trabajar como no estaba acostumbrado, los resultados no eran los de esperar. Las ventas iban al ralentí y yo necesitaba aceleración para progresar directivamente.

Una noche, estando en la ducha, alguien llamó a mi puerta, suavemente, toc, toc, toc, una, dos, tres veces. Indudablemente tocaban con los nudillos. Supuse que sería Carmelo (entonces él era el jefe, Albert estaba ascendido y ya no tratábamos laboralmente con él) o Toni. Abrí enrollándome en una toalla y, como una exhalación, sin apenas darme tiempo para ser capaz de pensar qué sucedía, me vi empujado a la cama por una chica que me comía a besos arrancándome la toalla; la misma toalla que mi polla ya estaba levantando casi 90 grados. No, no podía ser, no era posible. No cabía en mi pellejo de tanto asombro. Ni mis padres sabían en qué hotel me alojaba y ella estaba allí. Se desnudó para mí con presteza, me empujó contra la cama y colocó el glande para quedarse conmigo en lo más profundo de su liviano cuerpo. Se movió encima, soliviantándome con descargas de salvajismo y goce mientras, entre gemidos, musitaba

- Eres el hombre de mi vida. Ya sé que no puedo vivir sin ti. Yo sé que soy la mujer de tu vida. Sólo soy mujer contigo, Nes, mi vida. He venido por ti, a por ti, a recuperarte, a recuperarte…

8 Comentarios Estupefacientes »

  1. ¡¡Putamierda!!. Así de claro. Me lo he tomado en dos tandas y ahora me lo cortas de esta forma cabronazo. Quisiera que ni durmieses escribiendo el resto por que esta mierda que preparas engancha.

    Tengo que avisarte. Lo que leo, a ratos, me da tanta envidia que posiblemente yo también rajaría la piel del pimientito de los cojones…

    Ya sin coñas (o no lo eran). Esta blogvela o novelog es más que buena. Si algún día ve la luz en papel ya tienes un ejemplar vendido.

    Salud nen.

    Comentario por DePie — 25 Febrero 2008 @ 17:24

  2. Jujuajuá… Me he reído un buen rato, Depíe, juajujuá… Menudo cabronazo debes estar hecho (con todo el cariño). Tengo que decirte que estoy pasando una etapa muy feliz de mi vida por muchos motivos, pero que si quitásemos todas esas cosas buenas y sólo nos ciñésemos a todo lo maravilloso que me viene desde que decidí publiblogar Diario Estupefaciente, seguiría siendo una etapa fenomenal. Los escritores no tienen la suerte que tengo yo de poder leer estos francos comentarios, de notar el calor del público alentándome… ¡Coño, qué feliz soy!
    Por lo dormir, hay noches que duermo bien y noches en que no piso la cama, cuestiones del trabajo, pero la novela está ya más que escrita. Eso sí, en mi afán perfeccionista y obsesivo-compulsivo, requetereviso y masquepulo, pero decidí mantener una cierta rutina “estratégica” de publicación. Aún quedan ciertas sorpresas, y una va a ser que os cortaré en el último capítulo hasta después de Semana Santa, jejejé…

    Ojalá sigas disfrutando de la lectura de aquí al final!!!

    Comentario por Nes — 25 Febrero 2008 @ 17:38

  3. Pues no te averguences de contar nada,que entonces me dejarás sin mi descubrimiento del día,tu blog.
    Trabajo pendiente me dejas,pero trabajo de lo más agradable.Gracias

    Comentario por Rebeca — 25 Febrero 2008 @ 17:56

  4. Rebeca,

    si el trabajo que te dejo pendiente te es grato, me alegro notablemente, de veras. Tengo costumbre de contestar a todos y cada uno de los comentarios tanto por vía mail como por otro comentario, para crear algo un poco más vivo y dinámico. La novela ya está escrita, pero no los comentarios. Con ello intento mostraros mi eterno agradecimiento. No me arrepiento nunca de nada, pero en esta ocasión creo que de lo mejor que he hecho en mi vida ha sido decir “No!” a la publicación de mi primera novela de forma tradicional, a cambio de modificar trama y argumento a antojo de un editor. Yo escribí una novela tal y como me hubiera gustado leerla y vosotros me estáis diciendo con vuestros comentarios que he hecho bien, que la novela es legible e interesante, que tiene algo que engancha.
    Espero no defraudarte a ti tampoco!
    Besos y rocanrol…

    Comentario por Nes — 25 Febrero 2008 @ 18:16

  5. Hola!

    Acabo de leer tu comentario en mi post de novela-blog y he venido a ver que tal.
    La verdad es que me llevas mucha ventaja en cuanto a entradas, eso esta claro.
    Le ehcaré un ojo cuando tenga más tiempo pero me alegra ver que, tal y como imaginaba, hay más gente con la misma idea en la cabeza rodando por la blogsfera.

    Saludos

    Comentario por darkhalf — 25 Febrero 2008 @ 18:57

  6. Apreciado Darkhalf,

    me alegro que te hayas llevado una buena impresión. Estoy convencidísimo de que la red debe ser la herramienta de promoción de los nuevos valores de la literatura, y no sólo eso, sino que debemos utilizar todas las posibilidades que nos brinda la web 2.0. Yo me dedico realmente al mundo de la Publicidad y el Marketing y me he tomado este proyecto no sólo como un reto personal, sino como un experimento profesional, a ver de qué manera se puede ayudar a los escritores noveles a hacerse un hueco. Hace dos meses escasos que inicié la blog-publicación y estoy francamente satisfecho, pues aprendo cosas nuevas a cada paso que voy dando.
    El problema con el que me encontré al principio era el de “cuadrar” los capítulos al espacio coherente para un macro-post y el de modificar algunos aspectos para mantener al lector en tensión y en vilo hasta el próximo capítulo, pero salvo eso, cualquier novela podría ser susceptible de publicarse. Si existe Myspace para grupos, ¿porqué no algo parecido para novelas? Creo que el problema es que los escritores anhelan ver su obra publicada materialmente, tocar y oler a papel, por eso muchos acaban auto-publicándose, craso error si no dispones de medios para promocionar, pues el currículum de un escritor no aumenta por obras escritas, sino por obras leídas. Y vender quinientos ejemplares (tengo amigos que los han vendido) significa volver a empezar de cero… Si alguien es capaz de conseguir que le lean 50.000 ó 100.000 personas, por ponerte un ejemplo, tiene fuerza para presentarse en una editorial con algo entre las manos. O bien publicar esa obra en papel para quien quiera leerla de manera tradicional (todos hemos comprado en alguna ocasión libros que ya habíamos leído previamente).
    Como en el post que hice en tu blog, te invito a que pasees, ojees, curiosees y leas, y espero tu opinión ansioso.

    Un cordial saludo!

    Comentario por Nes — 25 Febrero 2008 @ 19:54

  7. Bueno, vamos avanzando… Conmigo serían dos ejemplares, y seguramente alguno más para regalar entre mis golfos amigos de antaño.
    Sigo diciendo que me siento identificada, y como yo, creo que los miles de noctánbulos golferas que nos ha gustado la noche, aquellas noches de los noventa…

    Besitos,

    Comentario por Inma — 13 Marzo 2008 @ 21:26

  8. Golfos y golfas, unámonos!!!!!!

    Música de los noventa, noches de juerga y alcohol… El resto llegó a posteriori… Camino del Café Noir.

    BESOS!!!

    Comentario por Nes — 13 Marzo 2008 @ 21:44

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