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26 Febrero 2008

Capítulo 29 – Reencuentro en Figueres – 2ª parte (…con besos robados de un todo a cien…)

Categoría: Capítulo 29, Memorias, Novela Blog — Nes Oliver @ 6:53


No tengo palabras. Mira que rebusqué por el mundo y revolví y revolví, pero no pude hacerme con ellas. Era Mery. Tal como la piel se me erizaba temblé. De amor recuperado, de emoción, de nostalgia de ella, de admiración por el valor… Nos corrimos juntos mientras yo la abrazaba con todas mis fuerzas y con los ojos nublados de saladas gotas, le gritaba, le sollozaba que llevaba tiempo esperándola. Tardó muchos meses desde que la insté indirectamente a sacar ese valor, desde finales de junio cuando arrasé León. Pero ahí estaba, ¡joder! En el mejor momento, tanto para ella como por mí. Era el momento idóneo. Su llegada me supuso, simplezas neuronales, una goma de borrar otras culpas y otros nombres de mujer. Mis sensaciones internas, todo lo que tenía que ver con el amor hacia ella, acudía desordenado, en tropel, desbocadamente, a lo bestia. Ser el receptor de una sorpresa de tales características produce esos acelerones en el aparato productor de amores.

Me confesó cómo me había encontrado. Llamó a Atención al Cliente (el número estaba impreso en cualquiera de nuestras guías, y en su casa, como en todas las viviendas y empresas de Santiago, tenía que haber alguna), donde le dieron el número de la delegación barcelonesa. Carmelo fue quien contestó. Había oído hablar de ella y le pareció muy romántico lo que pensaba hacer, por lo que la ayudó en su aventura. Más cuando venía con una amiga, Sandra, que podría ser víctima del carroñero sexual de mi amigo y jefe…

Bajamos a recepción a buscar su maleta y hablar con Carmelo y Sandra. Estaban presentes los miembros del grupo, Xavier, Grazia, Toni, Triku, Vampi, Jose… Todos aplaudieron, pues ya se les había informado de la apasionante historia. Toni, con su peculiar y graciosa forma de hablar, a medias entre humorística y nerviosa: ¡Qué bonito es el amor! Pedí un par de botellas de cava para brindar, presenté a Mery en sociedad y proseguí. Nos sentimos tan observados como un par de monitos de feria, pero bueno, era lógica la curiosidad. Risas, cava y más cava. Brindamos mil veces antes de ir a solas de nuevo. Con burbujas de buen humor en el estómago. Y burbujas de aún no poder creérmelo.

Su amiga resultó ser hija de uno de los más importantes empresarios en Perú, novio de la presentadora de uno de los programas de televisión más vistos de Latinoamérica. Ya había cogido confianza como para comer de la mano de mi jefe e ir a dormir a su cuarto. Pobrecilla… Bueno, en el fondo, ¿pobrecilla de qué? ¿Porque Carmelo sólo tenía intenciones folladoras? ¿Acaso no eran las suyas iguales? La diferencia es que ella iba de falsa mojigata, y Melo de rompe-bragas convencido. ¿O es qué ella no iba a disfrutar de los polvos carmelianos?

Toda aquella noche nos sirvió para hablar. De su vida y de la mía. Oculté gran parte del pasado con Sonia y Myriam. Aún le dolían aquellas frases mías que jodidamente justificaban la falta de asistencia a las vacaciones previamente pactadas: “He conocido a alguien. Alguien que me recuerda mucho a ti, que se parece a ti. Voy a sacrificar todo por estar con ella. Ella está aquí, no hay mil y pico kilómetros entre nosotros. Lo siento, preciosa. Espero que llegues a perdonarme y que consigas ser feliz…”

No es la mejor manera de reiniciar una relación echarse mierda a la cara.

- No te refresco la memoria con lo que me llegaste a hacer con Narcisito, ¿no? Cuando me lo contaste yo estaba en este mismo hotel, en esta misma habitación, casualidades. Me equivoqué en verano, lo reconozco. Y lo siento. Siento el daño que pueda haberte causado. No merezco perdón, pero en el momento en que estás aquí, en el momento en que has venido a estar conmigo, es porque lo perdonas, ¿no? Conmutemos nuestras culpas y errores aprendiendo a luchar juntos, a luchar correctamente el uno para el otro, el uno con el otro. Debe ser así. ¿No te parece lógico?

Claro que me dio la razón. La tenía. Me preocupé de su tumor, su alien. Estancado, ni mejor ni peor. No se había movido. Benigno aún. Respiré, relativamente tranquilizado.

Tenía visitas al día siguiente y me la jugaba con el ascenso. Era miércoles y ella no tenía que volver hasta el lunes por la mañana. Teníamos pocos días de permanecer unidos, pero yo tenía la soga al cuello y no podía evitar currar mucho. Se quedaría descansando y se entretendría con Melo y con Sandra mientras yo regresaba.

Volví a sentir el disfrute máximo y enternecedor de dormir a su lado, de dormir deleitándome con su carne pegada a la mía. Como las dos semanas de Santiago, más de un año atrás. Volvieron también los sueños de cuando la amaba, y llegué a casa donde Dulcinea me esperaba amorosa y me abrazaba, como lo hacía realmente, desnudita en mi cama, en otra cama diferente, en otra ciudad diferente, en otro año diferente, con otro Nes diferente, pero quizás con el único y genuino futuro que habían escrito para nosotros para los restos los restos surrealistas de un genio enterrado a unos 1.075 metros de allá.

Los nuevos ánimos me devolvieron la garra y el empuje, a pesar de las dificultades que encontrábamos en aquella tan dura campaña. Comí con ellos en el excelente restaurante del hotel y decidí que debía involucrarme durante toda la jornada en la sumisión de las múltiples visitas para no trabajar el día próximo. Funcionaron a tutti mis aptitudes y traje algunos contratos decentillos, para sonrisa de Melo y liberación de trabajar el viernes, condicionado a que ninguno de los compañeros se enterase.

Con el free de poder desembarazarme del reloj para que triunfase el amor, juerga bruta aquella noche. Bajamos a Girona, donde los jueves noche son la bomba, algo así como un Santiago en chiquitín, pero también con cantidades ingentes de estudiantes universitarios y ganas de pasarlo bien. Apetecía droga esa noche de ensueño, así que pasamos por un bar donde una de las camareras, amiga y amante, se dedicaba a servir y a vender droga con cierta discreción. La coca era para Melo, Xavier, Grazia y para mí. Mery y su amiga no bufaban, y tampoco quería asustarlas. A Toni nunca le interesó adentrarse tras de mí o de Melo e intoxicarse venas y arterias. Mery sospechó algo, pero intenté quitarle, por el momento, la idea de la cabeza. Al final, ni quiso acabar de creérselo ni volvió al tema ese jueves de festival. Recordamos los viejos tiempos de nuestras primeras salidas y bebimos a reventar, prodigándonos de local en local, con coreografías compulsivas y risas esquizofrénicas. Mis amigos estaban encantadísimos con Mery, hacéis una pareja estupenda. Hasta que Cronos voló al Monte Olimpo y alguno, el que llevaba la hora en la mano, informó que era excesivamente tarde.

Al entrar en el hotel supongo que asustamos al Frankenstein encargado de la puerta, por lo ebrios y demacrados que debíamos estar. Como no daba tiempo a dormir, para disimular ya me quedé desayunando. Mis colegas pensarían que luego me iría a trabajar y no se enfadarían por favoritismos, ya que de buena gana se hubieran escondido en sus camas. Seguro que aparcaron sus coches en cualquier lugar perdido y sobaron. Seguro.

A pesar del pelotazo que cargábamos ambos, nos regalamos tantos placeres como fuimos capaces de encontrar dentro de los almacenes de caricias y orgasmos, besos salados y una buena corrida inmensa entre sus tetas, y luego el cansancio y los ojos se cierran. A dormir hasta la hora de comer.

Aparecen como en un proyector cinematográfico fotogramas de su cuerpo desnudo de espaldas, casi en posición fetal. Que ambigua sensación, la que quemaba mis entrañas de ganas de volver a poseerla y la que me enternecía por verla tan indefensa. Mi obligación era, desde esa escena, la de cuidar de Mery. No era capaz de conjugar la mínima idea de cómo ella intuyó que era el instante adecuado de intentar rescatarme de la basura, de volver a hacer acto de presencia. Pero, con independencia de ello, se merecía lo mejor que le pudiese ofrecer, reinventarme para ella. Ganó todo lo ganable de Nes y daba así zarpazos a mi yo protervo, al hacedor de dolores. ¿Todo? Por lo menos esa era la intención. Era menester superar las dificultades que nos impidieron ser pareja el año anterior. Si ella se comía con patatas mis antiguas insensibilidades, yo me obligaría a lo mismo. De un plumazo dejaron de existir sus contrincantes. Myriam y Sonia eran relegadas a la zona de estanterías de recuerdos y sensaciones, con lo que el amor y la pasión por ellas no se mitigaba, no. Desaparecía, simple y concluyentemente. Mis sentimientos se traspasaron a Mery como en un exorcismo. Recuerdos. Pasado. Ayer. El hoy y el mañana de aquel momento eran para Mery. Y mi misión era ser para ella lo que aún no había sido. Lo que aún no había sido para nadie. Nadie antes había hecho algo así por mí…

3 Comentarios Estupefacientes »

  1. hola quisiera que bajen en youtube.com BESOS ROBADOS CAP 1 PARTE 1 porfis quiero verla !

    Comentario por yurik0 — 7 Agosto 2009 @ 20:08

  2. Yurik0, no tenemos nada que ver con Besos Robados más que el sub-título del capítulo. Pero bueno, igual es muy complicado leerlo, ¿no? Mejor probar a ver si cuela. Bueno, pues venga, en quince minutos búscalo en Youtube que te lo colgamos… aunque con tu capacidad para usar Google dudo que puedas encontrarlo, jajjaá…

    Comentario por Nes Oliver — 9 Agosto 2009 @ 0:18

  3. Il mio Lo su qsto sketch irittganne e8 pronto, devo solo avee il tempo per la foto ed il post! Qsto lungo w end ce la posso fare…grazie e buon w end tita

    Comentario por Haremp — 23 Noviembre 2015 @ 16:24

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